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03/10/2015 10:22 CEST | Actualizado 03/10/2015 10:22 CEST

Matilde Asensi vuelve con 'El regreso del Catón': "Internet nos ha liberado" (ENTREVISTA)

PLANETA/CARLOS RUIZ B. K.

Está cansada, pero no lo parece, ni de lejos. Matilde Asensi (Alicante, 1962) explica en un cómodo sillón del hotel madrileño en el que recibe a los medios que su estado es, literalmente, de "agotamiento". La escritora apenas ha dormido 10 horas en los últimos tres días, jornadas maratonianas y fundamentales para ella: el 1 de octubre salía a la venta su último libro, El regreso del Catón. Como su propio nombre da a entender, es, efectivamente, la continuación del superventas (más de tres millones de ejemplares lo confirman) El último Catón, la que fue su tercera novela y que en 2001 la lanzó al estrellato en España, Europa y América Latina.

La continuación parece que va a seguir el mismo ritmo de éxitos. Asensi se embarca desde primeros de octubre en una gira que la llevará, además de a Madrid, a Barcelona, Bilbao, Santiago, Sevilla… y a América Latina. No volverá a descansar hasta el 18 de diciembre. "Volveré para votar, el único derecho que nos queda a los españoles", afirma apenas dos minutos después de empezar el encuentro. Estará cansada, pero sigue teniendo ganas de guerra y mucho por lo que protestar.

"No pensaba nunca, en toda mi vida, volver a escribir sobre el Catón"

El regreso del Catón recupera la esencia de El último Catón. Aunque Asensi había asegurado en alguna ocasión que no tenía pensado retomar esa historia, hace tres años la idea volvió a rondarle por la cabeza. "Yo no pensaba nunca, en toda mi vida, volver a escribir sobre el Catón, es que ni se me pasaba por la cabeza", asegura ahora, recuperando el momento en el que se le encendió la bombilla. "En 2012 saqué el último [libro de la trilogía] Martín Ojo de Plata. En esa promoción cojo mis redes sociales y empiezo a quedarme muerta, perpleja, alucinada, de que la gente me sigue pidiendo Catón, Catón, Catón. Cuando acabo La conjura de Cortés [tercer libro de la trilogía] y vuelvo a casa, me siento y sopeso: es un riesgo, segundas partes nunca fueron buenas, me puede salir mal… Pero el hecho de estar sopesando ya te indica que ya me había dado permiso para escribir. Digamos que de alguna manera la puerta se había abierto".

EL RETORNO DE OTTAVIA, FARAG Y KASPAR

La idea se había inoculado en su cabeza, y no había modo de quitarla. Así que comenzó a a crear de nuevo desde el barro literario a Ottavia Salina, Farag Boswell y Kaspar Glauser-Röist, los principales protagonistas de la primera novela. Pero no cree que sea su parto más complejo. "Este libro tiene mucho trabajo de documentación, dos años; El Último Catón también tuvo dos años de documentación y también me costó un año escribirlo, igual que este. Lo que pasa es que noto que tengo más tablas —es lógico, han pasado quince años y muchos libros— porque con los mismos tiempos el libro ha salido más grande. El mismo tiempo ha cundido más", ríe. Normal que así haya ido más allá de Atenas y Roma: sus protagonistas viajan de Canadá a Estambul, Tierra Santa y hasta Mongolia. Y ella ha llegado a aprenderse la genealogía completa de los mongoles, que recita divertida prácticamente de memoria.

Reconoce que volver con estos personajes ha sido una gran experiencia como escritora: "No voy a negarlo, me lo he pasado fenomenal. Aparte de que los haga sufrir, que forma parte de la historia, prometo que ha habido veces que estaba partida de la risa delante del ordenador escribiendo, riéndome yo sola. He disfrutado escribiendo este libro. Y con El [Último] Catón sufría bastante más: era primeriza, novatilla, fue un libro que me salió grande para las tablas de entonces, tenía muchísimo trabajo que entonces todavía no dominaba…". Ahora, siendo un hacha de la bibliografía, de Internet y con la ayuda de su editorial (Planeta), ella misma confiesa que ha tenido "más recursos y posibilidades".

"Ha habido veces que estaba partida de la risa delante del ordenador escribiendo"

Aún así, le sale la vena indignada incluso cuando habla de su búsqueda de libros en la Biblioteca Nacional. A pesar de que en los últimos años le ha dado "caña al inglés a muerte" para poder leer con más facilidad, asegura que no es fácil documentarse en español. Buscando unas crónicas sobre las primeras visitas de extranjeros a Mongolia en el siglo XII vio que el único ejemplar que quedaba en español estaba allí. Y relata su periplo: "Un libro que encontré en Internet completo en inglés, en francés, en italiano… excepto en castellano. Tenía que llegar a él como fuera, pero que para conseguir un libro haya que hacer tanta burocracia me indigna. Somos el país de la burocracia. Oiga, mire, Biblioteca Nacional, los libros son de todos, no les vamos a hacer ningún daño, somos personas mayores, responsables y adultas. ¿Cómo pueden ustedes tardar meses y 25.000 trámites? ¡Que en la Biblioteca Nacional Francesa la gente entra y coge los libros de su propia mano, no necesitan ni carnet de investigador como aquí!"

"SOY DE LAS QUE SE CABREAN CON EL TELEDIARIO"

"¿Qué tal va esa indignación?", le preguntamos, al hilo de ese pensamiendo. "¡Muy mal! Me indigno con mucha facilidad", contesta ella a caballo entre el enfado y la burla. "¡No me tires de la lengua que me caliento yo sola, no necesito más!", afirma con el mismo tono bromista y encendido a la vez. Pero al menos, ¿nota que algo se mueve? "No lo sé, llámame escéptica". Ella, que salió a la calle con el movimiento Democracia Real Ya (y que se retiró con la llegada del 15-M) afirma que no se siente representada "por nadie" en el espectro político, "ahora tampoco".

"No creo en los populismos, aunque pienso que ha sido bueno que hayan aparecido: han asustado a los malos, que estaban arriba. Se merecían un buen susto, lo estaban buscando hacía tiempo. Pero no creo en ellos, no puedo compartirlo. Soy de las que se cabrean con el telediario y se pone a pegar berridos como una posesa. Una saca su parte visceral: la saca en los libros y la saca en el telediario", relata calmada. ¿Y la animan las expectativas de posible cambio? "Ojalá, a mí me gustaría mucho. Creo que los viejos partidos ya han vivido su época y que tienen que llegar nuevas cosas. Ahora, ¿tengo fe en lo nuevo? No. Hasta que no me lo demuestren… Es como Santo Tomás: hasta que no pueda meter el dedo en la llaga, a mí demuéstrame fundamentalmente que eres honrado, y ya me da igual tu color, tu ideología y tu forma de pensar. Que el dinero de nuestros impuestos, porque es nuestro dinero, lo estás utilizando para lo correcto y no para llevártelo puesto".

"No creo en los populismos, aunque pienso que ha sido bueno que hayan aparecido: han asustado a los malos, que estaban arriba. Se merecían un buen susto"

UN ROMANCE CON LAS REDES SOCIALES

Una de las facetas que para la alicantina han contribuido realmente a la democracia es Internet. Afirma que le encanta tuitear en los viajes para sus 56.000 hiperactivos seguidores, mientras que Facebook lo usa más en casa. De hecho, el día después de su gran firma de libros en un centro comercial de Madrid (con colas de tres horas), se siente frustrada por no haber podido contestar a todos sus fans. "¡Qué herramienta!", exclama.

Confiesa que cuando se zambulle en la creación de un libro se marcha de las redes, y un community manager de la editorial se encarga de gestionar sus perfiles: "pero el community manager que no se haga pasar por mi, entra y pone CM, en mayúsculas. Pero no soy yo, y además lo expliqué antes de irme". Eso sí: reconoce que no puede "resistir la tentación" de echar un vistazo de vez en cuando. "Me da una pena infinita no estar y les echo muchísimo de menos", dice sobre sus amigos en Twitter. "Lo que hago más que nada es entrar secretamente y cotillear. Les echo de menos, pero no voy a escribir, porque si escribo me lío, y pierdo horas, se me pasan volando y no me puedo dar permiso para eso", confiesa.

Cuando ella empezó, a principios del siglo XXI, nada de esto existía. "Ha cambiado el mundo, afortunadamente. Nos ha dado la libertad. Antes no éramos libres para leer lo que quisiéramos. Pero en el 99 cuando publiqué mi primer libro, y antes con Arturo Pérez Reverte, escribir género de aventuras era aberrante, denigrante. Había unos señores que escribían en los suplementos dominicales y que dictaban lo que se podía leer y no se podía leer, lo que era bueno y lo que no. ¿Qué ha ocurrido con Internet? Que nos ha liberado". Para ella, los blogueros, los foros, la gente, son "democracia".

"Cuando publiqué mi primer libro, y antes con Arturo Pérez Reverte, escribir género de aventuras era aberrante, denigrante"

"¿Qué es lo que a mi me hizo —entre comillas, porque me da un poco de vergüenza— triunfar en la literatura a pesar de las críticas? La gente, el boca oreja, el 'léete este libro que te va a gustar'. Y eso es Internet. Y eso le ha quitado el poder a los mandarines y nos ha dado a nosotros la libertad. Podemos leer los libros que queramos, escuchar la música que queramos, ver las películas que queramos, porque ya no es un señor desde una tribuna alta el que nos dice qué tenemos que hacer. Es la democracia en su estado más puro".

PRIVILEGIOS Y MIEDOS

"Soy una privilegiada porque hago lo que más me gusta en el mundo y lo que más me gusta en el mundo le gusta a la gente", afirma ella, eligiendo muy bien las palabras que pronuncia. "Ese es el resumen de ser afortunada en la vida. Y no digo que vaya a ser para siempre, con todos mis libros pienso que me voy a estrellar, los miedos escénicos no me los quita nadie".

Es cierto que uno de los mayores temores de Asensi, como deja entrever durante la media hora larga de charla distendida, es la comparación con el primer libro, la llegada de esas "segundas partes que nunca fueron buenas", como ella misma comenta, el miedo al tropezón. Pero "el riesgo estaba ahí". Y no le dio miedo: "Con esto me propuse que por lo menos no fuera a peor. Me dije 'Si no lo vas a hacer igual, ya no mejor, pero por lo menos igual, no te metas en esta historia. Si no estás segura al 100%, no lo hagas'. Me abría a mí misma puertas por la sensación de responsabilidad que me suponía, y por otra lado era el reto y la parte divertida de pensar que estaba otra vez con ellos".

Parece que ha acertado. En plena entrevista, alguien de la editorial la llama por teléfono. Apenas han pasado 24 horas desde que su libro saliera a la venta y ya se ha convertido en número uno en tiendas de libros independientes, cadenas y hasta en Amazon. Asensi ríe de alegría y se emociona: "Es que tengo grandes lectores, grandes lectores". Lectores a los que, todavía, no revela si habrá tercera parte de este Catón. "¡No tengo ni la menor idea!", grita con sorna. ¿Y cuarto Martín Ojo de Plata? "¡No tengo ni la menor idea!", repite, ídem. "No me atrevo a decir nada, porque me puedo pillar los dedos y no quiero. ¿Cómo te voy a decir que sí o que no?". Hará lo que le apetezca "para disfrutar de verdad de hacerlo". "Me doy libertad".

Eso sí: espera con ansia el 7 de enero, que pasen la promoción y las fiestas y ponerse a escribir: "Estoy deseando que llegue. Tengo mono. Necesito otra vez el decir '¿Dónde me tiro? ¿Qué piscina elijo? ¿Por dónde empiezo? ¿Qué hago?' Y empezar a crear, a pensar, tengo ganas".

Y en la duda deja.

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