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17/10/2015 09:56 CEST | Actualizado 17/10/2016 11:12 CEST

Qué hay dentro de un centro de refugiados alemán

zapatosAlemania ha abierto sus puertas a los refugiados, pero los centros de acogida están llegando al límite de su capacidad y muchos necesitan reparaciones. En este reportaje fotográfico puedes descubrir qué se ve detrás de las vallas y cómo se vive en uno de ellos.

Alemania es uno de los países más involucrados en la crisis de refugiados, tal y como demuestran los informes, ya que, solo en este año, se espera la entrada al país de un millón y medio de personas que buscan asilo. Por desgracia, los centros de refugiados están llegando al límite de su capacidad y muchos de ellos necesitan reparaciones.

Hace poco conocí a Alija Berisha, que tuvo que adoptar el estatus de refugiado cuando el gobierno esloveno le denegó la residencia tras la ruptura de Yugoslavia. El problema de los "borrados" o izbrisani tuvo lugar a principio de los 90, justo después de que Eslovenia lograra la independencia. Se instauró un proceso de solicitud de la ciudadanía y residencia que duraba seis meses y por el cual se despojó a todo residente que no fuera ciudadano de la antigua República Socialista de Eslovenia de cualquier condición jurídica, así como de sus derechos humanos. Por tanto, 25000 personas se convirtieron en inmigrantes ilegales de la noche a la mañana. Se dice que ha sido la mayor violación de los derechos humanos en la historia de Eslovenia. El Tribunal Europeo de Derechos humanos solicitó una compensación para las víctimas que el gobierno esloveno todavía tiene que pagar.

Berisha, de 46 años, no pudo regresar a Kosovo debido a las persecuciones, pero logró obtener la condición de refugiado en Alemania. Durante los últimos años, Berisha ha sido trasladado a varios centros de refugiados dentro de Alemania y afirma que la mayoría están llenos y en peores condiciones que los albergues. Él se acaba de mudar de un albergue a una vivienda de protección oficial al otro lado de la calle. Su modesto apartamento de dos habitaciones resulta enorme en comparación con el apartamento de una sola habitación que ha estado compartiendo con las otras cinco personas de su familia durante cuatro años en ese último albergue. Ahora defiende a la comunidad de refugiados.

Los activistas en defensa de los refugiados que viven en el centro han retado al sistema de asilo alemán en múltiples protestas este año. Esta es una mirada más allá de las vallas al hogar de los refugiados que ahora viven en Schwäbisch Gmünd, una ciudad del distrito de Ostalb en el estado federal de Baden-Wurtemberg, en el sur de Alemania.

Un póster arrancado en la puerta de uno de los tres edificios que acoge a cientos de refugiados. Hay tres edificios idénticos en el complejo, todos desbordados. Las protestas consiguieron que se hicieran reformas que eran necesarias en las infraestructuras.

Alija y Mahi Berisha, refugiados kosovares, en el apartamento de una sola habitación que han compartido con sus cinco hijos durante los últimos cuatro años, antes de ser trasladados a un apartamento de dos habitaciones.

Últimamente los residentes han presionado para que se retire la vigilancia de seguridad y el alambre de espino del complejo, ya que les parece innecesario y tienen la impresión de estar en la cárcel.

Zapatos apilados en los pasillos y escaleras de cada piso. El calzado ocupan mucho espacio en casa y solo los meten dentro por las noches, para evitar robos. El número de zapatos que encontramos nos recuerda la cantidad de gente que vive en el complejo.

Los residentes más jóvenes nos observan desde su apartamento.

Hace poco derribaron un edificio idéntico a este. Está completamente abarrotado, tal y como estaba el otro cuando lo derribaron.

Un estudio de tamaño estándar en el complejo.

Un joven padre kosovar de 29 años pregunta: "¿Dónde dormirán las chicas cuando sean mayores?". La familia está sentada en el sofá donde duermen las hijas.

Mahi Berisha, de 46 años, en la cocina compartida. Huele a una mezcla de diferentes gastronomías.

El aseo para hombres.

La puerta principal del centro de refugiados de Schwäbisch Gmünd.

Guardan los juguetes en el poco espacio que queda libre en cada habitación.

Egzon Berisha, de 16 años, patea el asfalto. Un viejo patio de juegos deteriorado muestra que en otra época el lugar fue más acogedor para los jóvenes.

Este post apareció originalmente en la edición estadounidense de 'The Huffington Post' y ha sido traducido del inglés por Irene Martín Pineda