INTERNACIONAL

Inquietud en España ante los primeros pasos de Donald Trump como presidente

23/01/2017 22:23 CET | Actualizado 23/01/2017 22:23 CET

“La guerra ha terminado”, dijo Donald Trump a los hispanos hace poco más de diez días. Pero sus actos, convertido ya en presidente de Estados Unidos, inducen a pensar que el conflicto acaba de empezar. El nuevo equipo presidencial ha golpeado donde más duele: la lengua. Ha suspendido el castellano en la página web de la Casa Blanca un día después de jurar el cargo y ha cerrado las cuentas en español que el Gobierno tenía en las redes sociales. Trump tampoco ha contado con un solo hispano para su gabinete, algo que no sucedía desde hacía casi 30 años. No son, precisamente, los pasos que da alguien que pretende entablar una nueva relación tras meses de insultos, menosprecios y amenazas a la que es la minoría más numerosa de EEUU: representan el 17% de la población total del país.

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Queda demostrado lo que ya era una evidencia durante la campaña electoral: que los hispanos no son una prioridad para el nuevo presidente. "Este es un país donde hablamos inglés, no español”, dijo Trump durante un debate entre los aspirantes republicanos en septiembre de 2015. Quedaba la esperanza de que esta postura, al menos, se moderada, pero ni por asomo.

La suma de todo esto preocupa no sólo a los hispanos de EEUU, sino a las autoridades españolas. Tanto, que Trump ha conseguido con sus primeras decisiones en la presidencia poner de acuerdo a Gobierno y oposición. Y ya nadie oculta su preocupación.

LA IMPORTANCIA DE LOS HISPANOS

Pero a Trump parece que todo el revuelo que se ha montado poco le importa. Como parece que también le ha dado igual que, según el Pew Research Center, hay 55,2 millones de latinos en EEUU, la mayoría de los cuales tienen al español como lengua materna. Tampoco le ha importado dar estos pasos pese a que que dos de sus principales oponentes en su partido tienen apellido español y hablan este idioma: Marco Rubio y Ted Cruz. A ellos habría que añadir al exgobernador de Florida, Jeb Bush, hijo y hermano de expresidentes, que habla español con fluidez y está casado con una mexicana.

Trump tiene a su disposición los datos del censo del país que gobierna para darse cuenta de hasta qué punto importa lo que decida sobre la comunidad hispana. Los latinos son mayoría en 30 ciudades de Estados Unidos con más de cien mil habitantes, como las californianas Santa Ana (78,8% de latinos), Salinas (75%) o Laredo (95,6%). En Miami el 64% de sus habitantes son latinos. Del año 2000 al 2010, la población hispana en Estados Unidos creció de los 35,3 millones a los 50,5 millones.

No nos parece una buena idea

Más allá de EEUU, los pasos del presidente inquietan y en España ha quedado claro que no han sentado bien. "Lamentamos la supresión de la versión española de la web de la Casa Blanca", ha manifestado el ministro de Exteriores, Alfonso Dastis. "No nos parece una buena idea", ha añadido el ministro, que ha recordado cómo su equipo es partidario del “diálogo y cuantos más medios haya mejor nos parece". Hasta el momento, Dastis había optado por una postura de cautela diplomática a la hora de pronunciarse sobre las posiciones del nuevo presidente estadounidense y ha llamado a “darle una oportunidad” y juzgarle por sus hechos más que por sus palabras.

En la misma línea se ha manifestado este lunes el el ministro de Educación, Cultura y Deporte y portavoz del Gobierno, Íñigo Méndez de Vigo. “No es una buena noticia, pero no detendrá ni pondrá en peligro la difusión imparable del idioma", ha asegurado a través de un comunicado. En la nota de su departamento se explica que la decisión "no es una buena noticia ya que el conocimiento y uso de diferentes idiomas en una sociedad es algo que sirve para vertebrar a un país y demuestra la riqueza cultural de una nación, tal y como sucede en España".

No es una buena noticia, pero no detendrá ni pondrá en peligro la difusión imparable del idioma

Dastis y Méndez de Vigo no han sido los únicos que han expresado su malestar. Para el ministro de Justicia, Rafael Catalá, la retirada "no tiene sentido" y ha señalado que el Gobierno asiste con "una cierta inquietud al reforzamiento de los valores y la mirada hacia dentro" de los Estados Unidos: "A veces las cosas están por encima de lo que los gobiernos puedan decidir".

Por su parte, el secretario de Estado de Cultura, Fernando Benzo, ha indicado a la agencia EFE que la comunidad hispana en Estados Unidos merece un trato especial en atención a su relevancia en ese país y "todos deberían verse reconocidos" en la nueva administración.

El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, ha confiado en que el impulso al español se mantenga con la nueva administración de Estados Unidos, "que por supuesto tiene todo el derecho a decidir lo que considere oportuno en su política de comunicación".

Y desde la oposición también se han dado reacciones. La presidenta andaluza, Susana Díaz, ha calificado en Twitter la retirada de "desprecio a la comunidad hispana" "y un ataque intolerable a la segunda lengua en EE.UU.", y el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García-Page, ha escrito en Facebook que es "triste, un grave error y una pésima noticia" la decisión. Fruto de la preocupación que ha generado la decisión de la administración Trump, el PSOE ha registrado este mismo lunes en el Congreso dos preguntas por escrito en las que pregunta al Gobierno qué gestiones ha realizado o pretende llevar a cabo tras la decisión de Estados Unidos.

Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council, que promueve las relaciones entre la comunidad hispana de Estados Unidos y España, ha señalado a través de un comunicado que Trump se equivoca, entre otras razones, porque "se va contra la cultura" de millones de ciudadanos de ese país.

Un último dato para el presidente Trump que recuerda Ureña: va a vivir y trabajar en una casa cuya primera piedra fue puesta por otro de esos españoles ilustres, Pedro de Casenave, un navarro que fue alcalde de Georgetown y que fue el encargado de colocar la primera piedra de la Casa Blanca un 13 de Octubre de 1792, coincidiendo con el tercer centenario del Descubrimiento de América, un pequeño detalle que ayuda a entender la vinculación entre España y Estados Unidos.

Ahora todas las miradas se posan en Helen Aguirre, hispana nacida en Miami hace 59 años de padres nicaragüenses, que ha sido elegida como responsable de comunicación para la comunidad hispana del Partido Republicano. Dado que la nueva Administración no contará entre sus principales miembros con un hispano, ella será la hispana de mayor rango en el recién creado equipo de gobierno. Y es ella quien tendrá que dar explicaciones. Aunque ya se sabe… Como se trata de Donald Trump, quizá, más que esperar a que Aguirre aporte algún dato que explique estas decisiones, habrá que estar atentos a que "caiga" un tuit del presidente que aporte alguna razón.

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