En el regreso constante de referencias pop y de la obsesión colectiva por revivir la infancia hay una causa mucho más profunda: la frustración económica y vital de los millennials.
Muchos han crecido viendo cómo personas cercanas perdían su empleo sin haber cometido errores. Esto ha debilitado la idea de que el esfuerzo garantiza estabilidad.
"La diferencia es enorme entre alguien que domina el oficio y alguien que simplemente cumple", ha asegurado el trabajador del sector de la construcción.
Para la Generación Z, la ausencia de reconocimiento se ha convertido en una fuente clave de estrés laboral, como refleja un estudio global de Deloitte.