Clara, florista, se marcha de Madrid para emprender en un pueblo de Soria: "Es calidad de vida"
“Tienes tus limitaciones pero muchas ventajas y beneficios”, asegura.

Cada vez son más las personas que deciden bajarse del ritmo frenético de las grandes ciudades para apostar por una vida más pausada en el medio rural. No se trata solo de una elección a nivel personal, sino también profesional: emprender desde un pueblo ya no se percibe como un paso atrás, sino como una oportunidad para innovar, conciliar y construir proyectos con identidad propia.
Este es el caso de una florista soriana que ha sabido transformar su oficio rural en un fenómeno nacional. Desde un pequeño municipio de la comarca del Jalón, Clara Sanz ha creado La Moderna Rural Shop, un proyecto que combina el cultivo propio de flores con una potente presencia en redes y una tienda online que sostiene buena parte de la actividad. De esta forma, su historia demuestra que la innovación no entiende de códigos postales.
La floristería nace del regreso de Clara al entorno donde veraneaba de niña, entre parcelas y huertos de la localidad soriana de Somaén. La mujer afirma que mudarse desde Madrid supuso “la mejor decisión a nivel laboral y personal”, según recoge COPE, una apuesta por la conciliación y por un trabajo que respira territorio. Ahora, ha convertido el cultivo y diseño de flores en un proyecto que traspasa fronteras gracias a las redes sociales y la venta online.
El equilibrio perfecto
El crecimiento del proyecto ha ido de la mano de la visibilidad en internet. Su cuenta de Instagram, concebida para acercar las flores a quien las mira pero no se atreve a tenerlas, suma ya más de 340.000 seguidores. Las redes sociales han desempeñado el papel de escaparate y le han permitido “entrar en las casas de muchísimas personas en toda España” y convertir la venta online en motor del taller.
A pesar de la dependencia del comercio electrónico, Clara insiste en la importancia del trato cercano, ya que la tienda física y la relación con los vecinos y clientes del entorno siguen siendo el alma del proyecto. Este equilibrio entre lo rural y lo digital es, en su opinión, la clave que diferencia a su floristería. Además de los ramos y encargos para eventos, la mujer ha publicado recientemente una novela vinculada al universo de su floristería.
Los inicios no fueron sencillos. Clara, geóloga de formación que trabajó en Madrid antes de crear su negocio, cuenta que muchas voces consideraron su retorno al pueblo como un retroceso, aunque ella lo vive como una reivindicación. “Es calidad de vida, tienes tus limitaciones para emprender pero muchas ventajas y beneficios que no te dan las grandes ciudades”, resume hablando desde su experiencia propia.
Para Clara, el modelo demuestra que emprender en un municipio pequeño es viable si se suma trabajo de campo, comunicación honesta y herramientas digitales. La clave está en aprovechar las oportunidades que brinda la tecnología sin perder el trato cercano que define a los pueblos. Su historia no solo es la de una floristería que crece, sino la de una forma distinta de entender el éxito: más conectada con la tierra, con la familia y con el tiempo propio.
