Arne Güllich, experto en altas capacidades: "Quien halla su disciplina óptima amplía su potencial"
Una investigación revela que quienes destacan como los mejores a una edad temprana no suelen ser los mismos que lo logran en la edad adulta.
La creencia habitual de que las capacidades de los superdotados se manifiestan en un buen desempeño temprano en el colegio, el deporte o la música, junto a habilidades como inteligencia, buena coordinación física y oído innato, está en entredicho. Muchos programas de talento actuales se centran en la búsqueda de jóvenes prodigios a muy temprana edad para explotar desde el comienzo este don. Pero esto sería un error.
Así lo manifiesta un nuevo estudio realizado a nivel internacional y publicado en Science. Esta investigación concluye que centrarse en una sola rama del conocimiento desde los primeros años de vida no es el camino a seguir. Para realizar esta investigación, el experto en superdotación Arne Güllich ha analizado los casos de 35.000 figuras destacas en la ciencia, música, ajedrez y deporte. La mayoría de los casos no destacaban por ser prodigios en la infancia ni por enfocarse en un único talento durante toda su vida.
En el pasado, la mayoría de los estudios sobre superdotación se centraban en jóvenes en sus primeros pasos de su formación. "La investigación tradicional sobre la superdotación y la pericia no consideró suficientemente cómo se desarrollaron en su edad de máximo rendimiento", advierte Gullich, según publica El Español.
En investigación se reexaminaron grandes conjuntos de datos de numerosos estudios previos, analizando el desarrollo de 34.839 intérpretes de alto nivel de todo el mundo, ganadores de Premios Nobel de Ciencias, medallistas olímpicos, ajedrecistas de élite y compositores de música clásica destacados, según explica este experto en el artículo científico.
Una de las principales conclusiones del estudio fue que todas las disciplinas seguían un patrón común: quienes destacan como los mejores a una edad temprana no suelen ser los mismos que lo logran en la edad adulta. Los que alcanzaron los niveles más altos tendieron a mejorar gradualmente durante sus primeros años y no fueron los mejores dentro de su grupo de edad.
"Aquellos que encuentran una disciplina óptima para sí mismos, desarrollan un mayor potencial de aprendizaje a largo plazo y tienen menos riesgos de factores que obstaculizan su carrera, tienen mejores posibilidades de desarrollar un rendimiento de clase mundial", explica Güllich.
Los futuros triunfadores de clase mundial no solían centrarse en una sola disciplina desde el principio. De hecho, exploraron diversas actividades, como diferentes asignaturas académicas, géneros musicales, deportes o profesiones.
Llegados a este punto, estos investigadores proponen tres ideas o hipótesis que podrían ayudar a explicar estos patrones: la hipótesis de búsqueda y coincidencia, que sugeriría que la exposición a múltiples disciplinas aumenta la probabilidad de encontrar la persona ideal; la hipótesis del capital de aprendizaje mejorado, que propone que aprender en diversas áreas fortalece la capacidad general de aprendizaje, y la hipótesis de riesgos limitados, que argumenta que participar en múltiples disciplinas reduce la probabilidad de contratiempos como el agotamiento, desequilibrios perjudiciales entre trabajo y descanso, pérdida de motivación o lesiones físicas en disciplinas psicomotoras.
En contraposición a los programas educativos actuales, los científicos proponen evitar la especialización temprana en un solo campo. En su lugar, exponen, se debería animar y brindar oportunidades a los jóvenes para que exploren diversas áreas de interés y reciban apoyo en dos o tres disciplinas. Además, éstas no tienen por qué estar relacionadas entre sí: lenguaje y matemáticas, geografía, filosofía... ¿Vuelve el valor de la sabiduría multidisciplinar imperante en el siglo XIX, cuando el concepto de "sabio" abarcaba ciencia, filosofía y literatura y muchos de esos pensadores sentaron bases para el futuro, o es que nunca se ha ha ido?