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29/06/2012 10:02 CEST | Actualizado 29/06/2012 10:09 CEST

Regreso de la nave Shenzhou tras hacer historia para China como potencia espacial

Reuters

China ha escrito con éxito un nuevo capítulo de su Historia espacial con el regreso de los tres astronautas -entre ellos la primera mujer china en el espacio- de la nave Shenzhou IX que en un viaje de 13 días han completado con éxito el primer acoplamiento espacial manual que lleva a cabo el gigante asiático y el primero con una ciudadana china a bordo.

Tras aterrizar bajo un cielo azul intenso y las miradas de líderes chinos como el primer ministro Wen Jiabao, atento al acontecimiento desde el Centro de Control Aeroespacial de Pekín, la tripulación confirmó su buen estado de salud aún desde el interior de la cápsula: "Hemos vuelto, y nos encontramos bien".

Los "taikonautas", como se ha apodado a los cosmonautas en el país asiático ("taikong" significa "espacio" en mandarín), fueron recibidos con una breve ceremonia, tras conseguir adaptarse a la gravedad de la Tierra y comenzar a salir de la nave, una hora después del aterrizaje.

La nave tocó tierra sobre las 10.00 hora local (02.00 GMT) en una zona de aterrizaje ubicada en el condado de Siziwang, al norte de la región autónoma de Mongolia interior (norte de China), donde aterrizaron anteriormente las ocho series previas de naves "Shenzhou". Los astronautas Jing Haipeng, Liu Wang y Liu Yang volvieron a casa en "buenas condiciones", según pudo corrobar el equipo médico que les atendió al aterrizar.

El veterano y comandante de la nave He Haipeng fue el primero en salir de la cápsula, con una gran sonrisa, que imitó su compañero y militar Li Wang. Liu Yang, de 34 años, fue la última en dejar la nave, una hora y media después de tocar tierra y, a diferencia de sus compañeros, consiguió ponerse de pie unos segundos antes de ser ayudada a sentarse por el equipo de médicos.

Es la la cuarta misión tripulada llevada a cabo por el país asiático. El acoplamiento manual entre una nave china y el módulo espacial "Tiangong I" es el germen de la futura base espacial del gigante asiático. China, el tercer país que consiguió llevar astronautas al espacio (el primero en 2003), quiere demostrar con su programa espacial que está capacitada tecnológicamente para trabajar en bases permanentes en el cosmos, en respuesta a las reticencias de países como EEUU a que participe en la Estación Espacial Internacional (ISS).

El país asiático espera instalar su primer laboratorio en el espacio para 2016 y disponer, a finales de esta década, de una base permanente.

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