Dinamarca genera el 90% de su electricidad con renovables y su palabra del año es "campos de hierro": la rebelión rural contra los paneles solares que también está llegando a España
El negacionismo a las políticas verdes esconde claro sesgo político.

"Decimos que sí a los campos de trigo, decimos que no a los campos de hierro". Se trata del lema de Inger Støjberg, líder del partido conservador danés. Una expresión que dijo por primera vez en un discurso en 2024, y que según The Guardian, viene a referirse a la revolución que vienen protagonizando los agricultores contra la construcción de paneles solares en los campos del país nórdio.
Esta protesta ha sido tan sonada en Dinamarca que Jermarker (campos de hierro en danés), fue elegida como palabra danesa del año en diceimbre. De hecho, las duras críticas contra las políticas verdes han influido en las últimas elecciones municipales y ha llevado a algunos ayuntamientos a retirar proyectos de energias limpias. "Necesitamos más sentido común en la transición verde", sentenció el mandatario en un debate reciente.
El 90% de la energía danesa es renovable
La energía renovable en Dinamarca no para de crecer. El país nórdico genera el 90% de su electricidad a partir de renovables. De hecho, el último año la energía solar se triplicó, pasando del 4% de la producción eléctrica en 2021 al 13% en 2025. Pero muchas aldeas se han visto rodeadas de metal, y esto ha disgustado a muchos ciudadanos.
De esta forma, los agricultores se muestran en oposición a los paneles foltovoltaicos porque "son feos, destruyen la naturaleza y desinflan los precios de las propiedades en las zonas rurales".
Sesgo partidista
Pero el movimiento social puede esconder sesgo político. Lukas Slothuus, investigador en política climática de la Universidad de Sussex que creció en un pueblo rural cerca de la frontera entre Dinamarca y Alemania, asegura en conversación con el diario británico que los Demócratas de Dinamarca habían proporcionado un "vector claro para articular ese descontento políticamente" en todo el país. "La extrema derecha se ha dado cuenta de que el clima es un potente campo de batalla electoral".
Por ejemplo y tal como recoge el medio de comunciación, Mads Fuglede, político de los Demócratas de Dinamarca aseguró recientemente que "los paneles solares se han convertido en un símbolo de la élite política que quiere una transición verde y no se preocupa por lo que ocurra con el campo, porque no es donde viven ni donde viven sus votantes”.
Tal como reza la publicación, los focos de resistencia a la energía limpia se han endurecido en toda Europa, ya que los partidos de extrema derecha se centran en la acción climática como su segundo objetivo tras los migrantes.
