Lidia Solís (32), camionera, dejó las oficinas para conducir un tráiler de 16 metros: "Quería un cambio en mi vida. Del sueldo no tengo queja, ahora no vivo al día"
"Empecé en abril de 2023 haciendo viajes regionales, y después ya me metí en ruta nacional", ha detallado.
Lidia Solís es una asturiana de 32 años que tras estudiar una FP de auxiliar administrativo dejó las oficinas y acabó reorientando su carrera profesional a lo que había vivido en su casa desde pequeña: el transporte por carretera (una profesión que desempeñaba su padre y ahora su hermano).
En declaraciones a La Nueva España, la camionera ha explicado que "quería un cambio en mi vida. Mi hermano (Alejandro), que también es transportista, me comentó que vendían un camión en Central Lechera Asturiana. Me animé, lo compré, metí un chófer durante un tiempo. Saqué el carné de competencia profesional para el transporte y luego la autorización especial para transportar mercancías peligrosas".
"Empecé en abril de 2023 haciendo viajes regionales, y después ya me metí en ruta nacional", ha detallado Lidia Solís, quien, conduciendo su tráiler de 16 metros, recorre unos 15.000 kilómetros al mes, por toda España.
Esa elevada cifra de kilómetros, unida al gran tamaño de su vehículo, hace que la camionera asturiana gasta unos 7.000 euros mensuales en gasolina. No obstante, esa cantidad se ha incrementado hasta los 9.000 euros al mes como consecuencia del gran encarecimiento del petróleo que ha provocado la guerra de Irán.
En cuanto al rendimiento económico de su actividad, Solís ha asegurado que "el dinero que gano me da para cubrir los gastos de combustible, las reparaciones del camión, los seguros, pagar la Seguridad Social... No tengo queja. No vivo al día".
"No se me hace duro. Estoy todo el día conociendo nuevos lugares"
Respecto al horario, la mujer ha precisado que "estamos sujetos al tacógrafo. Podemos conducir dos días a la semana diez horas, y tres días nueve horas. Procuro no acabar el disco para poder estacionar y pernoctar en un sitio seguro, porque está muy de moda rajar la lona o robarte mercancía".
En cualquier caso, lo más importante es que Lidia Solís disfruta mucho de su trabajo. "No se me hace duro. Lo que más me gusta de ser transportista es que estoy todo el día viajando, conociendo nuevos lugares. Para dormir busco áreas de servicio que tengan ducha y restaurante para poder sentarme y cenar tranquilamente", ha subrayado.