Rachid y Justin, jóvenes que venden 2.700 botellas del gas de la risa y la sorpresa viene con una factura: "Apenas ganamos 1.000 o 2.000 euros"
Ahora deben devolver parte de los beneficios que obtuvieron con la venta.

El llamado gas de la risa, conocido químicamente como óxido nitroso, se ha convertido en los últimos años en una de las drogas recreativas más consumidas en Europa, especialmente entre jóvenes. Su fácil acceso, su bajo precio y la falsa percepción de que se trata de una sustancia inofensiva han disparado un mercado ilegal que prolifera en fiestas y espacios de ocio nocturno. Un fenómeno que ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias y judiciales.
En este contexto se sitúa el caso de Rachid y Justin, dos veinteañeros de la región neerlandesa de Flevolanda que hicieron del óxido nitroso un negocio que ahora les pasa factura. A comienzos de 2024 importaron y distribuyeron grandes cantidades de esta sustancia, transportándola desde Alemania para su venta en los Países Bajos. Ahora, tras el fallo judicial, deberán devolver parte de los beneficios que obtuvieron con la venta de las bombonas.
Según la acusación, los dos llegaron a transportar palés enteros de óxido nitroso en la furgoneta que habían alquilado. En los Países Bajos habrían vendido más de 2.700 botellas, un volumen que motivó la reclamación de la Fiscalía sobre los beneficios obtenidos, según recoge el medio de comunicación neerlandés De Stentor, al considerar que se trataba de una actividad organizada y sostenida en el tiempo, muy alejada de un simple intercambio ocasional.
Un beneficio de 10.251 euros
El año pasado ambos jóvenes fueron sentenciados a 130 días de condena, pena que no llegaron a cumplir porque la estancia en prisión preventiva se computó a su favor. En aquel momento, los hombres fueron sorprendidos in fraganti con 162 botellas de óxido nitroso. Estas fueron confiscadas inmediatamente por la policía, pero la investigación apunta a transacciones anteriores de mayor alcance.
La Fiscalía estima una facturación cercana a los 88.000 euros por las ventas y, tras restar costes básicos, calculó un beneficio superior a los 10.000 euros. Esa cifra fue la base para reclamar la devolución de lo obtenido ilícitamente. Por su lado, Rachid y Justin han contestado que el negocio dejó muy poco margen: "Quizás 1.000 o 2.000 euros", asegura uno de ellos, "pero ese dinero reinvertía directamente en el negocio".

Los abogados de la defensa llegaron a calcular un beneficio neto de apenas 225 euros una vez imputados todos los gastos. El tribunal analizó las pruebas, entre ellas conversaciones de chat y registros de compras, y coincidió con la defensa en algunos gastos pero rechazó otras alegaciones. Confirmó, por ejemplo, el precio de venta por bombona en 32 euros y calculó que las ventas correspondieron a 17 palés en lugar de los 15 asumidos por la Fiscalía.
Como resultado de ese recálculo, el tribunal fijó el beneficio final en 10.251 euros, cifra incluso ligeramente superior a la presentada por la Fiscalía. Dado que la ganancia fue atribuida a ambos por partes iguales, cada uno deberá devolver la mitad de la cuantía al Estado. Además del resarcimiento económico, el caso vuelve a poner de relieve los riesgos jurídicos y de salud asociados al comercio y consumo de óxido nitroso.