Emma, abogada, lo dejó todo para regentar sola un pequeño hotel en la parte más salvaje de Santorini: "Entendí que cambiar de vida era posible"
"Comprendí que mi camino no podía sino llevarme a la isla", ha destacado.
En la vida, a veces hay que dar muchas vueltas para encontrar lo que realmente quieres hacer. Es lo que le ha ocurrido a Emma, una mujer de 36 años nacida en Agrinio (Grecia) que tras graduarse como matrícula de honor en Derecho y contar las cualidades para tener una carrera profesional brillante como abogada, decidió dejar la profesión.
En declaraciones al medio de comunicación italiano La Repubblica, Emma ha explicado que aunque adora las materias jurídicas, no era feliz ejerciendo la profesión de abogada. "Me di cuenta de que no me gustaba el ambiente, el trabajo y lo que habría sido mi vida", ha subrayado.
En consecuencia, Emma optó por reinventarse profesionalmente y pasó a formar parte del sector del marketing digital. Trabajó en Atenas (Grecia) para varias empresas. Sin embargo, "seguía sin ser feliz; seguía adelante aunque sabía con certeza que ese no era mi camino", ha expresado la mujer.
No obstante, un día, de casualidad, descubrió a qué quería dedicarse durante el resto de su vida. Una amiga encontró un trabajo en un hotel en la isla de Santorini. Emma fui a visitarla y 'sintió un flechazo'. "Enseguida me di cuenta de que era lo que soñaba con hacer, comprendí que mi camino no podía sino llevarme a la isla, a dedicarme al trabajo más bonito que existe", ha destacado.
Emma empezó a formarse para trabajar en algún hotel de Santorini. Y lo consiguió, pasó a dirigir un hotel en la parte sur de la isla, la más salvaje y alejada del aluvión de turistas. "En Internet encontré un anuncio: buscaban un gerente para abrir un pequeño hotel. Era mi oportunidad. Me presenté y me contrataron", ha recordado.
"Cada detalle del hotel es obra mía"
En ese sentido, la mujer ha explicado que "al principio, el hotel solo tenía tres habitaciones, pero el primer año no fue fácil. No dormía por las noches, buscaba la manera de que el negocio arrancara con buen pie, tenía que formar mi equipo. Pero poco a poco lo conseguí. Hoy lo gestiono todo yo sola, coordino al personal y me ocupo de todas las necesidades de los huéspedes, y cada detalle del hotel es obra mía".
Respecto a si cambiaría algo del camino que la ha llevado a ser regente de un hotel en Santorini, Emma ha asegurado que "nunca volvería atrás. Tampoco cambiaría mi trayectoria, porque me ha convertido en quien soy hoy: cada decisión que he tomado me ha enseñado algo (…) Soy feliz. Y lo he sido desde el primer momento, en cuanto entendí que cambiar de vida era posible. Y de que era posible vivir aquí, donde el mar está siempre presente".