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27/11/2014 18:29 CET | Actualizado 28/11/2014 09:38 CET

Facebook cierra el perfil de 'Cultura Inquieta' tras publicar dos artículos de sexo

Los más de 750.000 seguidores en Facebook de Cultura Inquieta se han quedado huérfanos. El perfil de la página web fue desactivado este jueves sin que sus siete administradores pudiesen hacer nada. Y sin haber recibido un aviso previo.

"A nosotros, como a todas las páginas de arte, incluida la Tate Modern o incluso el Museo del Prado, nos han censurado fotos en las que aparecían pezones", explica Juan Yuste, director de Cultura Inquieta, en conversación telefónica a El Huffington Post. Sin embargo, en esta ocasión no habían utilizado ninguna imagen de este tipo. "Sospechamos que pudo ser por dos artículos escritos por sendas sexólogas, pero no recibimos ninguna notificación", señala. Creen que la palabra "masturbar" pudo ser el detonante.

El miércoles llegó el que podríamos llamar único aviso en forma de desactivación del perfil: "Sólo los administradores podíamos entrar y la única opción que nos daban era apelar". Lo hicieron, pero no sirvió para nada. Un día después, el jueves 28, el perfil de Cultura Inquieta había sido removed for violating our terms of use (eliminado por violar los términos de uso).

Lo curioso es que ni las imágenes usadas en ambos artículos ni el lenguaje se saltaba las Normas comunitarias de Facebook, que prohíben "que se comparta contenido pornográfico o cualquier otro contenido sexual en el que esté implicado un menor", eso según Facebook, que además especifica: "También marcamos límites a la exhibición de desnudos. Respetamos el derecho a compartir contenido personal, tanto si se trata de fotografías de una escultura, como el David de Miguel Ángel, o de fotos familiares de un bebé amamantando". Tampoco habían recibido ese tercer aviso que hace Facebook cuando una publicación no cumple esa política y que va seguido del cierre del perfil.

Yuste habla de una situación de total indefensión. A pesar de haber apelado, el perfil ha sido borrado y la única solución viable ha sido crear una nueva cuenta y esperar a que los seguidores acumulados en casi cinco años se unan poco a poco. "Esto no es una batalla contra Facebook, sólo queremos recuperar nuestro espacio y que los amantes del arte tengan un lugar donde poder hablar". Lo ideal sería recuperar el perfil antiguo pero, aunque están tratando de que la red social atienda a sus peticiones y no tienen intención de cesar en su empeño, creen que lo mejor es publicitar el nuevo perfil.

El propósito de Cultura Inquieta va más allá de este deseo inmediato. Yuste cree que Facebook debería saber distinguir entre qué es cultura y qué es provocación gratuita. "El arte siempre tiene algo de provocación, pero a mí lo que me parece pornografía es que en Facebook se puedan publicar contenidos violentos y censuren este tipo de contenidos. No tiene ningún sentido", se lamenta.

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