Celia, agricultora en un pueblo de Guadalajara: "El campo no solo es pasado, es presente y queremos que siga siendo futuro"
“No queremos promesas, queremos soluciones”, reivindica la joven.

Cada vez son más los jóvenes que alzan la voz para reivindicar la importancia del campo y del mundo rural en la sociedad actual. Frente al discurso que lo sitúa como un vestigio del pasado, nuevas generaciones ligadas a la agricultura y la ganadería reclaman reconocimiento, apoyo y futuro para un sector esencial. A través de las redes sociales, estos jóvenes están poniendo el foco en un medio rural vivo, activo y lleno de oportunidades.
Este es el caso de Celia Barquinero, una joven agricultora de un pueblo del este de la provincia de Guadalajara que ha vuelto a poner en el centro del debate público la vida rural con un vídeo en el que resume por qué decidió no marcharse. “Mientras muchos jóvenes se marchan, yo decidí quedarme y apostar por la vida en el campo”, cuenta en una grabación donde muestra sus herramientas, tractores y la nave-taller de su explotación.
Celia, que trabaja la explotación junto a su padre, utiliza sus perfiles en redes para mostrar las tareas diarias del campo: desde las labores en el tractor hasta las horas en la nave donde arreglan la maquinaria. “El objetivo principal de este proyecto y el motivo por el que me hice redes sociales es para dar visibilidad a nuestra vida en el campo y enseñar nuestro trabajo diario para que la gente vea el esfuerzo y dedicación que hay detrás de cada alimento”, explica en el vídeo.
Más ayudas para el campo
La joven vive en el municipio de Tortuera, que cuenta con apenas 150 vecinos, una cifra que refleja el reto demográfico que enfrentan muchos pueblos de la provincia. “Me quedé en el campo porque creo en lo que hacemos y porque creo que el campo no solo es pasado, es presente y también queremos que siga siendo futuro”, explica Celia, relatando cómo Tortuera es un ejemplo de la España rural donde la agricultura y la ganadería marcan el ritmo cotidiano.
En el vídeo se muestra la nave-taller donde pasan muchísimas horas arreglando todo lo que utilizan en su día a día, así como también enseña el tractor en el que “pasamos gran parte de nuestro tiempo cuando tenemos que hacer labores en el campo como labrar, sembrar, tirar herbicida…”. Esos planos no sólo narran la rutina laboral, sino también el conocimiento práctico y la autosuficiencia que mantienen a muchas explotaciones en pie.
Celia termina el vídeo con un mensaje que trasciende lo personal para reclamar respuestas políticas y económicas. “A las instituciones les pedimos más apoyo real al campo. No queremos promesas, queremos soluciones, precios justos, relevo generacional y oportunidades para que la vida rural no desaparezca”, afirma. Esa demanda coincide con iniciativas y debates recientes sobre cómo frenar la despoblación y apoyar a las mujeres emprendedoras del medio rural, una asignatura todavía pendiente en buena parte del país.
