Cachondeo por el nuevo local que han abierto en Sevilla: "Han gentrificado las torrijas"
Un producto típico de Semana Santa, disponible todo el año y toppings al gusto.
Hay dos señales inequívocas de que un vídeo va a funcionar en TikTok: que empiece con “nueva apertura” y que termine con un “guárdalo para la próxima vez”. Si, además, en medio hay azúcar, tradición andaluza y un soplete, el algoritmo ya puede ir calentando. Eso es exactamente lo que ha puesto sobre la mesa, o más bien sobre la barra, la cuenta @foodie_sevilla con su último vídeo, dedicado a un local que juega a "desestacionalizar" uno de los dulces más sagrados del calendario sevillano.
El protagonista es Las Torrijas de la Yaya, una nueva apertura en la calle Alfonso XII, en pleno centro de Sevilla, que propone algo tan sencillo como tentador: torrijas todo el año. El vídeo lo deja claro desde el arranque, sin rodeos ni misterio: “Nueva apertura en el centro de Sevilla. Y es que acaban de abrir en la calle Alfonso XII Las Torrijas de la Yaya. Un sitio puro, con ambiente y donde tienes el dulce más típico de nuestra Semana Santa todo el año. Eso sí, con un toque diferente”.
Ese “toque diferente” es el que estructura todo el clip. Por un lado, las torrijas clásicas, “las tradicionales de leche o miel”, con un precio que se deja ver en carta: cinco euros. Por otro, la reinterpretación sin complejos: “otras más innovadoras, como de Baileys, Lotus o Temacha”, dice la voz en off, mientras la cámara se pasea por una barra de toppings que parece pensada para que nadie salga con la conciencia tranquila.
Porque aquí la torrija no viene sola. “A las que puedes echar los toppings que tú quieras”, advierten, antes de enumerar y mostrar siropes de Nutella, leche condensada o chocolate blanco, y remates sólidos que van del Oreo al Kit Kat pasando por palomitas de caramelo. Todo, previo pago extra, y todo culminado con uno de esos planos que TikTok adora: el azúcar caramelizándose con soplete, crujiente y brillante, como si la Semana Santa hubiera pasado por una feria gastronómica.
Los propios creadores del vídeo hacen de conejillos de Indias. “Nosotros pedimos las torrijas clásicas de azúcar y canela, la de Lotus y la de chocolate blanco”, explican, mientras prueban combinaciones “con sirope de Nutella y leche condensada y topping de Oreo, palomita de caramelo o Kit Kat”. Gestos de aprobación, mordiscos estratégicos y ese entusiasmo medido que ya es casi un género en sí mismo en el foodie content.
Hasta ahí, TikTok estándar. La gracia llega al bajar a los comentarios, donde el consenso brilla por su ausencia. “No son torrijas. Es pan frito con cosas”, sentencia Doctorbuho, mientras Muñiz confiesa que “yo es que veo un biberón y lleve dentro lo que lleve ya es sinónimo de charca”. La palabra charca, de hecho, se repite como un mantra: “Han charquificado la torrija”, resume Nevermind; “charquita premium”, remata Sangui; “la definición de charca jajajajaja”, insiste sergio.
Otros van más allá y hablan directamente de herejía gastronómica. “La puñetera manía de querer americanizar las tradiciones”, protesta Nando, en una línea muy similar a la de Tina, que lo califica sin rodeos de “sacrilegio”. Carlos Dani lo lleva al terreno simbólico: “’La yaya’ poniéndole Oreo a las torrijas? Qué asco. La mercantilización de la cultura y tradiciones”. Marikiiya se imagina la escena: “Yo le enseño eso a mi abuela y me la tira a la cara"
El debate también toca la tecla local. Elio Rodríguez apunta que “aquí en Sevilla dice awela, ponerle yaya ya es comenzar con el pie cambiado”, mientras Manymac B responde con ironía: “¿Qué sevillano no le dice a su abuela yaya? Todo muy típico”. Y, cómo no, aparece la gentrificación como concepto comodín. “La capacidad de Sevilla de gentrificarlo todo es para estudiarlo”, escribe Ismael; “la gentrificación de la torrija”, resume Juda en versión tuit.
Tampoco faltan los comentarios sobre el precio y el público objetivo. “5 pavos la torrija y 0,80 cada mierda que le eches por encima. Muy fan de todo lo que sea sacarle los cuartos a los pijos o a los que quieren aparentar serlo”, dispara Bertoni. Otros apuestan directamente por la caducidad del fenómeno: “Durará 3 meses… el tiempo de que vayan los del TikTok y sus seguidores a mansalvas y luego se aburran”, vaticina josema73.