Toni García, uno de los mejores profesores del mundo: "Debería haber más escuela de padres porque hoy en día necesitan mucha ayuda"
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Toni García, uno de los mejores profesores del mundo: "Debería haber más escuela de padres porque hoy en día necesitan mucha ayuda"

Entrevista con el docente murciano, que ganó en 2023 el Global Teacher Prize y que acaba de publicar su libro 'Te va a reñir ese señor'.

El profesor Toni García.Imagen cedida por Toni García

Toni García Arias es uno de los profesores españoles con más recorrido y reconocimiento tanto a nivel nacional como a nivel internacional. Este docente y director del colegio Joaquín Carrión, situado en el municipio murciano de San Javier, ha ganado a sus 56 años premios como el galardón a Mejor Docente de España en 2018 y o el prestigioso Global Teacher Prize en 2023.

García, fruto del éxito y de la referencia que es para familias y compañeros de profesión, ha publicado su nuevo libro, Te va a reñir ese señor, en el que muestra diez errores comunes que se ven en la educación de los menores y ofrece respuestas y soluciones para evitarlos.

El docente ha hablado con El HuffPost para analizar cómo ha cambiado la educación y la forma de entenderla gracias al impacto de las tecnologías y de los móviles. También trata noticias de actualidad como la prohibición de las redes a los menores de 16 años o el avance de las posiciones ultraderechistas en los más jóvenes.

¿Qué buscas con este libro y para quién va dirigido?

Surgió fundamentalmente por reclamación de los propios padres. Cuando doy ponencias a las familias, una de los que más gusta es precisamente la que se titula Los 10 errores más comunes en la educación de nuestros hijos. Les encanta. Entonces, cuando acababa la charla, me preguntaban que dónde lo podían encontrar, pero ese libro no existía. Tengo otros publicado, pero me decían que querían exactamente este. Me lo repitieron tantas veces que me dije que este libro tiene que salir. 

Va dirigido especialmente a familias, pero en el ámbito educativo también tengo compañeros que lo han comprado porque les viene muy bien. Cuando hablamos de educación no educa solo la familia, educa también el maestro, el entrenador, el policía, etc. Como se dice, ‘para educar a un niño hace falta una tribu entera’. Entonces, este libro vale para toda la tribu.

¿El hecho de que hayas cogido de título el capítulo de Te va reñir a ese señor es por algo en especial o es porque es el que más gracia hace?

Lo tenía clarísimo incluso antes de escribir el primer párrafo. He vivido en tantas ocasiones situaciones donde he visto a padres decirles ‘te va a reñir ese señor’ a un niño en una cafetería o te va a reñir la policía. Lo he visto en tantas, tantas ocasiones que dije que este título tiene que ser el resumen de ese rol garrafal de no querer ser nosotros como docentes o como padres la autoridad de nuestros hijos y su referencia. Queremos delegar esa parte que es tan complicada en otros para no ser el malo de la película y es, posiblemente, el peor error que puede cometer un padre o una madre, porque tú para tu hijo tienes que ser padre o madre, pero también tienes que ser autoridad en muchos aspectos. No la autoridad que se concibe con un concepto clásico de pedestal, sino una autoridad moral, ética, de reglas, porque los niños la necesitan. Si no te tienen a ti como ese referente, están absolutamente huérfanos el día de mañana cuando se enfrenten al mundo. Por eso el título no lo tenía muy claro desde el inicio.

  El libro de Toni García Arias 'Te va a reñir ese señor'.Imagen cedida por Toni García

Al principio comienzas diciendo que hay cuatro tipos de educación. Hablas de educación negligente, permisiva, autoritaria y equilibrada, pero esto son temas que no se suelen tratar, ¿habría que educar también a los propios padres?

Sí, actualmente hay una como confrontación entre la escuela y la familia, como que estamos muy alejados. Da esa sensación y cada vez las quejas de unos sobre otros son mayores, pero sí que es cierto que los padres hay que reconocer que hay muchos que quieren hacerlo bien, pero la influencia que tienen de la sociedad es mucho más grande que la que había antes. Fíjate que en mi época no había redes sociales, no había internet, el acceso a la pornografía era casi imposible, a los juegos online, a las bebidas azucaradas, pero es que hoy los menores tienen un acceso tan grande a tantos problemas. Tienen tanto acceso a tantos contenidos que son malos para ellos que los padres tienen enormes dificultades para educar bien. Realmente los admiro porque lo tienen muy difícil, con horarios muy complicados, con muy poca atención a los hijos y con muy poco tiempo para poder atenderlos bien y encima con todos los problemas que hay.

Yo creo que los padres ellos necesitan saber. Cuando en las charlas hablo sobre todo esto, es como si de repente todo eso que ellos saben pero que está ahí dormido se despierta y lo agradecen mucho porque de nuevo recuperan ese espíritu. Debería haber más escuela de padres porque los padres hoy en día necesitan mucha ayuda.

¿Cómo ha cambiado en estos últimos 40/50 años?

En los años 80 cuando yo crecí el gran problema era en ese momento la droga, pero tú sabías que si tu hijo se libraba y con una mínima educación sexual tampoco había más cosas. La educación era relativamente más sencilla y encima, como era autoritaria, todavía resultaba, por decirlo de alguna manera, más fácil porque todo el mundo tenía unas reglas muy rígidas. En cambio, hoy en día es muchísimo más complicado ser padre porque las influencias a las que se puede exponer tu hijo son tremendas y para un padre de hoy en día controlar todo eso sin herramientas y sin tiempo es muy complicado y necesita mucha ayuda.

¿El uso del móvil y de las tecnologías es el principal foco de debate?

Sí, y puedo decir y a alguna gente le puede sanar una barbaridad porque confunden tecnología con teléfono móvil. El teléfono móvil es una parte de la tecnología, pero no lo es todo. Es muy importante saber que un móvil sin ningún tipo de control por parte de los niños menores les está destrozando la vida. Actualmente todos los estudios que están saliendo no salen que sean beneficiosos con uso del móvil sin control, al contrario, están saliendo cada vez estudios que demuestran que incluso hay ciertos daños en las partes del cerebro y que están perjudicando el desarrollo normal de los menores en el ámbito intelectual. Y luego aparte la dependencia. El móvil está destrozando muchas vidas de los alumnos por falta de control, porque la tecnología bien controlada y bien usada sí que es muy positiva, pero descontrolada es peligrosa.

¿Hoy hay más presión social a la hora de dejar un móvil a un hijo que la que podría haber en los 80 con el temas de drogas?

Sí, es que es mucho más fácil, porque la droga toda la totalidad de la población sabía que era negativa. Hoy el daño que está haciendo el móvil no lo tiene todo el mundo claro. Hay mucha gente que dice que no pasa nada, que son dos minutos, etc. Lo que no saben es que el cerebro está recibiendo constantemente dopamina al usar el teléfono móvil y eso lo que genera es una adicción. Entonces hay muchos padres que no ser conscientes de que eso es un daño para sus hijos lo ven como algo normal. No hay tanta conciencia todavía de que un teléfono móvil en manos de un niño sin ningún tipo de control puede destrozarle parte de lo que es la infancia.

¿Se va a ir cogiendo esa consciencia?

En los últimos años hemos visto una progresión bastante positiva en ese sentido. Hace años decía que cuidado con el teléfono móvil sin control y nos demonizaban, que éramos unos exagerados. Ahora ya están saliendo estudios que demuestran lo que muchos docentes ya sabíamos y lo están certificando con estudios incluso de tomografías cerebrales. La gente ya empieza a darse cuenta de que el uso del móvil sin control está siendo peligroso y salen personas importantes en el mundo de los medios tecnológicos donde dicen abiertamente que a sus hijos no le dan telefonía móvil hasta que no cumplen 16, 17 o 18 años.

Comparas la educación en Suecia con la de aquí, ¿existe en la cultura española una sobreprotección del menor?

En los países que nos consideramos latinos como Italia, España y Grecia tenemos una conciencia familiar mucho más proteccionista que países como Alemania, Dinamarca o Suecia, donde a los niños se les deja muchísima autonomía. En España no se les da y hay un profundo error porque se cree que el amor es proteger a tu hijo constantemente para que no le pase absolutamente nada malo. En Alemania o Suecia incluso a veces dejan al crío fuera cuando hay baja temperatura mientras los padres están tomando algo dentro de una cafetería. Eso aquí en España sería inconcebible. Aquí buscamos que no tenga nunca ningún problema, y si hace falta, se los quitamos, mientras que en los países del norte se entiende que el cariño debe ser dejar desarrollar la autonomía completa del hijo para que cada vez tenga más herramientas para enfrentarse a sus problemas.

Tampoco hay que dejar al niño fuera, ¿es viable llegar a un modelo mixto?

Es complicado, porque es cultural. A mí cuando me preguntan, por ejemplo, sobre qué cogerías del sistema educativo sueco, les pregunto que por qué funciona. La respuesta es porque son suecos. Es decir, que cada sistema educativo debería estar ajustado o debe estar ajustado a las características de su población. En España, nuestro carácter es muy, muy, muy particular y es complicado.

Fíjate que yo creo que incluso hemos involucionado un poco porque en la época de mi generación, los padres nos daban muchísima más libertad y acabábamos con arañazos, nos caíamos de la bicicleta, siempre estábamos jugando en la calle... Hoy en día hay mucha más protección.

En el libro comentas lo de que hoy en día un niño no se aburre.

Hemos equivocado mucho lo que es la protección de la infancia. Estamos protegiendo la infancia en aquellas cosas más absurdas y las estamos dejando absolutamente desprotegidos en las más importantes. Por ejemplo, nos preocupamos de que el niño no se aburra porque no se puede aburrir, pero, sin embargo, le dejamos un teléfono móvil donde pueda acceder a pornografía. Perfecto. Tenemos una concepción muy equivocada de lo que es la protección del menor. El menor, cuando no tienen nada que hacer y cuando se aburren, empiezan a tirar de creatividad, de imaginación y es muy importante el aburrimiento en cualquier ámbito, no solo en los niños, sino incluso en los adultos. Eso te permite establecer muchísimas conexiones cerebrales que en otro caso no se harían.

Tenemos una concepción muy equivocada de lo que es la protección del menor
Toni García Arias

A esa sobreprotección también ayuda el mantra que comentas de "lo que hemos pasado nosotros no quiero que se repita", como si fueran padres de la guerra los que crecieron en los 80.

Esa es una frase que muchas veces se la comento y les pregunto a los padres, ¿a vosotros qué os ha faltado? Yo, en mi época, pues yo no tuve un Cinexin, pero eso a mí no me frustró en ningún momento. Por tanto, yo le pregunto a los padres actuales, no a los padres de la posguerra, que qué les ha faltado a vosotros y cuando empiezas a indagar nadie echa en falta ningún aspecto material y sí, en todo caso, la atención o la ausencia de sus padres. Entonces, eso es lo que les digo yo. Nos damos cuenta de que lo que falta a tu hijo no es que le compres cosas, sino que tengas tiempo de calidad, y cuanto más mejor, con tu hijo porque eso es lo que luego recuerdan los hijos. Es que eso ha quedado como un mantra y es una frase hecha que la repetimos, pero sin darnos cuenta de que a nuestras generaciones no le faltó nada.

Al final del libro hablas de que igual se le da mucho más peso del que deberían tener las notas, ¿seguimos con una educación un poco arcaica?

Sí, seguimos con lo mismo y que conste que yo como docente evidentemente defiendo que la parte académica es muy importante en un menor, pero es que es una etapa muy larga. Juzgar a los niños por las notas que están sacando es un profundo error. Una de las cosas que hacemos muy habitualmente cuando llegan las fiestas de Navidad o cuando llegan el verano es preguntar por por las notas, pero no podemos reducir la vida de un menor solamente a eso. Tendemos mucho a seguir juzgándolos por las notas que están sacando y, sobre todo, por las notas de Lengua y Matemáticas, pero es que a lo mejor tu hijo no va a destacar ahí y va a ser un maravilloso pintor. Luego nos encontramos con niños que han sacado muy malas notas que han triunfado en la vida.

Con eso de que la actualidad política e internacional va tan rápido, ¿se habla alguna vez de educación?

De educación siempre que se habla se habla para mal, así que a veces casi es mejor que ni se hable. Suele salir para sacar temas de acoso escolar, que es muy importante pero que son noticias tristes, o para criticar al profesorado, pero de educación como tal prácticamente no se habla. Eso es uno de los grandes problemas, no hay debates serios y cuando se habla siempre es de una manera o muy politizada, muy demagógica o a veces muy sensacionalista.

¿Siguen siendo las ratios la principal queja?

En principio a partir del año que viene hay ciertas comunidades autónomas que empiezan a hablar de una bajada de ratio en Infantil y los primeros cursos de Primaria, entonces ya hay movimientos sobre eso gracias a cierta presión tanto social como de los docentes. Parece que empieza a haber cambios en ese sentido, pero del resto tampoco mucho más. Los problemas que teníamos hace dos años siguen siendo los mismos que tenemos ahora.

¿De qué puede depender?

La educación, por mal que suene, son números y si hay dinero lo harán y si no pues no lo harán. Por ejemplo, te voy a poner un caso muy general en Infantil de 3 años, donde hay una ratio máxima de 25, pero si tienes alumnos con necesidades educativas especiales cuentan como dos. Entonces si yo tengo 22 alumnos más dos de educación especial serían como 26, por lo tanto, nos estamos pasando la ratio. ¿Qué ocurre? que a lo mejor te dicen el día de mañana te ponen la ratio en 22, pero no especifican que los alumnos de necesidades educativas especiales cuentan como dos con lo cual sigues teniendo los mismos. Depende mucho y según como hagan la regulación puede esconder una cierta trampa.

La educación, por mal que suene, son números y si hay dinero lo harán y si no, no lo harán
Toni García Arias

Respecto al anuncio de Sánchez de regular las redes sociales a menores de 16 años ¿qué postura tienes?

Aquí hay una parte que me parece positiva la regulación del acceso tanto a la pornografía como a las redes sociales de los menores porque creo que pueden ser muy perjudiciales para ellos. Luego ocurre que hay gente que dice que se está intentando hacer con un carácter político por el aumento de contenido extremista de un lado y de otro y que eso no conviene políticamente a ciertos partidos. Yo no sé no sé la finalidad con la que se está haciendo, pero desde luego el regular el acceso a redes y a todos los contenidos que pueden ser problemáticos a menores de 16 años me parece perfecto.

¿También eres partidario de una identificación para crear un perfil en estas redes sociales?

Yo por ejemplo tengo bastante presencia en redes y de vez en cuando te encuentras con el aspecto desagradable de contar con una persona que te insulta directamente o que miente sobre ti con un perfil paso. Eso no se puede, no podemos permitir que las redes sociales se conviertan en lugares donde se pueda acosar gratuitamente a las personas. Los que somos adultos más o menos aún lo puedes asumir aunque la injusticia te genera cierto sentimiento de impotencia.

Sin embargo, tú imagínate para un menor que está sufriendo acoso en redes, sufre un impacto emocional y psicológico muy grande. Detrás de cada perfil tiene que haber nombres y apellidos para estar en igualdad de condiciones. Si tú dices que yo he hecho algo que no he hecho, pues que yo tenga la oportunidad de denunciarte.

Toni García, durante una de sus ponencias.Imagen cedida por Toni García

¿Has tenido algún caso de acoso a ti?

Sí, sí, he denunciado judicialmente a dos perfiles de X (Twitter) por mentir sobre mi actuación como funcionario público y han sido tramitadas y han pasado los primeros pasos. Voy a pedir lo máximo y si tienen que ir a la cárcel que vayan.

Ya te digo, yo lo llevo bien porque no le doy ninguna importancia más allá de que te pueda molestar, pero es porque yo tengo una madurez que he adquirido a lo largo de muchos años. Para una mente de un niño de 14 años, el bombardeo constante por redes le hace llegar a un momento donde esa persona se ve tan indefensa que quizá la única salida que vea sea el suicidio y luego nos echamos las manos a la cabeza.

¿Te politizan tus opiniones sobre la educación?

Muchas veces y me han caído barbaridades. Eso es lo que más desprecio, yo hago una interpretación educativa y viene alguien a tocarme las narices con el ámbito político. Por ejemplo, dije que se estaba haciendo mal, y lo sigo afirmando y me alegra de que los datos me den la razón porque se ve desde dentro, que las charlas y el enfoque de todo el sistema que se está generando en educación con el tema del feminismo se está haciendo mal desde el punto de vista didáctico. 

Yo hablo desde el punto de vista didáctico y pedagógico porque la implantación que se está haciendo en algunos sitios y me llega a mí, evidentemente no en todos, causa rechazo en los menores. Ellos están entendiendo que lo estás haciendo como apología, entonces lo rechazan. No les están explicando, les están como ideologizando. Dije que eso que se estaba haciendo era un error y que iban a saltar los datos con que la gente cada vez se iba a sentir menos feminista, pues hace poco se han publicado esos datos y han salido que los adolescentes se han vuelto cada vez menos feministas. Me cayó la del pulpo por parte de sectores feministas y partidos políticos de izquierdas. No, yo estoy hablando de didáctica y pedagogía, no de política. 

Precisamente sobre eso, salió que los jóvenes cada vez ven mejor la época de Franco, ¿eso se percibe desde dentro?

Es patente. En las redes sociales, y lo ves por ambos lados porque yo sigo mucho TikTok e Instagram etcétera, hay un extremismo tanto en la izquierda como en la derecha, pero es verdad que el mensaje de la derecha ha calado más y el mensaje de la ultraderecha ha calado más. Yo creo que ha sido precisamente por ciertos errores de la izquierda desde el punto de vista político, creo que la izquierda se ha confundido mucho en cuanto a la educación de los jóvenes y adolescentes de intentar en vez de educarlos adoctrinarlos y eso genera rechazo.

A nosotros en nuestra época nos pasaba y a cualquier adolescente que lo intentes adoctrinar y que le digas cómo tiene que pensar le molesta. Entonces, por contraste y por contraposición, que es justamente lo que estoy diciendo con el feminismo, muchas veces se echan en manos de los partidos que dicen justamente lo contrario, pero es por un mero hartazgo. El mensaje de la ultraderecha es un mensaje muy directo, muy claro, con frases muy sencillas simplificando muchísimo al final las problemáticas, porque lo simplifican, pero eso es un lenguaje que los los chavales entienden y encima si los has bombardeado equivocadamente desde el otro sector, al final se lanzan a los brazos de lo que quieren oír.

Y luego el algoritmo potencia todavía más esas ideologías.

Hay una cosa que tenemos que saber y es que qué fue antes si el huevo o la gallina en el sentido de que los niños se están volviendo de extrema derecha porque oyen contenidos de extrema derecha o resulta que es el algoritmo el que hace que vean vídeos de lo que ellos están pensando. Es decir, ellos tienen esa ideología y se refuerza a través de TikTok o es TikTok el que los está educando, en eso deberíamos reflexionar también.

¿Qué le pides al próximo ministro de Educación, sea del PSOE, PP, Sumar o Vox?

Que tienen que llegar a un acuerdo los partidos mayoritarios y que tenga una permanencia y una vigencia. No podemos seguir con cambios cada vez que hay un cambio de gobierno, tiene que haber un acuerdo de estado sobre educación. También hay que eliminar la burocracia y bajar la ratio, pero también que dejen hacer los currículums a los municipios y a los centros educativos porque son los que tienen que ajustar el currículum a su realidad sin uno general.

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Soy redactor de Virales en El HuffPost, desde donde te contamos la actualidad de una forma muy diferente.

 

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El mundo informativo en el que más cómodo me siento escribiendo es el del deporte, especialmente todo aquello que tiene que ver con el polideportivo: baloncesto, atletismo, natación, escalada, taekwondo, etc. También hablo de naturaleza, ciencia y me encargo de hacer reportajes para dar contexto a los protagonistas de esas publicaciones anónimas que ves en redes sociales y de los que no sabes nada más. Además, en mi día a día busco momentos destacados en televisión o redes sociales que puedan ser interesantes para el lector bajo un enfoque Huff.

 

Mi trayectoria

Nací en Barbastro (Huesca) en 1995 y en 2013 emigré a Madrid para estudiar periodismo en la Universidad Complutense de Madrid (UCM), ya que desde pequeño he crecido escuchando la radio y con el objetivo de dedicarme a este mundillo. Aprendí primero en El Heraldo de Aragón y después en la Cadena Ser hasta que en 2019 me saqué un máster en Periodismo de investigación, datos y visualización en la UNIR y entré en El HuffPost. Desde entonces, he crecido de la mano de este medio.

 


 

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