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06/08/2014 21:43 CEST | Actualizado 06/08/2014 21:43 CEST

Descubriendo a Rosetta y su baile con el cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko

“Hola, Cometa!”. Así ha saludado en Twitter la sonda espacial Rosetta al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko al llegar a su encuentro después de 10 años de largo viaje. El mensaje, escrito en los 23 idiomas que hablan los científicos que participan en la misión, es el inicio de un baile que durará meses y que servirá para conocer todos los detalles de la enorme roca espacial y alumbrar el origen de nuestro planeta.

La misión, probablemente la más ambiciosa que haya emprendido jamás la ciencia e industria espacial europea, es un prodigio de la tecnología que pueden crear los humanos. Aquí tienes todo lo que necesitas saber sobre Rosetta, su viaje, el cometa y la misión que le hemos encomendado.

¿Qué es Rosetta?

La misión, concebida en el siglo pasado por la Agencia Espacial Europea (ESA), pretendía crear una sonda espacial capaz de llegar hasta un cometa y emparejarse con él para conocerlo a fondo. Nunca antes se había ideado algo así. La nave en sí es un cubo irregular de aluminio de 2,8 x 2,1 x 2,0 metros y casi tres toneladas de peso. Dos enormes alas formadas por paneles solares se encargan de convertir los rayos del Sol en energía para sus movimientos y su instrumental.

¿Qué lleva dentro?

Rosetta no sólo es un prodigio de la exploración espacial, también lo es de la ciencia. Dentro lleva una decena de instrumentos (algunos con participación española) para conocer todo lo posible del cometa. Lo van a fotografiar, analizar su núcleo con ultrasonidos, las partículas de su coma y su cola, la superficie, temperatura...

¿Qué es Philae?

Pero el mayor tesoro que lleva a bordo Rosetta es el módulo Philae. Está previsto que en noviembre, Philae abandone la nave y se pose sobre el cometa, al que se agarrara con un arpón. La escasa gravedad de 67P/Churyumov-Gerasimenko obligara a que el módulo también clave sus tres patas sobre la superficie como si fuera una garrapata. Philae cuneta con otra decena de instrumentos para estudiar el cometa.

El viaje

Rosetta salió de la Tierra hace 10 años, cinco meses y cuatro días. Desde aquel marzo de 2004 ha recorrido 6.400 millones de kilómetros. Para hacerse una idea, la distancia entre la Tierra y la Luna es de 384.403 kilómetros. El encuentro entre Rosetta y su pareja de baile se ha producido a 405 millones de kilómetros de nosotros. La mayor parte de la travesía, la sonda ha estado hibernando. Su movimiento procedía del impulso inicial y el aprovechamiento de la fuerza gravitatoria de la Tierra y Marte, sobre las que ha orbitado en varias ocasiones. Es como si fuera un disco zarandeado por un atleta gigantesco. Sólo en enero de este año, Rosetta recibió la orden de despertar. Se encontraba a la distancia adecuada para aprovechar sus paneles solares. La maniobra de aproximación ha sido todo un alarde. Había que sincronizar la velocidad y la trayectoria de dos cuerpos que ahora viajan a 55.000 kilómetros por hora.

El destino

Descubierto en 1969 por dos astrónomos ucranianos que le dieron su nombre, 67P/Churyumov-Gerasimenko es un cometa que, en su parte más larga mide apenas cinco kilómetros. Tarda 6,5 años en completar su órbita alrededor del Sol, entre las órbitas de Júpiter y la Tierra. No ha sido hasta que la cámara OSIRIS DE Rosetta empezó a fotografiarlo cunado los científicos han descubierto que está formado por dos lóbulos unidos, como si fuera un diábolo mal hecho. Según su posición, algunos han querido ver la forma de un patito de goma.

¿Y ahora qué?

“Llegar al cometa es en realidad sólo el principio de una aventura más grande todavía, decía la responsable de operaciones de la ESA, Sylvain Lodiot. En efecto, ahora viene lo más interesante. Desde el punto de vista técnico, el reto de que Rosetta orbite al rededor del cometa es enorme. Ahora se encuentra a 100 kilómetros de él, pero en una complicada aproximación, Rosetta quiere acercarse a apenas 30 kilómetros. La tarea no es fácil. Por sus escasa dimensiones relativas y su forma irregular el campo gravitatorio de 67P/Churyumov-Gerasimenko es tan débil e irregular que Rosetta tendrá que esmerarse para no pisarle los pies. El baile entre ambos durará 16 meses y, la parte más importante llegará cuando Philae se pose sobre la superficie del cometa.

¿Por qué?

La investigadora del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), Luisa María Lara, que participó en la calibración de la cámara OSIRIS explica porqué es tan importante la misión de Rosetta: "Los cometas pueden ayudarnos a responder preguntas fundamentales sobre la formación del sistema solar, la procedencia del agua terrestre e incluso sobre el aporte de moléculas prebióticas a nuestro planeta”. Es decir, no se trata sólo de saberlo todo del cometa, que también, sino que, al saberlo, la ciencia podría obtener pistas sobre los primeros tiempos del Sistema Solar, sobre cómo se formaron los planetas e, incluso, dar fuerza o rechazar la teoría de la panspermia, cuya derivada apunta a que la vida en la Tierra vino de fuera, probablemente a lomos de un cometa. ¿Quién no querría saber de dónde venimos?