POLÍTICA

Del Madrid Arena a los árboles mortales: repaso a la gestión de Ana Botella como alcaldesa de Madrid

28/04/2015 11:44 CEST | Actualizado 28/04/2015 11:44 CEST
GTRES

Llegó sin ser elegida y se marchará sin que los madrileños puedan darle su veredicto. Ana Botella celebra este martes a su último Pleno como alcaldesa de Madrid, más de tres años después de sustituir a Alberto Ruiz-Gallardón al frente del Consistorio.

Desde que el 27 de diciembre de 2011 fuera investida alcaldesa tomando a su marido, el expresidente José María Aznar, como "referencia política", su mandato ha estado marcado por las meteduras de pata y la dudosa gestión de los problemas.

Este es un repaso a sus principales crisis al frente del Ayuntamiento:

EL MADRID ARENA

El gran punto negro de su gestión ha sido la tragedia del Madrid Arena, donde murieron cinco chicas durante una fiesta de Halloween celebrada el 1 de noviembre de 2012. A las diversas negligencias destapadas durante los días siguientes al suceso (hubo exceso de aforo, no había suficiente personal sanitario y se permitió un botellón multitudinario en los aledaños al pabellón), se sumaron los dos viajes que, horas después de la tragedia, Botella realizó a Portugal, donde se hospedó en un lujoso hotel con spa junto a su marido.

"Cumplí en todo momento con mis obligaciones como alcaldesa, aquí y allí. Si hubo gente a la que le pareció mal o le dolió, está claro que entonces me equivoqué", reconoció meses después en una entrevista concedida al diario ABC, donde aseguró que, aunque "fue durísimo", nunca pensó "en dimitir".

A quienes sí les costó el puesto fue, por este orden, a Pedro Calvo, concejal de Economía y presidente de Madrid Espacios y Congresos; al vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva; y a quien fuera consejero de Seguridad durante la tragedia, Antonio de Guindos. Tanto Calvo como De Guindos fueron imputados por el juez instructor de la causa.

La tragedia provocó que el Ayuntamiento cerrara preventivamente el Palacio Municipal de Congresos del Parque de las Naciones y el Palacio de Cristal de la Casa de Campo y que Botella anunciara la prohibición de celebrar macrofiestas en edificios del Ayuntamiento.

La instrucción judicial se cerró en septiembre de 2014 con la imputación de 16 personas, entre ellos el empresario responsable de la organización, Miguel Ángel Flores, y el exinspector jefe de la Policía Municipal de Madrid Emilio Monteagudo.

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OTRO FIASCO OLÍMPICO

Cuando el 7 de septiembre, Jacques Rogge anunciaba que Madrid quedaba eliminada en la primera ronda como candidata a albergar los Juegos Olímpicos de 2020, se desinflaron buena parte de las aspiraciones de Botella para ser candidata del PP a la Alcaldía.

Al varapalo del COI se unió el discurso que Botella pronunció en Buenos Aires para defender la candidatura, en inglés y adornado con un "relaxing cup of café con leche" que, probablemente, la perseguirá de por vida.

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Al día siguiente, miembros del COI explicaban a los medios españoles que los escándalos de dopaje y, sobre todo, la crisis económica, habían influido en la decisión. "Nadie confía en la capacidad de España", resumían.

Días después, ya en Madrid y con un café en la mano, Botella reconocía que no era buena idea que la capital optase a los Juegos de 2024. "Creo que en este momento la carrera olímpica ya nos ha proporcionado todos los beneficios que podemos esperar de ella en los próximos años", aseguró.

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Ana Botella y los Madrid 2020

LA HUELGA DE LIMPIEZA

Quizás esta sea, tras la del Madrid Arena, la segunda mayor crisis política que ha vivido Botella al frente del Consistorio. Doce días de huelga de limpieza en los que Botella pasó de desentenderse y señalar a las empresas concesionarias, a imponer un ultimátum a la negociación.

Doce días en los que Madrid pasó a ser un estercolero, donde las montañas de basura se acumulaban por las calles y donde la ciudad amanecía con contenedores quemados.

Todo comenzó el 5 de noviembre de 2013, cuando los sindicatos de limpieza iniciaron los paros en protesta por el ERE presentado por las empresas concesionarias que pretendían el despido de 1.134 de los 6.000 empleados que componían las plantillas.

Durante la negociación con los trabajadores, las empresas propusieron reducciones de despidos y de derechos para los empleados que éstos no aceptaron.

Ante la falta de acuerdo, Botella dio un ultimátum de 48 horas a ambas partes para que llegaran a un consenso. De lo contrario, anunció, llevaría el conflicto ante la Fiscalía y concedería a la empresa pública Tragsa, que también se encontraba en pleno ERE, la recogida de basura durante el conflicto. Incumplido ese plazo, el Ayuntamiento puso en marcha su plan y Tragsa comenzó a limpiar las calles.

La huelga finalizó el 17 de noviembre con el acuerdo de mantenimiento de todos los empleos a cambio de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) de 45 días de suspensión de empleo al año por empleado hasta 2017 y bajas voluntarias incentivadas con indemnizaciones de 30 días con un tope de 24 mensualidades.

Pero la suciedad en las calles de Madrid no se marchó con la firma del acuerdo, ya que muchos ciudadanos siguen denunciando en las redes sociales la falta de limpieza en la capital bajo la etiqueta #MadridDaAsco.

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LOS ÁRBOLES MORTALES

Al final del verano de 2014 saltó la alarma en Madrid tras producirse la segunda muerte por la caída de un árbol en la capital en apenas unos meses. El 9 de septiembre un hombre moría en Vallecas al ser golpeado por la rama de un árbol cuando caminaba por el barrio de Santa Eugenia.

Era la gota que colmaba un vaso que se había ido llenando con numerosos casos de caídas de ramas y árboles en los últimos meses, que hasta entonces se había cobrado una primera víctima en el parque de El Retiro y que los sindicatos achacaban a obras mal ejecutadas.

Sin embargo, pese a la alarma social, para Botella estas caídas eran algo "normal" y las atribuía a "la climatología, las pudriciones internas que son indetectables a simple vista, los hongos o las descomposiciones hídricas". Además, sugería al portavoz socialista, Jaime Lissavetzky, que se estudiara la serie histórica de árboles caídos en Madrid.

Pero con el caso de septiembre, el Ayuntamiento se vio obligado a tomar cartas en el asunto y, lo que en junio era algo "normal", se transformó en una "revisión completa" de todos los árboles de la ciudad encargado por el delegado de Medio Ambiente, Diego Sanjuanbenito.

LA CONTAMINACIÓN, POR LAS NUBES

Botella dejará el Ayuntamiento de Madrid el próximo 24 de mayo pero se llevará consigo una denuncia de Ecologistas en Acción, que en diciembre de 2014 presentaron una demanda contra ella y contra el delegado de Medio Ambiente por no haber adoptado "las medidas necesarias para garantizar que el aire de Madrid cumpla los límites legales de contaminación".

Esta organización culpa a Botella de ser responsable de un delito contra el medio ambiente tipificado en el artículo 325 del Código Penal, quien castiga "a quien provoque, directa o indirectamente, emisiones a la atmósfera".

Una denuncia que, quizás, pilló por sorpresa a Botella, para quien Madrid "tiene la mejor calidad del aire que ha tenido nunca en la historia", tal y como aseguró el 16 de mayo de 2014, pese a que asociaciones ecologistas advirtieron el año anterior que Madrid rebasó los límites legales de dióxido de nitrógeno "por cuarto año consecutivo".

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"NO HA SIDO BUENA ALCALDESA"

Entre los portavoces de la oposición hay consenso en valorar como negativa la gestión de Botella como alcaldesa y en señalar la tragedia del Madrid Arena como su peor momento político.

"Una pésima gestión", ha dicho de este caso el portavoz socialista, Jaime Lissavetzky, quien cree que Botella "va a dejar muy mal sabor de boca a los madrileños". "Ha sido una legislatura perdida, con retroceso en muchos aspectos", ha proseguido Lissavetzky, quien cree que Madrid es hoy "una ciudad más desatendida" y "más sucia".

En este punto coincide Raquel López, concejala y candidata de Izquierda Unida a la Alcaldía, en declaraciones a El Huffington Post. "Según los sondeos del propio Ayuntamiento, la limpieza ha pasado a ser la segunda preocupación cuando apenas un par de años antes era la novena", explica López, muy crítica con la gestión de las concesiones públicas "que lo único que han logrado es deteriorar la calidad de los servicios que se prestan, empeorar las condiciones laborales de los trabajadores y, eso sí, dejar en manos de los intereses privados adjudicaciones multimillonarias".

Para la candidata de IU, "mientras la alcaldesa presumía de reducir deuda, lo que se recortaban eran los servicios públicos para pagar a los bancos".

Desde UPyD, su candidato y portavoz, David Ortega, también cree que los madrileños "pagan más que hace tres años y reciben peores servicios". "Su gestión se puede resumir en una frase: se paga más por menos", indica a El Huffington Post.

Ortega critica que Botella "se ha centrado en la deuda" mientras que los mayores están "peor atendidos" y los niños tienen "peores escuelas". Y coincide con Lissavetzky en que el Madrid Arena fue su momento más negativo porque, "en vez de haber abierto las ventanas y aprovechar para depurar responsabilidades, lo que hizo fue lo contrario". Aun así, cree que hizo bien al no dimitir ya que no tenía por qué conocer las irregularidades, aunque tilda su gestión de "lamentable".

Por otorgarle algo positivo, Ortega valora que haya "reducido algo la deuda" aunque "menos de lo que ella dice". "Ahora debemos más de 6.000 millones y antes debíamos más de 7.000. Aun así, no ha sido una buena alcaldesa", remata.

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