POLÍTICA
01/10/2015 12:44 CEST | Actualizado 01/10/2015 12:55 CEST

Rosario Porto: "Educamos a Asunta lo mejor que pudimos; era muy querida"

Rosario Porto, acusada junto a su exmarido, Alfonso Basterra, de sedar a su hija Asunta y después asfixiarla en septiembre de 2013, ha contado este jueves en el juicio sobre este crimen que tanto ella como su ex educaron a la niña lo mejor que pudieron.

"Como cónyuges no lo supimos hacer bien", ha contestado al fiscal asignado al caso, Jorge Fernández de Aránguiz, y ha confesado que la ruptura con su marido fue difícil, porque la relación no funcionaba pero, aún así, ella era más partidaria de ponerle fin que él, que "al principio no reaccionó bien". Pese a ello, ha afirmado que educaron "lo mejor que pudieron" a Asunta, quien era su "única preocupación" y "una hija muy querida". Basterra, ha añadido, "era un padre maravilloso que como padre daba a su hija lo mejor de si".

Ha contado que había una tercera persona, por parte de ella, pero que no fue el "detonante de nada", a pesar de que Alfonso Basterra se enterase de que estaba con otro, y que esto solo tuvo importancia cuando Rosario se puso enferma y su en otro momento cónyuge se ofreció a cuidarla a condición de que ella se mantuviera soltera, sin nadie.

Tampoco esto le pareció extraño, porque "unos cedemos en una cosa y otros, en otras", ha relatado, y ha comentado que en esa situación dependía de Alfonso, porque no se valía por sí sola, y necesitaba apoyo y poner de su parte con el objeto de no enfrentarse al consumo de antidepresivos.

EL ORFIDAL Y EL INTENTO DE ASESINATO

En la actualidad, lleva dos años medicada por este estado anímico y, según ha enumerado, no puede tomar el sol, tampoco beber y fumar, y se ha convencido, merced a sus reacciones, de que la medicina preventiva le da muchísimo "mejor resultado que la sintomática". En este sentido, ha admitido que tomaba Orfidal "para conciliar el sueño", un tranquilizante que fue hallado en el organismo de su hija, cuyo cadáver fue encontrado en 2013 con signos de asfixia en una pista forestal de la localidad de Teo, cerca de Santiago de Compostela.

Porto ha hecho referencia al episodio del 4 de julio de 2013, cuando Asunta envió un mensaje a un amigo diciendo: "Estoy nerviosa, hoy me han intentado matar". Según la madre, un hombre entró en la casa de madrugada y ella le encontró en la habitación de su hija "cogiéndola por la cintura o el cuello", se echó encima y logró liberar a la niña. El individuo, ha dicho, se fue. Dice que no lo denunció porque "pensaba que habían entrado en casa a robar y que no se imaginaban que iba a haber gente" y "no quería que (Asunta) tuviera la situación de que no podía estar segura en casa".

Desde que en junio de 2013 tuvo un ingreso hospitalario, Rosario Porto dice que nunca ha vuelto a encontrarse bien, pero desde el inicio de este problema, y mientras pudo, antes de su ingreso en prisión, tuvo el apoyo "de la señora que le ayudaba en casa, de la madrina de Asunta y de Alfonso Basterra".

"NO CONOZCO RUPTURAS PACÍFICAS"

El apoyo de éste lo ha explicado: "Yo no conozco rupturas pacíficas, en un primer momento no fue pacífica", ha afirmado, y consultada por si Alfonso se comportó como un energúmeno, ha respondido que "un poco sí", e incluso que ella tuvo miedo, porque a veces las personas "nos descontrolamos, actuamos de forma inadecuada" y "en ocasiones discutimos y perdemos el control".

No obstante, ha detallado que, a su hija, Alfonso Basterra le daba "lo mejor de sí", y ha matizado que "a veces de forma equivocada". "Pero todos los padres tienen formas distintas, a él podían parecerle correctas cosas que a mí no. Me estoy refiriendo a comprarle una piruleta o no en un momento determinado", ha matizado.

Sobre la gestión económica y acerca de cómo hacían con el dinero, ha dicho Porto que nunca entraron "en miserias de tuyo y mío", con lo que vivían del trabajo de Alfonso Basterra cuando lo tenía y del suyo propio, "que ingresaba por otras cosas", no por el ejercicio de la abogacía, porque ya antes del fallecimiento de su padre, abogado, que le "costó muchísimo encajar", decidió no seguir con esta profesión "por motivos personales que no vienen al caso".

LAS CAPACIDADES DE ASUNTA

De Asunta ha asegurado que era una niña de altas capacidades, con muchas actividades fuera de su horario escolar, algo intrínseco a esta condición, ha mencionado, y ha narrado que le encantaba que su hija le consumiese toda la energía, a pesar de que "tienes que estar preparada para que una niña con doce años te dijese que Obama no se merecía el Nobel de la Paz".

A la cuestión de si había un pacto para el cuidado de la pequeña, Rosario Porto se ha puesto nerviosa con la palabra "pacto", máxime "después de todo lo oído en los últimos tiempos" en lo relativo a un plan conjunto para que la cría a la que habían adoptado falleciese asfixiada.

En lo referente a la supuesta alergia de la víctima, ha precisado que en realidad era "rinitis alérgica estacional, que no es lo mismo que ser alérgica" y que por eso suministraba antihistamínicos a la pequeña. Esa sería la causa, según su testimonio, de que un día de julio de 2013 la niña estuviera "como dopada".

Rosario Porto ha llorado con más ímpetu en dos ocasiones, en el momento en que salió a colación la separación y cuando se trató en la sala, precisamente, el tema de esta dolencia que padecería la menor.

Los padres de Asunta, la abogada Rosario Porto y el periodista Alfonso Basterra, internos en el penal coruñés de Teixeiro desde hace más de dos años, son los únicos acusados de esta muerte violenta y, en el juicio que se celebra en Santiago, la primera de los dos en declarar es ella.

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