El Bayern no tiene piedad con el Barcelona (4-0) (FOTOS, VÍDEOS)

El Bayern no tiene piedad con el Barcelona (4-0) (FOTOS, VÍDEOS)

GETTY
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Un Bayern sin piedad pasó como un rodillo sobre el Barcelona en Múnich. Los de Tito Vilanova, sin respuesta durante los 90 minutos, fueron incapaces de mostrar una sombra del equipo que ha maravillado en los últimos años.

Arbitraje aparte, el resultado, que sentencia salvo milagro la eliminatoria y casi certifica el pase de los alemanes a la final de la Copa de Europa, fue más que justo.

Los alemanes fueron fieles a su juego: directos en ataque, firmes en defensa. El Barcelona buscaba sin éxito un hueco entre los centrales germanos y Messi, testimonial y desaparecido, deambuló por el campo sin más. La fuerza del Bayern se hizo patente por el aire, por donde llegaron los dos primeros goles (el segundo, en fuera de juego claro de Mario Gomez) y terminó por certificarse en la última media hora de juego, donde un Barça agotado apenas puso en problemas a su rival.

El primer mazazo llegó a los 24 minutos, cuando Müller se aprovechó de la indecisión de la defensa blaugrana para anticiparse a Piqué y rematar un centro de cabeza de Dante. Su remate no pudo despejarlo Valdés, quien ya se había tenido que esmerar desde el principio.

Con el gol en contra, el Barça buscó a Messi pero éste no aparecía. Trasladaba demasiado el balón y no tenía la chispa habitual. Iniesta y Pedro solos no se valían para buscar una genialidad, una jugada que abriera la enconada defensa germana. El descanso llegó con la sensación de que el Bayern era mejor y más fuerte.

A la vuelta, los de Tito quisieron imponer su juego, elevando el ritmo de circulación de balón. Pero pronto llegó el segundo tanto, obra de Mario Gomez, muy parecido al primero. Un centro desde la esquina de Robben lo volvió a ganar Müller y su centro al área pequeña lo remató, en fuera de juego claro, Gomez. Las protestas no sirvieron.

POLÉMICOS GOLES

El Barcelona veía cómo se repetía la historia de Milán: 2-0 en contra y a remontar. Pero la historia deparaba un destino más cruel a los blaugranas. Cuando mejor estaba atacando el equipo, el Bayern aprovechó un contragolpe. El balón llego a la derecha donde Robben encaró a Jordi Alba y se marchó en velocidad. Cuando el lateral del Barcelona trató de alcanzarle, se topó con el corpachón de Müller, quien le obstruyó claramente. El árbitro no pitó nada y Robben, con la zurda, batió a Valdés.

Los culés no tenían respuesta. Tito no daba entrada a nadie fresco y las ideas ya se habían evaporado en el campo. Messi era una sombra y los únicos que peleaban la honra eran Iniesta y Pedro. Bartra buscó el tanto en dos ocasiones pero era demasiado tarde.

Aún quedaba el cuarto tanto, obra de Müller. Una jugada de Ribery por la izquierda fue a parar a los pies de Alaba, quien centró al área y se encontró con el alemán rematando el último gol de la noche.

El resultado, pese al arbitraje, es un mensaje claro para el Barça, cuyo estado físico resulta alarmante. Sólo un milagro en el Camp Nou haría que los barcelonistas estén en Wembley. La Liga puede ser un consuelo.