Un dramaturgo pasó cinco años leyendo miles de sueños en 25 lenguas europeas y encontró un patrón: "Los sueños no son solo espuma. Saben algo"
Esconden una pista sobre cómo piensan y sienten los europeos.
Los sueños llevan siglos fascinando a la humanidad. A veces son inquietantes, otras completamente absurdos, y en ocasiones parecen mezclar nuestros miedos, recuerdos y deseos sin ningún sentido aparente. Pero ¿y si, más allá de esas imágenes caóticas e historias inventadas, escondieran una forma de explicar cómo vivimos, qué nos preocupa o incluso cómo entendemos el mundo?
Esa es la pregunta que ha guiado el trabajo del dramaturgo alemán Wolfram Lotz durante los últimos cinco años. Para él, estas escenas aparentemente absurdas esconden una pista sobre cómo piensan y sienten los europeos cuando nadie los está mirando. Por ello, recorrió miles de publicaciones anónimas en foros de sueños escritos en más de 25 idiomas europeos, desde el inglés hasta el romanche suizo.
El resultado es ‘Sueños en Europa’, un libro en el que reescribe y convierte esos relatos reales en pequeñas piezas literarias para explorar el imaginario colectivo del continente. Tras leer miles de testimonios, el dramaturgo llegó a una conclusión: “Los sueños no son solo espuma. Saben algo”, según recoge The Guardian. Y es que, aunque no siempre tengan un significado evidente, reflejan la manera en que vivimos, nuestras preocupaciones y la forma en que la realidad se cuela en el subconsciente.
“Tienen un significado”
Lo que más sorprendió al autor no fue la extravagancia de los sueños, sino su estructura. “Comienzan con una aventura, un viaje audaz, que luego se interrumpe, se desvía o simplemente se desvanece en una nube de humo”, explica. Ya sea una persecución mortal en la que víctima y perseguidores terminan compartiendo avellanas frente al televisor, o una crisis existencial que queda interrumpida por una entrevista de trabajo olvidada.
Wolfram cree que esa forma de soñar refleja la manera en que los europeos afrontan la realidad. Según explica, en una sociedad donde muchos problemas encuentran soluciones prácticas, desde acudir al médico hasta recurrir al seguro tras un robo, incluso el subconsciente parece renunciar a los grandes desenlaces épicos y devuelve a los soñadores a la normalidad.
El libro también deja entrever cómo la actualidad política se cuela en la mente de las personas, aunque menos de lo esperado. Figuras como Boris Johnson, Angela Merkel o Emmanuel Macron aparecen en algunos sueños, pero acontecimientos como el Brexit, la pandemia o la presidencia de Donald Trump apenas tienen presencia. Según el dramaturgo, la gran excepción es la guerra en Ucrania, que es mucho más visible en los sueños ucranianos y rusos.
Más que buscar una explicación definitiva para cada historia, Wolfram defiende que el verdadero valor de los sueños está en ofrecer una mirada distinta sobre la sociedad y las personas. "Los sueños no son meras fantasías. Tienen un significado", resume el dramaturgo, convencido de que incluso las escenas más absurdas pueden revelar aspectos profundos de cómo entendemos el mundo que nos rodea.