José deja su puesto de ejecutivo para ser fontanero como su padre: "Si me dieran 4.000 euros al mes por volver a la oficina, diría que no"
Para este profesional valenciano, ser dueño de su propio tiempo tiene un valor incalculable que ningún sueldo fijo puede igualar.

Sentirse agobiado es una sensación cada vez más habitual entre nuestra sociedad. La búsqueda constante de la hiperproductividad ha empujado a muchas personas a llevar un ritmo de vida frenético, en el que se evidencia un claro desequilibrio entre la esfera profesional y la personal.
En un mundo donde la salud física y mental ha cobrado, por fin, la relevancia que merece, cuidar esa frontera entre el trabajo y el tiempo libre es vital para evitar problemas como el síndrome del trabajador quemado (burnout) o la ansiedad.
Sin embargo, la realidad es que muchos trabajadores se sienten completamente abrumadas por su trabajo. De hecho, según un informe publicado por el Consejo General de la Psicología de España, un 59% de los españoles afirma sufrir estrés, un 48% depresión y un 23% ansiedad.
Sobre este cambio de paradigma y la necesidad de priorizar el bienestar ha hablado el fontanero José Navarro en una reciente entrevista para el pódcast Sector Oficios, un espacio digital dedicado a dar voz a los profesionales de la construcción y las reformas.
El tiempo: un lujo que no tiene precio
Este fontanero de 39 años, que actualmente trabaja como autónomo, destaca por encima de todo la gestión de su propio tiempo. Es un aspecto que hoy valora de forma considerable, ya que en su anterior etapa como comercial de compraventa de coches carecía por completo de esa libertad.
El valenciano, natural de Bétera, detalla que gozaba de unas condiciones laborales envidiables en la oficina, pero decidió dejarlo todo para seguir los pasos de su padre y dedicarse a la fontanería por cuenta propia. "Trabajaba en una empresa de coches; cada año y medio estrenaba coche gratis, tenía la gasolina pagada y un buen sueldo; la verdad es que era de puta madre", confiesa con total naturalidad.
Aun así, el cambio le ha compensado con creces. "Ser autónomo no es fácil, pero a mí me encanta. Si me dieran 4.000 euros al mes por volver a la oficina, diría que no. Eso no quiere decir que yo gane más, a lo mejor un mes y bien ganando, pero la libertad de si tengo que trabajar hasta las 9, trabajo como ayer, o si este viernes me lo puedo coger libre como hoy", argumenta Navarro.
La exposición en redes sociales y la brecha generacional
Más allá de las tuberías, Navarro también se ha hecho un hueco en las redes sociales, donde suele subir vídeos mostrando el día a día de sus obras. Aunque la mayoría de la respuesta es positiva, el beterense ha tenido que aprender a lidiar con los haters y los comentarios destructivos.
"Hay gente que tiene muy poco tiempo y gente que fichas y, en todos los videos que sube, siempre comenta para decirle algo malo. Es para decir: 'Tío, en serio que me das lástima', reflexiona.
Además, José ha notado un patrón claro en las críticas. "Lo que yo he detectado es muchísima gente mayor, más mayor que mi padre, que están tan cerrados a su época que no abren la mente. Porque yo trabajé diferente a ti no quiere decir que esté mal", concluye, defendiendo la modernización de los oficios tradicionales.
