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30/03/2016 12:37 CEST | Actualizado 30/03/2016 12:37 CEST

Muere el actor Paco Algora a los 67 años

El actor madrileño Francisco Javier Jiménez Algora, más conocido como Paco Algora, ha fallecido en la madrugada de este 30 de marzo en el hospital de Puerto Real (Cádiz) a los 67 años de edad a causa de un cáncer de pulmón, según informa la sociedad de gestión de derechos de autor AISGE en su web. También la Academia de Cine ha informado de la noticia a través de su cuenta de Twitter.

Paco Algora (Madrid, 1948) participó en alrededor de 60 largometrajes a las órdenes de directores como Manuel Gutiérrez Aragón, José Luis Garci, Juan Antonio Bardem o Pedro Olea. Entre sus actuaciones destacan su papel secundario en Barrio, de Fernando León de Aranoa, con el que aspiró a un premio Goya, así como El abuelo, You're the one, Historia de un beso, Tiovivo C. 1950, Luz de domingo y Sangre de mayo, de Garci.

Asimismo, en su filmografía se encuentran títulos como Habla, mudita, de Gutiérrez Aragón; Bruja, más que bruja, de Fernando Fernán Gómez; o Tiempo de silencio, de Vicente Aranda.

El intérprete llevaba más de 25 años residiendo en el municipio gaditano de Vejer de la Frontera, donde había sido designado recientemente Vejeriego de Adopción. No tenía hijos y le sobreviven su madre, de 95 años, y su única hermana, ambas domiciliadas en Madrid capital.

Su debut interpretativo llegó a mediados de los 60 sobre los escenarios. Como miembro del Teatro Estudio de Madrid, Los Goliardos y el Teatro Experimental Independiente, se puso a las órdenes de Miguel Narros, William Layton, o Ángel Facio.

Gracias a la televisión encarnó personajes como el fraile convertido en bandolero de Curro Jiménez o el cura de Fortunata y Jacinta, conoció la dantesca España decimonónica que retrataba El mayorazgo de Labraz y retrocedió hasta la posguerra con Amar en tiempos revueltos. Llevaba, sin embargo, cerca de ocho años sin trabajar.

Algora fue condecorado en 2013 con el Premio Actúa, la máxima distinción honorífica de AISGE, un trofeo que, en sus palabras, supuso un "estímulo para no tirar la toalla".

"Echo de menos la interpretación como sinónimo de desnudar el alma, aunque primero hay que tenerla, y eso resulta difícil en un mundo envilecido por el dinero. Ya se le ha negado todo respeto a esta hermosa forma de ganarse la vida", señaló en declaraciones a AISGE el actor, a quien sus amigos definían como "muy humano, muy religioso y muy de izquierdas".

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