Al elaborar las torrijas, se genera la acrilamida, que hace de este dulce un manjar aún más exquisito, pero esconde ciertos efectos negativos para la salud.
"La torrija perfecta es aquella que tiene un grosor de al menos 2 centímetros, una textura jugosa y un adecuado equilibrio entre el sabor dulce y los aromas a canela y cítricos".