ECONOMÍA
24/01/2013 13:02 CET | Actualizado 24/01/2013 13:02 CET

La reforma educativa de Wert costará cinco veces más de lo previsto

EFE

Los cálculos iniciales de los costes de implantación de la reforma de la enseñanza no universitaria se han multiplicado por cinco, hasta los 408 millones de euros en tres años, que el Gobierno central asumirá totalmente, según fuentes del Ministerio de Educación.

A las autonomías corresponderán en principio, según sus disponibilidades presupuestarias, los costes indirectos, que dependerán del incremento del alumnado de FP y, en consecuencia, la caída del abandono escolar, que ahora se sitúa en el 26,5 %. Un abandono escolar reducido hasta el 15 % al cuarto año de implantación de la reforma supondría una inversión progresiva de 334 millones de euros hasta entonces.

Son algunos cálculos de la memoria económica de la futura Ley Orgánica para la Mejora Educativa (Lomce), que el Ministerio ha enviado a la consejerías autonómicas y que el ministro José Ignacio Wert debatirá con ellas el 7 de febrero. La reforma se implantaría en dos cursos (a partir de 2014-2015 ó 2015-2016), equivalentes a tres años naturales, en los que el Gobierno central asignaría 23, 130 y 255 millones de euros, respectivamente.

LOS MOTIVOS

Las fuentes han atribuido el retraso de las previsiones de tramitación, aprobación y aplicación de la ley -aún no se ha enviado al Congreso- a las sucesivas reuniones con las comunidades y sectores educativos y al replanteamiento del anteproyecto original con propuestas que se han considerado oportunas. El aumento de los costes directos se debe principalmente a tres motivos.

En primer lugar, el impacto de la nueva estructura de dos itinerarios en cuarto de ESO (hacia el Bachillerato y la FP) en algunas comunidades con un alto índice de escuelas rurales, según han advertido algunas administraciones autonómicas.

También ha contribuido al incremento de la cifra los dos años que durará la nueva FP básica y un menor ahorro inicial por la "compactación" de asignaturas de Bachillerato, que se prevé más gradual los primeros años en función de una mayor autonomía de las consejerías y centros de enseñanza para decidir qué asignaturas se imparten y con qué carga lectiva.

El encarecimiento se da principalmente en las dos trayectorias de cuarto de ESO y en la FP básica por una mayor necesidad de profesorado; y el ahorro, por la "compactación" del bachillerato en parte y una reducción de docentes según el nivel de especialización curricular de cada centro en función de su autonomía.