El Gobierno intenta encajar las piezas del plan anticrisis con Díaz y Cuerpo al choque
La vicepresidenta segunda y el ministro de Economía discrepan en las medidas y los tiempos para responder a la guerra de Irán. Sánchez irá el jueves a Bruselas tras el fin del idilio con Von der Leyen.

Alfonso Fernández Mañueco no adelantó las elecciones de este domingo en Castilla y León. A diferencia de lo ocurrido en Extremadura y Aragón, esta cita era obligada y estaba en el calendario. Exactamente lo mismo que ocurrirá en Andalucía, que abrirá las urnas previsiblemente en junio. Un carrusel electoral, al que incluir el perpetuo runrún sobre un adelanto de las generales, que pilla a Pedro Sánchez y a Alberto Núñez Feijóo más distanciados que nunca, incapaces de ofrecer una imagen de unidad pese al adverso contexto internacional.
Desde el primer momento, el Gobierno ha dejado claro su rotundo “no a la guerra”, marcando la agenda nacional y descolocando a algunos sectores de Bruselas. Un mensaje que el propio Sánchez llevará la próxima semana al Consejo Europeo del jueves, con unas relaciones con Ursula Von der Leyen bastante peores de las que tuvieron en su día, cuando se habló del idilio político entre ambos. Sí espera tener el respaldo de agenda cancillerías. “Es por convicción y coherencia”, repiten en Moncloa a quienes les acusan de pensar más en el tacticismo político.
Menos claro está siendo Sánchez en lo que se refiere a su plan para responder a las consecuencias económicas de la crisis. El Gobierno ha prometido a actuar, pero evita pillarse los dedos en cuanto a los plazos y las medidas concretas. Sobre las explicaciones, el presidente ha fechado su comparecencia en el Congreso el 25 de marzo, después de pasar por Bruselas. Una convocatoria demasiado lejana para buena parte de los grupos parlamentarios, incluidos algunos de sus socios, como el PNV. “No basta con decir que no a la guerra, hay que tomar decisiones y dar la cara”, le han afeado en privado.
La pugna entre PSOE y Sumar
En este contexto, el gabinete gubernamental ofreció el jueves una imagen de división y descoordinación que ya se ha atisbado en otras crisis. A primera hora, en una entrevista en TVE, Yolanda Díaz adelantó que el Consejo de Ministros del próximo martes pondrá negro sobre blanco sobre determinadas medidas. Escasas horas después, Carlos Cuerpo no quiso mojarse, tampoco otros dirigentes socialistas. El control de precios y la prórroga de los alquileres son dos de los asuntos que más fricciones despiertan de puertas para adentro, según las fuentes consultadas.
La fractura no solo está dentro del Gobierno, también entre los citados socios. El PNV confirmó los contactos pero reconoció que hay cuestiones que no están en los planes del Gobierno y que ellos sí consideran relevantes. Además, Aitor Esteban mentó en Radio Euskadi el que es el elefante dentro de la habitación: la ausencia de Presupuestos Generales. Reconoció que es una “dificultad añadida”, motivo por el que se están buscando fórmulas para rellenar ese vacío.
El Partido Popular tiene claras sus recetas económicas, y ya las ha registrado tanto en el Congreso como el Senado. Cuando el Gobierno anunció una ronda de contactos con los partidos, hasta en Génova interpretaron que sería una reunión. Pero Félix Bolaños, el hombre fuerte de Sánchez, lo despachó con una llamada a Ester Muñoz, la portavoz del PP, pidiéndole que les enviaran sus propuestas. Esto es, el paquete de bajada de impuestos que ya está en las Cámaras. Pero no parece que vaya a ver mucha más interlocución, según entienden los populares, ni que se vaya a buscar el consenso antes de que el Ejecutivo actúe.
El discurso de Aznar

Centrándose en su discurso económico, lo que evita Alberto Núñez Feijóo es pronunciarse nítidamente sobre la guerra en sí, más allá de afirmar que urge una desescalada. El PP ha evitado el choque con la administración de Donald Trump, pero a sus portavoces se les ha visto incómodos. “Es un tema complicado y, encima, nosotros no somos los que gobernamos”, corroboran fuentes del grupo en el Congreso.
En paralelo, la presencia muy activa de José María Aznar con declaraciones muy rotundas -“El ataque a Irán está justificado y España tiene que estar con sus aliado”- ha generado malestar en sectores del PP y algunos dirigentes, como Cuca Gamarra el viernes, evitaron respaldar sus posicionamientos.
Nervios en Castilla y León

Y todo, a pocas horas de que se abran las urnas en Castilla y León. Las filtraciones cruzadas sobre los sondeos internos arreciaron en el último día de campaña, corroborando esos nervios de los que ya dio cuenta El HuffPost. Si todo va según lo previsto por Mañueco, el PP ganará subiendo algo la representación parlamentaria y tendrá que pactar con un Vox muy fuerte pero que no escala tanto como en los comicios de Aragón y Extremadura. El PSOE resistiría mucho mejor que en las citadas comunidades pero a su izquierda la hecatombe sería total.
Si bien, todavía hay algunos escaños en liza, como corroboran distintos actores políticos. Y esto ha hecho que el PSOE hable de “subidón final” alimentando que podría ser la primera fuerza política. También Vox cree que le irá mejor de lo que vende el PP, y da por descontado que escalará más allá del 20%. El domingo sabremos el veredicto final e, inmediatamente después, podrían llegar los acuerdos de legislatura de Jorge Azcón y María Guardiola pese al cruce de reproches publico entre Feijóo y Santiago Abascal.
