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30/12/2015 07:59 CET | Actualizado 30/12/2015 13:52 CET

Los 27 trucos de belleza que siempre quisiste que te contara un maquillador

IMAGEN: GTRESONLINE/EL HUFFINGTON POST

Cada mañana la misma rutina. Ya sea un poco de máscara de pestañas, un simple golpe de bálsamo labial (sí, se le puede llamar cacao) o toda una ristra de pasos, desde la prebase hasta el perfilador de labios, son cientos de millones las mujeres de todo el mundo que cada mañana se enfrentan al placentero o incómodo momento de maquillarse.

Pero antes de hacer suyas esas rutinas, muchas de esas mujeres (si hay algún hombre en la sala que se dé por aludido, bienvenido sea) se han enfrentado a multitud de preguntas e, inevitablemente, cometen gran cantidad de errores. ¿Cómo sé cuál es el colorete que mejor me va? ¿Dónde lo aplico? ¿Debo perfilarme los labios? ¿Maquillo las pestañas de abajo? En El Huffington Post hemos intentado resolver algunas de esas dudas gracias a Yosuah Barea, maquillador principal de Yves Saint Laurent en España.

Lo primero, antes de ponerte manos a la obra, es conocer tu rostro. Quizá no seas tan morena como pensabas ni tan blanquita como siempre te quejas. Quizá tu cara sea más alargada y no tan redonda, o tus ojos estén más separados de lo que crees. Investiga, compárate con otros rostros o consulta a un experto de belleza. Y luego: al lío. Estos son algunos de los mejores consejos que nos ha dado Barea.

Ojeras fuera

Para corregirlas, lo importante no es que busques un color más claro o más oscuro que tu propia ojera, sino que sepas su color. ¿Son más verdosas? Opta por un corrector naranja. ¿Tienden a moradas? Busca un tono más amarillo.

Corrector sin problemas

Hay que usarlo sin miedo. Si es nuestro tono no tiene por qué quedar el temido efecto mapache. Y si, de todos modos, nos pasamos de cantidad, solo hay que quitar un poco… ¡y volver a empezar!

¿Cómo sé qué base usar? ¿Tiene que taparme la cara?

En absoluto. De hecho, no debería. Lo más importante es que "sea lo más cercana posible al tono de piel", cuenta Barea. "El objetivo es unificar, iluminar, pero nunca tapar". Así que busca que te quede lo más natural posible, que es lo principal.

¿Y en qué tono?

Ocurre igual que con la ojera: depende del color de tu piel. Si es muy pálida, decántate por los rosas. Si es cetrina, que se acerque más al dorado. Si tiende al verde, que tenga más pigmento naranja.

La base, ¿debo probarla en la mano?

¡NO! ¿Acaso te maquillas en las manos? ¡Pues eso! Hay que probar el tono de la base de maquillaje directamente en la cara (un lateral de la barbilla o debajo de la oreja es buena idea). Cuando la compres, pide que te permitan probarla allí mismo o que te den alguna muestra.

Base en los párpados: ¿sí o no?

"Un poco está bien", afirma Barea. Puede ayudar a hacer de base con las sombras, pero controla la cantidad.

Base en los labios: ¿sí o no?

En cambio, en los labios… "No queda natural", asegura el maquillador. Evítalo si no quieres parecer Carmen de Mairena o la mujer de Jesús Gil en 1992.

Base hasta el cuello: ¿sí o no?

"Si la base es igual que tu piel, no hará falta", explica. Porque se fundirá perfectamente con tu cara y no tendrás que llegar tan abajo.

Si tengo los poros abiertos, ¿pongo más base?

No. Te va a quedar pastoso y nada bonito. Mejor preparar la piel con prebases o sellarla con postbases (sí, todo eso existe, y queda fenomenal).

Si uso base, ¿pongo polvos después?

"¿Para qué?", se pregunta Barea. Si la base se adapta a tu piel y la hace luminosa y natural, los polvos solo taponarán y crearán una capa gruesa sobre la piel.

Pero, ¿y si necesito que el maquillaje dure más o que no me salgan brillos?

En principio, con tecnologías cosméticas tan desarrolladas como las actuales, muchas bases duran horas y horas y con un efecto natural. Si necesitas que el maquillaje aguante hasta la noche, los polvos sí son buenos para retocar más adelante, cuando surjan brillos. También hay papelitos específicos para eliminarlos.

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¿Hay que usar brochas?

Como te resulte más cómodo. Barea, por ejemplo, trabaja a menudo con los dedos. ¡Como más te guste!

Y si me gustan las brochas o me parece más cómodo, ¿cuáles son mejores?

Para eso hay tanta variedad de productos: para trabajar con el que mejor se adapte a cada cual. Así que adelante. Si eres principiante, opta por las redondeadas o por las planas, para no equivocarte y lograr un efecto natural.

¿Qué cuidados requieren las brochas?

Uno sencillísimo: agua y jabón. En las brochas se acumula muchíiiisima suciedad que puede afectar a tu piel. Lávalas con agua y jabón neutro o suave, a poder ser una vez por semana, y déjalas secar bien. Si son buenas, duran años.

¿El ahumado es una utopía?

No, no lo es. Prometido. El truco es uno y muy sencillo: en vez de intentar hacerlo con sombras (más difíciles de manejar y de lograr el punto), hazlo con un khol, un kajal. Es decir, con uno de esos lápices de ojos que son casi como una cera gorda. Al ser grasa, es fácil de extender. La técnica: ennegrece el ojo por todo el párpado móvil desde la línea de las pestañas, dejando limpio el párpado fijo (o dará sensación de que tienes los ojos hundidos) y ve aumentando el color hasta encontrar el tono adecuado. Pinta con la cera mientras expandes y difuminas con el dedo. ¡Y listo!

Y si tengo ojeras, ¿puedo probar con el ahumado?

Por supuesto. Pero asegúrate de que oscureces sólo el párpado móvil. No estires el color hasta las esquinas exteriores y limpia bien (e ilumina) las ojeras.

¿Cómo debo aplicar la máscara para alargar de verdad las pestañas?

La clave: que cuando muevas el cepillo lo hagas desde abajo del todo, es decir, que no olvides la raíz de las pestañas. Si sólo pintas las puntas de las pestañas el efecto no será igual.

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¿Y si me quedan grumos?

Para algunos los grumitos de la base de la pestaña tiene un toque grunge, así que si te gustan, no te preocupes. Si quieres eliminar pegotes de la parte de arriba, tienes dos soluciones. A corto plazo, usar un cepillo limpio (lava y guarda uno de un rímel que ya no uses, o puedes pedir alguno en una perfumería o stand de cosmética) para retirar lo sobrante. A medio plazo, si es algo frecuente, ¡tira esa máscara! Su caducidad suele ser de unos seis meses. Revísalo.

¿Cómo muevo el cepillo?

Siempre de abajo hacia arriba y, como extra, en zigzag. Aporta volumen a las pestañas y el producto se reparte mejor.

¿Y las pestañas de abajo?

Si quieres puedes pintarlas, pero hay más posibilidad de mancharse…

Y entonces, ¿qué pasa si me mancho?

Espera a que se seque y retira con un bastoncillo.

¿Puedo usar el rizador todos los días?

Sí, puedes. Rizador y máscara. "Entonces hay que hidratar las pestañas", recomienda Barea. Aunque las máscaras cada vez son más cuidadosas con esa zona, muy delicada, prueba con aceites y productos específicos.

Si me hago el ahumado en los ojos, ¿puedo pintarme los labios de un tono fuerte?

Por supuesto. Sin pudor.

¿Hay que perfilarse los labios?

Si lo haces, que sea con un tono igual al de la barra, para que aguante más, dé volumen… Volvemos a lo mismo: la mujer de Jesús Gil ya NO está de moda.

¿Cómo debo aplicar el pintalabios?

Con la propia barra o, si prefieres, con los dedos. "No hace falta que el labio esté definido y perfecto siempre", cuenta el maquillador. Y por favor: no te olvides de las comisuras de los labios. Ellas nunca lo harían.

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¿Cuánto colorete debo ponerme?

Como siempre, con lo que te sientas cómoda, pero sin parecer Heidi. Para no pasarse lo mejor es sacudir la brocha cuando la impregnemos en los polvos.

¿Cómo debo aplicar los colores? ¿Cuáles son mejores para mi cara?

Hay que pensar qué queremos lograr: dónde es mejor afilar la cara y dónde es mejor rellenarla y darle un toque de frescura, de salud, que es lo que busca el colorete. Así, bajo el pómulo (muérdete los carrillos y tócate las mejillas: en esa hendidura) pondremos tonos algo más oscuros; en cambio, en la línea que queda justo encima, desde el extremo del ojo hacia dentro (generalmente el moflete) usaremos tonos más suaves. Todo es ir probando.

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