En sus nueve años de Gobierno, Néstor y Cristina Kirchner no titubearon en recurrir a las estatizaciones-expropiaciones para recuperar los activos empresariales que consideraran estratégicos. La expropiación del 51% de Repsol en YPF a principios de abril llevó los montos por la renacionalización de empresas españolas privatizadas a casi US$ 12.000 millones.
España, el principal inversor en Argentina con US$ 23.000 millones, fue el país que más padeció estas decisiones: el 50% de sus activos ya pasaron a manos del Estado. La petrolera YPF es la empresa más grande de Argentina, en facturación y cantidad de empleados. Además es clave desde el punto de vista energético luego de ocho años consecutivos de caída de la producción de gas y petróleo.
Para Antonio Brufau, CEO de Repsol, ese 51% que ya está en manos del Estado argentino vale US$ 10.500 millones. Para el Gobierno argentino, en cambio, ese valor puede ser cero a causa del alto endeudamiento de la empresa y la caída de la producción de gas y petróleo. El proceso previo a un juicio de arbitraje internacional está en marcha.
El primer daño a la relación histórica y estratégica entre Argentina y España fue la rescisión del contrato a inicios de 2006 de Aguas Argentinas, la firma que daba servicios de agua potable y cloacas en la ciudad de Buenos Aires y sus alrededores. El 25% del capital de la firma estaba en manos de Aguas de Barcelona, que junto con su socio Suez, decidieron reclamar US$ 1.200 millones ante el tribunal de arbitraje internacional del Banco Mundial (Ciadi). De esa compensación demandada, se deduce que el valor del activo lesionado de los españoles se estima en US$ 300 millones.
En septiembre de 2008, el Congreso argentino aprobó la nacionalización de los fondos privados de pensión (Administradoras de Fondos de Jubilación y Pensión). Entre los afectados figuró Consolidar AFJP, del banco BBVA.
La Ley 26.425, que eliminó el régimen de las AFJP, establecía que los accionistas serían compensados por un monto que no superara el equivalente a su capital social. Hasta ahora, sin embargo, la norma nunca fue reglamentada y ninguna AFJP recibió resarcimientos.
Las empresas afectadas temían algún tipo de represalia oficial a quienes iniciaran acciones legales. Pese a ello, Consolidar presentó una demanda contra el Gobierno argentino en la que reclama 134 millones de pesos argentinos (casi U$S 30 millones, al tipo de cambio actual) en concepto de "daño emergente y lucro cesante".
La medida sorprendió ya que el grupo financiero español tiene desarrollada toda su red de negocios en ese país, donde obtiene el 5% de sus ganancias globales. BBVA es uno de los tres principales bancos de Argentina. Al momento de la estatización, el activo de Consolidar AFJP rondaba los 16.500 millones de pesos argentinos (unos US$ 3.600 millones).
Un año después, Cristina Fernández de Kirchner mandó al Congreso otra ley para expropiar Aerolíneas Argentinas al grupo Marsans, tras diferencias por las tarifas de los pasajes, el deterioro de la calidad del servicio y la salud financiera de la empresa. La compañía española, enfocada en el negocio del turismo, reclama ante el tribunal del Banco Mundial una indemnización de US$ 1.100 millones.
En abril de este año, a los pocos días de la expropiación de YPF, la reacción del gobierno de Mariano Rajoy fue, al menos en el discurso, amenazante. El canciller español José Manuel García Margallo dijo: "Argentina se disparó en el pie". La Unión Europea se alineó con La Moncloa al exigir un castigo comercial al país sudamericano, y España suspendió las importaciones de biodiesel.
En menos de un mes, sin embargo, García Margallo moderó sus palabras. En su última declaración invitó a la Argentina a discutir "entre naciones hermanas" y aclaró que la expropiación de una de las compañías emblemáticas de España no debe dañar la relación histórica de dos "pueblos amigos". Madrid sabe que no puede poner en riesgo a las otras empresas españolas que todavía hacen negocios en Buenos Aires. Las ganancias que allí se generan son vitales para la supervivencia financiera de las casas matrices, en medio de la crisis económica más profunda de España desde su regreso a la democracia.
Obligados por la necesidad, ambos gobiernos avanzan por caminos opuestos a partir de la expropiación de YPF. Argentina, del amor al odio; España, del odio ¿al amor?
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España desde hacia 5 años, estaba trabajando sobre la venta de YPF a una firma petrolera en China, y mas aun hubo un articulo breve en "El pais" ( de España) que duro menos de 24 horas.
los medios televisivos y la prensa, no lo ventilaron publicamente en España. (no convenia)
Es lo que hay, y no creo que haya punto de retorno, al menos en el medio plazo. La relación de hermandad entre Argentina y España se ha roto. Argentina ya solo es un país más en el mundo, en lo que respecta a España.
Yo seguiré pensando bien de los argentinos en general, pero esto ya se acabó, las decisiones de la Kirchner afectan directa o indirectamente a los ciudadanos españoles, y por supuesto España con el tiempo deberá ir tomando posiciones que van a afectar muy mucho a los ciudadanos argentinos. Eso si, mientras la Kirchner seguirá viviendo de auténtico lujo.
El primer presidente que quiso "devolverle" los grandes favores fue Felipe Gonzalez,que empujo a las empresas publicas españolas a tomar posicion en Argentina,tal fue el caso de Telefonica e Iberia.
Telefonica,hizo una labro IMPRESIONANTE cambiando toda la filosofia de vida de los argentinos en el mercado de los truchos o favores pagados a empleados de los telefonos argentinos.Iberia puso muchisimo interes en sacar adelante su inversion,pero desgraciadamente su mercado estaba sometido a una fuerte competencia americana y de las propias lineas aereas sudamericanas.
Telefonica triunfo sigue ahi.Iberia salio despues de dejar en su aventura millones de euros sin ninguna recompensa.
Por estas razones de bases es INCOMPRENSIBLE la actitud de la Sra Cristina Fernandez hacia la ayuda que en su momento le ha hecho el gobierno de España y el cual sigue siendo su principal inversor extranjero.Los yankees hace muchos años prometieron no volver despue de perder la camisa.
No se debe mezclar empresarios corruptos o de negocios oscuros-normalmente la chusma y pocos y ademas deben de ser denunciadas en los Tribunales-con las grandes empresas españolas cotizadas en el Ibex como es el caso de Telefonica y Repsol.El caso de Telefonica ha sido ejemplar la forma de "cambiar el concepto de servicio" que recibian ANTES DE llegar Telefonica y Despues de instalarse Telefonica en Argentina.
Para aquellos españoles que hemos trabajado en Argentina de la mano de algunas de estas empresas y queremos a la Argentina que conocimos y a los argentinos con los cuales nos hemos relacionado,es muy duro,durisimo ver como fueron tratados los ejecutivos de Repsol.Al mismo tiempo que la Sra Cristina estaba diciendo en la televison argentina que iba a nacionalizarse YPF,YA ENTRABAN EN EL EDIFICIO los futuros reemplazantes argentinos de los españoles......ni tiempo les dieron para recoger sus cosas PERSONALES.Realmente lamentable.
Los capitales españoles han hecho grandes negocios en Argentina, girando por mes miles de millones de dólares a España en utilidades (Telefónica, etc.).
Desde los 90, estos capitales (aprovechando la política de privatizar a cualquier precio) han tenido via libre para hacer lo que quisieran sin ningún control, y es lo que han hecho, algunos para bien y otros para muy mal y aprovechando los monopolios irrestrictos que les otorgó la presidencia de Menem. Luego hablan de "seguridad jurídica" como si fueran campeones del libre comercio, que no lo son, ya que aprovecharon esas ventajas sin preguntarse si eran "libre comercio" o no.
Antes de que se nacionalizara YPF (Yacimientos Petrolíferos FISCALES), los capitales españoles intentaban cerrar una venta oculta a capitales chinos, tema no mencionado en la nota... no sé si la "seguridad jurídica" que tanto se menciona tiene que ver con este tipo de manejos. O con el hecho de que los pagos a España eran superiores a las ganancias (de por sí cuantiosas) que YPF había tenido en los diferentes períodos.
Acá no hay odios, ni amores, hay $$$. Cuando se ganan, todo bien, cuando se pierden, empiezan este tipo de notas. A no ser tan ingenuos, este no es un tema entre pueblos sino entre empresas y Estado.
Está muy bien que cada cual explote sus recursos, pero la pregunta es ¿tienen dinero para invertir en las explotaciones?
Con acciones como las realizadas contra multinacionales como Repsol (no dejemos de lado este hecho) ha creado una desconfianza muy fuerte entre los inversores extranjeros antre esta inseguridad jurídica.
¿Qué va a hacer Cristina Fernández cuando no tenga dinero en las arcas para poder explotar sus recursos y nadie se atreva a invertir en Argentina?
¿Se podrá a llorar en los foros internacionales o pondrá a la venta el país (otra vez)?