¿Por qué se dice que pesa más el candidato que las siglas en las elecciones municipales?
Los expertos coinciden que en la mayoría de los casos esto depende del municipio y de la personalización del candidato.
"Es el vecino el que elige al alcalde y es el alcalde el que quiere que sean los vecinos el alcalde". Ya lo decía Rajoy, a su manera, en un mitin de 2015. Pero lo que buscaba transmitir el entonces líder del Partido Popular no era otra cosa que los alcaldes tienen mucho más importancia entre los ciudadanos que cualquier otro representante político y su personalización es mucho mayor.
Tal es el punto que la frase "el candidato importa más que las siglas" se cumple más en las elecciones municipales. Así lo demuestran los datos del Centre d’Estudis d’Opinió de Catalunya, que establece que en los municipios pequeños un 68% de los encuestados votarían a un "buen candidato" aunque se presentase por un partido con el que no comulgasen. Sin embargo, conforme las localidades crecen, el escenario cambia: solo lo harían un 40% de los encuestados.
Esto se debe a las variables que se tienen en cuenta a la hora de votar. Tal y como recoge el CIS en base a los últimos datos de las elecciones municipales de 2019, un 40% de los españoles votan en función de aspectos locales y regionales, otro 40% tiene en cuenta estos factores y los nacionales, mientras que el 20% restante solo vota en clave nacional.
Cruzarte con el alcalde y conocerlo, una cuestión a valorar
En el caso de los municipios pequeños que valoren a un candidato independientemente del partido por el que se presente entran en juego varios factores, entre ellos, conocerlo de manera directa.
"Esto pasa porque hay 8.200 ayuntamientos y muchos de ellos muy pequeñitos. Es normal que conforme más pequeño sea el municipio, más conocimiento se tenga del candidato y más se pueda evaluar cómo son a nivel personal, humano... Si son fiables o no, si ha habido casos de corrupción...", explica Javier Lorente, profesor de Ciencia Política de la Universidad Rey Juan Carlos.
Tal y como señala, en este caso los partidos políticos son meramente instrumentales, ya que facilitan la vida a los candidatos a la hora de presentarse a las elecciones. "Te soluciona la vida, tanto a nivel del censo como al presentar una candidatura con una simple fotocopia del DNI", explica.
"Tiene mucho que ver con la capacidad de los vecinos de conocer a estas personas, si vives en un municipio de 2.000 habitantes puedes conocer al alcalde, en uno de 150.000 también es importante lo que cuenten medios y prensa local", señala Lorente, que recalca que la comunicación directa con la persona hace que no entren en juego estos valores "heurísticos".
"En Madrid es muy difícil saber qué hace el Ayuntamiento porque es un monstruo porque tiene un presupuesto más grande que la comunidad de La Rioja entera [5,703 millones de euros del Ayto de Madrid frente a 1.897 millones de euros de La Rioja]", señala y explica que con esta magnitud sí entran en juego factores partidistas. "En municipios pequeños el partido no entra a decidir nada. La gente vota porque ‘es majete este’ y es del PSOE, pues al PSOE, si es del PP, al PP", detalla.
En esto coincide Pedro Riera, profesor de Ciencia Política de Universidad Carlos III (UC3M) de Madrid, que establece que en el conocimiento del candidato entran otros factores. "Hay una serie de variables que influyen, sobre todo en municipios pequeños, que es principalmente ser de allí. En municipios pequeños es un suicidio político presentar a alguien que no sea del municipio, ya no te digo natural, pero que esté viviendo allí", explica. Lorente recalca que en muchos de estos municipios hay candidatos que se presentan por un partido "simplemente porque haya competición electoral".
Además, de la procedencia del candidato Riera apunta a que la experiencia previa en el consistorio también es un valor a tener en cuenta: "El típico caso de que no han cambiado de alcalde desde el 79".
La personalización del candidato, clave en la variación del voto
Más allá del conocimiento del alcalde o del hecho de conocerlo personalmente en el caso de municipios pequeños, la personalización del candidato más allá de las siglas del partido o el carisma del mismo juegan un papel importante también en municipios medianos y grandes, exceptuando Madrid y Barcelona.
Este rol se muestra en la variación de votos entre las distintas elecciones en municipios como Vigo o Málaga, donde tanto Abel Caballero (PSOE) como Francisco de la Torre (PP) ganaron por amplia mayoría, pese a que en las autonómicas de 2018 el voto de estos municipios iba hacia el PP y el PSOE, respectivamente.
Esto sucede, según explica Lorente, por la capacidad de gobierno y el "poder" que tiene el alcalde, de ahí que se personalice más que en otras áreas de gobierno como pueden ser las autonómicas o nacionales.
"Si hacemos un balance de los grandes municipios con sus alcaldes, igual el peso de las personas solo se ve en algunos casos. Por ejemplo, si un alcalde es carismático, tiene liderazgo, la gente lo sigue, se lo pasa bien con él y ha hecho políticas muy concretas con las que se le pueda vincular, como es el caso de las luces de Navidad... La gente es muy sencilla, este ha hecho esto y el otro, lo otro, y decido mi voto", explica.
Para ambos expertos, la personalización es un factor clave en la evolución política de los últimos años, aunque Lorente insiste en que hay un porcentaje importante de personas que seguirán votando por las siglas o por convencimiento político: "Al PP se le vota en Vigo y no será por la candidata del partido, será por una identidad del partido, por collejear a Pedro Sánchez o a ETA, da igual".
Riera apunta que la personalización es especialmente fuerte en las elecciones municipales y que en España, no suele ocurrir como en otros países como Francia, donde el candidato local a las generales gana más poder. "A nadie le importa cuando hay elecciones generales cuál es el candidato en su circunscripción, pero en municipales sí que importa bastante", sentencia.
A la hora de valorar si se personaliza la campaña en determinados candidatos o si se centra más en buscar el voto ideológico, Riera asegura que todos los partidos lo suelen hacer al principio mediante encuestas internas. "Por ejemplo, en la campaña de Feijóo en las últimas elecciones en Galicia el logo del PP casi ni aparecía. La imagen de Ayuso también evoca mucho personalismo, con la A de Ganas, llama a gente más de derechas que está descontenta con el PP porque es flojo, como diciendo aquí estoy yo. Los partidos potencian lo que más les conviene", detalla.
Los alcaldes de los pequeños municipios, importantes para el partido, pero sin directrices
Dentro de la dinámica del partido, los alcaldes son importantes a nivel global, tal y como apunta Lorente, para "institucionalizarse" y expandirse por todo el territorio. Sin embargo, no suelen formar parte, a excepción de candidatos de grandes ciudades que no hayan optado por el personalismo, de las grandes campañas electorales nacionales.
"Hay poca conexión entre el mundo local y otros niveles de gobierno. En otros países como Francia es muy típico que alcaldes o alcaldesas consigan su escaño en la Asamblea Nacional y estén en los dos sitios. En España esto se da bien poco, los alcaldes se dedican a ser alcaldes y los diputados, diputados. No hay una conexión tan clara entre el mundo local y el nacional", señala Riera.
El profesor de la UC3M apunta a que en una dinámica interna los alcaldes de capital de provincia pueden ser los únicos que tengan cierto poder en el "aparato provincial del partido" a la hora de confeccionar las listas a las generales. "Esto no suele suponer que la misma persona sea candidata. Otra cosa es que ponga a alguien de confianza. Aquí mandan mucho los aparatos centrales de los partidos", señala.
Lorente recalca que, pese a no tener el rostro visible dentro de la dinámica del partido, sí que les da fortaleza, algo que ha fallado con los partidos más recientes, según él por falta de tiempo. "Con Podemos lo que ha pasado es que IU era el que estaba arraigado en el territorio y bien extendido por los ayuntamientos. Al final, un partido con altas cotas de institucionalización sobrevive porque está arraigado", explica.
Además, señala que participar del poder local como conocer las necesidades del ciudadano son labores fundamentales para mantenerse en política. "Esto va en cascada de abajo a arriba, cuanto más ramificado esté un partido, mejor. Con Ciudadanos qué ha pasado, que está en fase de descomposición, están muy mal, que no ha tenido tiempo para arraigarse en el territorio y ha participado de muy pocas alcaldías o muy poco", sentencia.
En este caso juega un papel fundamental el tiempo que lleve el partido. Tal y como apunta Lorente, los 140 años del PSOE, los 101 del PCE (germen de IU) o la relación de la CEDA o AP con el PP hacen que sean partidos que "representen conflictos reales, que están en el territorio".
"En Francia tanto la derecha tradicional como el partido socialista tuvieron en las municipales un resultado bastante digno, que no tuvieron en las generales. En los municipios la estrategia de los grandes liderazgos de comunicación pesa menos que el conocer el territorio y un candidato integrado. Para que un partido se institucionalice más allá de dos legislaturas, en lo local es fundamental", señala.
Sin embargo, en la dirección inversa, desde el partido hacia los candidatos de municipios pequeños, las directrices no están claras o prácticamente son inexistentes. "Le dan total autonomía a los candidatos, al final los partidos en el ámbito local conocen mejor el terreno que nadie. Su fortaleza es tener capacidad de ser permeables a los cambios pequeños en el territorio y dar un discurso adaptado a las necesidades de cada lugar, para un partido no les conviene imponer nada", señala.
En el caso del comentado programa de Vox, general para todos los municipios de España, Lorente señala que finalmente "cada candidato municipal hace lo que le da la gana y van a poner el acento en su pueblo y sus problemas, conforme a su ideología, pero centrado en eso". "A los partidos se les da muy bien ese modelo de dar a cada uno su autonomía, su espacio", sentencia.
Precisamente esa autonomía hace que, según Riera, la valoración de los alcaldes sea muy distinta a la de los líderes generales y, por consecuencia, a la hora de elegir el voto para la próxima legislatura.
"En las generales vale más la marca del partido o la valoración que se haga de la gestión o de los líderes nacionales, de la confección del gobierno, a nivel local, la valoración se hace del alcalde y los candidatos y como consecuencia de eso si introduces dos variables de voto en varias elecciones es más fácil que haya trasvase de votos de unas a otras", señala.