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26/03/2015 17:21 CET | Actualizado 26/03/2015 17:21 CET

Cinco charlas que no quieres tener en una relación pero acabarás teniendo (GIFS)

Todas empiezan con ese temido "tenemos que hablar" capaz de hacer temblar como un flan hasta al más bravo del lugar, pero de nada sirve resistirse. Hablamos de esas charlas que implican un cambio en sí mismas (claro, por eso dan tanto miedo) y que inevitablemente aparecen en cualquier relación. Son charlas que no conviene retrasar porque solo supondría empeorar la situación:

La charla del "hola-qué-tal".

Su nombre todo lo dice. Hablamos de aquella primera charla recién llegado a tu nuevo puesto de trabajo. O aquella conversación en las escaleras de tu edificio. O aquel primer encuentro en el bar que luego terminó en su casa, en la que te despertaste a las nueve de la mañana sin recordar absolutamente nada. Bueno, aquello de conversación tuvo poco. Pero tú nos entiendes.

La charla del "¿qué somos?".

Que bien podría empezar con un "hoy vengo a confesarteee queeeeessstoy enamoradaaaa". Nada garantiza que ambos estéis en el mismo nivel de la relación, así que aunque asuste, llega un momento en el que toca tratar el tema. Porque mejor que las cosas estén claras y el chocolate espeso que si no viene eso de: "Claro que hay amor… pero yo necesito explorar también otros horizontes". Tanto si quieres una relación abierta como cerrada, estas cosas hay que dejarlas finiquitadas para evitar malentendidos.

La charla del "¿compramos o alquilamos?".

JAJAJAJAJA, ilusos, esta charla no la vais a tener NUNCA. O por lo menos no hasta que vuestro pequeño negocio triunfe, vuestro jefe os pague el sueldo que merecéis o, lo que es más fácil, os toque el Euromillones. Sabéis de sobra que vais a alquilar, y tal y como están las cosas, será un piso tan pequeño que el nombre de "nidito de amor" le vendrá que ni pintado.

La charla del "pues con Pepe y Ana, ya se han casado todos".

A ver, chati, ¿qué esperabas? Si es que ya son muchos años juntos, y mucha insistencia de vuestros padres. Alguno tenía que ser el primero en dejarlo caer. No desesperes y no te agobies por la presión que ejerza tu familia, tus amigos y la sociedad en general. Esta es una decisión de dos, y lo que decidáis hacer con vuestro estado civil, mientras lo hagáis en amor y compañía, será lo correcto.

La charla del "¿y tú qué piensas de los bebés?".

Boom. Así suena en tu cabeza cuando te lanzan la pregunta. Como si fuera una granada. Los efectos provocados en cada persona son muy diferentes: "Los bebés son maravillosos y quiero tener un montón" dirán unos; "los bebés requieren demasiado tiempo y dinero" dirán otros; "los bebés son muy dulces y tiernos", dirán los de aquí; "los bebés son llorones y su caca es como una bomba fétida", dirán los de allá; "me gustan los bebés y quiero tener alguno, pero cuando madure en el 2017"; "los bebés vienen desde París en cigüeña", dirán los niños pequeños, y a ellos qué leches les preguntas, si ni pinchan ni cortan y aún no entienden demasiado (angelicos…). Mira, esta cuestión mejor la discutes lenta y calmadamente con tu pareja, porque todo lo que digan los demás está de más.

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