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11/05/2013 11:41 CEST | Actualizado 13/05/2013 15:40 CEST

5 cementerios donde sí querrás ir (¡pero solo de visita!)

Para curiosos y morbosos. Para los que buscan salirse de lo típico. Para los que ven el encanto en los pequeños detalles. Aquí está la respuesta: los cementerios.

Es verdad que no son los típicos lugares con los que uno sueña con descubrir, pero, si dejas de lado el lado más frío de estos sitios, es probable que te den más de una (muy buena) sorpresa.

Foto de Gloria Figueras Giro

Cementerio de Highgate (Londres)

Si hay que hablar de cementerios bonitos, hay que empezar por este. Highgate es famoso a nivel mundial. Grandes personajes como Karl Marx o la escritora Virginia Wolf tienen su descanso eterno aquí, entre otras muchas personas anónimas. ¡Qué suerte tienen algunos!, rodeados de famosos y en un lugar tan bonito (y escalofriante).

Este cementerio es uno de los Siete Magníficos, nombre muy apropiado que se le dio a un grupo de 7 cementerios londinenses creados en el siglo XIX y que pretendían “desahogar” el número de fallecidos que se enterraban en las inmediaciones de las iglesias y parroquias.

Si visitar la tumba de grandes celebridades o hacer un tour por sus tumbas más originales no te parece suficiente, siempre puedes esperar al anochecer y ver si te encuentras con el vampiro del cementerio. O eso dicen.

Foto de Víctor Gómez

Antiguo cementerio judío de Praga

Más de 100.000 judíos descansan aquí, en unas 12 capas de tierra, unos sobre otros. Es importante saber esto porque lo que más llama la atención de este cementerio judío es la cantidad de tumbas excesivamente pegadas que hay. Es un cementerio sencillo, sin excentricidades, sin grandes panteones ni mármoles, todo tirando a siniestro.

El primer inquilino que empezó a formar parte de este campo santo fue el rabino Avigdor Kara en 1439. Casi nada.

Víctor Gómez estuvo allí, entre las lápidas, y así lo describe “Una cosa curiosa es que en varias lápidas de aspecto importante hay pequeñas notas, supongo que deseos o plegarias, introducidas en las fisuras de la piedra. Además, los judíos no dejan flores en las tumbas, si no pequeñas piedrecitas, siendo aún más impactante su visita.”

Foto de Tabike

Cementerio Novodévichi (Moscú)

Junto al monasterio del mismo nombre, el cementerio Novodévichi forma parte de un conjunto monumental nombrado Patrimonio de la Humanidad en 2004. Gherman Titov, el segundo hombre en ir al espacio; Antón Chéjov, uno de los escritores más importantes de la literatura universal o Boris Yeltsin, el primer presidente de la federación rusa, son algunas de las personalidades que han acabado unidas en el descanso eterno. Es raro que no sea más famoso porque, según muchos datos, es una de las atracciones turísticas (?) más visitadas de la capital rusa.

Foto de Giovanna Segalla

Cementerio estadounidense de Normandía

6 de junio de 1944, más conocido como el “día D”. Playa de Normandía. Más de 150.000 soldados entre estadounidenses, británicos y canadienses. No hace falta más información para saber quiénes son los que descansan en este cementerio de Francia: 9.386 soldados estadounidenses que perdieron la vida en este día histórico están aquí, en una pequeña parte del territorio francés que ha sido decido de forma permanente a estos hombres.

Todos los fallecidos están enterrados mirando hacia el oeste, dirección EEUU, entre los que se encuentra Theodore Roosevelt Jr., uno de los hijos del presidente Roosevelt.

Un dato curioso que aporta Manolo “¿Habéis visto Salvad al soldado Ryan? Pues el cementerio del comienzo se encuentra en esta localidad francesa. Abierto hasta las 17:00 horas y gratuito. Una pasada.”

Foto de Inés Chueca

Cementerio de Pére-Lachaise (París)

Seguimos en París. Durante el siglo XIX se construyeron 4 cementerios a las afueras de la ciudad. No tuvieron éxito. Los parisinos no quieren abandonar la ciudad ni muertos (nunca mejor dicho). Era tal la reticencia a estos lugares que se pensó en hacer publicidad de lo estupendo que sería descansar aquí. Al final, la solución fue otra: los cuerpos de Moliére o La Fontaine fueron trasladados al cementerio de Pére-Lachaise. De repente, la idea del descanso eterno en las afueras de la ciudad no sonaba tan mal.

Más de 70.000 tumbas forman hoy este rincón del este de París, entre las que también están las tumbas de Maria Callas, George Méliès, Oscar Wilde, Chopin o Jim Morrison.

A los parisinos les encanta pasear por aquí, entre tumbas y millones de gatos salvajes.

Ahora los cementerios no parece tan escalofriantes, ¿eh?. Aquí hay una lista que reúne todos estos rincones, con anécdotas y todo de gente que ha estado allí. Por si, ya sabes, te da por irte al otro barrio de visita.

Publicado en Minube.com (@minube).