Miguel Bosé escribe un escueto mensaje en mayúsculas sobre el eclipse y desconcierta a algunos: "Mal rollo"
Muchos esperaban sus palabras al respecto.
Miguel Bosé ha escrito un escueto mensaje sobre el eclipse total de sol que este miércoles recorre la península Ibérica y no ha decepcionado a muchos, que ya esperaban desde hace tiempo unas frases como estas de su parte.
En mayúsculas, el artista ha escrito: "Ni se os ocurra mirar el eclipse. Mal rollo. Malas consecuencias".
Son muchos los que se han quedado desconcertados con el mensaje. Por ejemplo, una usuaria ha respondido: "Y yo que pensaba que siendo negacionista y antivacunas, contrario al criterios científico sería el primero en ponerse a ver el eclipse sin gafas, porque las gafas 'son una conspiración".
La importancia de la protección
Otros, ha replicado con ironía: "Está claro que es una conspiración universo-planetaria para que mientras miramos al cielo, nos fumiguen con nano robots que nos provoquen una erección o una humedad cada vez que oigamos el nombre de Stalin".
Los expertos llevan meses advirtiendo de que mirar el eclipse sin utilizar la protección adecuada puede causar daños irreversibles en los ojos.
Elena Salobrar, profesora del Departamento de Inmunología, Oftalmología y ORL e investigadora del Instituto de Investigaciones Oftalmológicas Ramón Castroviejo de la Universidad Complutense de Madrid, explica que el ojo humano es "un instrumento óptico extraordinario, capaz de adaptarse a condiciones de luz muy diferentes, desde la penumbra de una noche cerrada, hasta el mediodía de verano". Sin embargo, hay una fuente lumínica para la que no fue diseñado: mirar directamente al Sol.
El riesgo: daños irreversibles sin síntomas
"La razón está en nuestra propia anatomía. Nuestro sistema de lentes del ojo, formado por la córnea y el cristalino, está diseñado para enfocar la imagen en la retina actuando como una lupa natural. Cuando dirigimos la mirada al Sol, se concentra toda la energía luminosa y térmica en un punto minúsculo de la retina, la zona llamada fóvea, que es precisamente donde nuestra visión es más nítida. El resultado es devastadoramente simple: una quemadura irreversible localizada en el tejido más precioso de nuestro sistema visual", avisa.
Lo que agrava el peligro es que la retina carece de receptores del dolor, por lo que no hay aviso, no hay ardor o dolor. La persona puede estar dañándose la retina de forma irreversible sin sentir absolutamente nada en el momento.