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03/12/2016 10:07 CET | Actualizado 03/12/2016 12:47 CET

Izal: "Nos conformábamos con que fuesen 100 personas a vernos y ser mileuristas musicales felices"

MAHOU

Hace seis años Izal era sólo el apellido de Mikel, un joven de Pamplona de 28 años aficionado a la música. Ahora Izal es el nombre de uno de los grupos independientes más conocidos del panorama nacional, que suenan en festivales junto a veteranos como Lori Meyers, Love of Lesbian o Dorian.

Mikel, Alberto, Alejandro, Iván y Gato —sus cinco componentes— se han ganado ese hueco siguiendo la fórmula de trabajo, trabajo y trabajo. Han tocado sin parar desde su formación en 2010 y ese motivo les ha llevado a programar una pausa para 2017. Después del concierto del 25 de febrero en el Barclaycard Center de Madrid dejarán de tocar en España de forma indefinida. Ese hueco en el panorama de la músisca también se lo han ganado gracias a temas como Copacabana, Pequeña gran revolución o La mujer de verde.

La historia de esa misteriosa dama es una de las más seguidas en YouTube (el vídeo tiene casi tres millones de reproducciones) y una de las que más curiosidad genera. La respuesta, como dice la propia canción nada más empezar, "siempre será así [la misma]. No hay alternativa". Ella existe, pero no tienen intención de desvelar qué hay detrás.

"Nunca decimos nada de nada. De hecho, así va a seguir siendo", cuenta Mikel Izal, cantante y compositor. "Hicimos la excepción con mi sobrina [protagonista de Pequeña gran revolución] porque me gusta homenajearla", explica. "A mí me parece una mierda decirle a alguien: 'Esta frase quiere decir esto, esto es una movida que me pasó'. Sé exactamente qué quiero decir con cada palabra, pero sería una grandísima putada decirlo. Porque entonces esa persona se acordará de lo que he dicho y antes la escuchaba y se dejaba llevar por su vida, por su movida, por su novia, su exnovia..."

Sé exactamente qué quiero decir con cada palabra pero sinceramente sería una grandísima putada decirlo (Mikel Izal)

La conversación, en la que Están presentes el bajista gato y el batería Alejandro Jordá, tiene lugar justo antes de participar en uno de los conciertos de la gira Cómplices de Mahou, en la que han debutado este año y que sirve como calentamiento antes del arranque del Tour final de Copacabana. De ese final de etapa, de sus siguientes pasos y del panorama musical español hablan en esta entrevista en que las preguntas beben de las letras de sus enigmáticas canciones.

Antes de nada, dejaremos claras un par de cosas. ¿Cuánto va a durar la pausa que empezáis el 25 de febrero? ¿Y cuál es el fin: descansar o componer?

Mikel Izal: En realidad es indefinido. Lo que tenemos claro es que desde el 25 de febrero de 2017 no tocaremos en España. Aprovecharemos para hacer trabajo fuera. Queremos sobre todo volcarnos en Sudamérica, ir a México e intentar volver a Argentina, pero todo está en el aire. De momento lo único que está claro es que vamos al festival Vive Latino en marzo. Y vamos a intentar descansar, por lo menos un mesecito de no vernos las caras porque llevamos casi seis años sin parar. Se trata de cambiar el ritmo de vida durante unas semanas para tomar aire y luego preparar un nuevo disco. Va a haber mucho trabajo de local de ensayo y de estudio de grabación. Ya hay muchos temas compuestos que nos encantan y eso hace que tengamos mucha ilusión por ponernos a meterles mano. No nos ponemos fecha, es un poco indefinido. Sabemos que en 2017 no vamos a tocar en España y el disco se publicará cuando esté hecho y bien hecho a poder ser. Sin meternos prisas.

Ahora que empieza a entrar algo de luz en el panorama de la música más independiente, ¿no es una decisión arriesgada o consideráis que es necesaria?

Alejandro Jordá: También es arriesgado quedarse después de estar cuatro años haciendo mucho ruido, gracias al público que nos ha oído y nos ha apoyada tanto. Siguiendo también se corre el riesgo de que la gente se canse y que nosotros también.

Mikel: Todos los grupos a lo largo de la historia lo han hecho, no es que estemos inventando nada. Todos paran un año o más para preparar un disco. Lo que pasa es que lo nuestro puede parecer raro porque desde que empezamos hemos tenido la suerte de no tener que parar. No lo hemos necesitado. Los discos se fueron componiendo y casi preparando mientras compaginábamos giras, pero esta vez nos hemos decidido a tomarlo con un poco más de calma y menos estrés. Agujeros... se preparó y se grabó mientras tocábamos Magia y efectos especiales y la grabación de Copacabana se entrelazó con algunos festivales. Eso tampoco es muy natural.

Gato: Se trata de parar y hacer las cosas de otra manera, un poco más relajados. Hacer las cosas con más calma.

Mikel: Más calma, más salud a la hora de grabar el próximo disco. No es nada más que eso.

Se trata de cambiar el ritmo de vida durante unas semanas para tomar aire y luego obviamente preparar un nuevo disco (Mikel Izal)

Porque estaréis de acuerdo conmigo en que este cambio se está produciendo. ¿A qué creéis que se debe esta pequeña gran revolución en la radio española?

Mikel: Española y mundial, supongo.

Gato: En Colombia tenemos la suerte de estar sonando en una radio similar a Radio 3 y no hemos puesto un pie allí. Quizás esta forma tan democrática de poder conocer la música, da la posibilidad de que esto sea así. Y quizás esa luz se está arrojando no solamente en España, sino en todos los sitios.Hoy cualquiera puede grabar, subir su música y que se escuche en la otra punta del mundo. La verdad que eso está haciendo que se arroje mucha luz en toda la cultura en general.

Mikel: Es el fenómeno Radiónica [nombre de la radio colombiana alternativa]. En esa emisora hemos sido nº1 con dos singles diferentes porque el director de esa cadena se encontró con Izal en las redes y nos programó. Hace 20 años era impensable que una radio colombiana conociese a un grupo que ni siquiera suena a todas horas en la televisión o radio en España. Es el ejemplo de lo que está pasando.

Pero tiene que pasar más, ¿no? Hace unos días Javier Ajenjo, director del Sonorama Ribera, mostraba su deseo sincero de que la música que se escucha en festivales suene más en la radio. Serían éxitos en la batalla...

Mikel: Ya está pasando un poco. En las radiofórmulas de toda la vida empiezan a meter el piececito grupos absolutamente independientes de la escena de festivales. Y más que va a pasar cuando la gente que trabaje en esas radios, que llevarán muchos años en sus tronos, renueven sus cargos o cuando se renueve el propio individuo. Dirán que cómo puede ser que este grupo que llene el Palacio de los Deportes y yo, presidente o director de radio, no haya sabido de él hasta hace medio mes. Va a ser todo mucho más normal: '¿Qué grupos está eligiendo la gente ahora mismo?, pues los quiero para mi radio'. Y ojalá se promueva la inquietud de que las radios también quieran marcarse tantos de descubrir grupos a sus oyentes. Un buen ejemplo de eso es Radio 3. Hay muchos locutores melómanos con la ilusión de 'Les voy a enseñar este disco que he descubierto de este grupo de Wisconsin y a ver si les flipa'.

¿Tenéis algo preparado para la fiesta de despedida del día 25?

Mikel: Va a haber sorpresas a todos los niveles. Obviamente el espectáculo está basado en el repaso de los tres discos, pero queremos que haya momentos nuevos. Que la gente que nos haya visto en la gira se encuentre cosas que les sorprendan... Algún tema que no hayamos tocado, alguna intervención, algunas ideas musicales, alguna idea escenográfica, etc. Tampoco queremos decir nada, hay que ir a verlo y supongo que el Palacio [Barclaycard Center] será la guinda, que tendrá un extra de emotividad. Porque decimos adiós a cuatro, cinco, seis años de no parar, y porque sabemos que no vamos a tocar en nuestro país en 11 meses, un año... Es un hasta luego, pero va a ser una noche muy grande.

Habéis invitado a todo el mundo en la vecindad pero las entradas de general se agotaron en cuestión de días. ¿Cómo habéis recibido esa noticia?

Alejandro: ¡Imagínate! Eso es lo que habríamos dicho si nos hubieran preguntado qué queríamos que pasara. Es lo que dice Mikel: vamos a parar durante un año y en ese concierto tendremos la cabeza que en esas condiciones no vamos a volver a subirnos a un escenario hasta dentro de un tiempo. Es maravilloso saber que a dos meses vista ya hay gran parte del recinto agotado.

Mikel: De hecho quedan 2.000 entradas de las 17.000. Es una locura...

Alejandro: Me acuerdo de los comienzos cuando ibas a tocar y no sabías cuánta gente iba a ir. Estabas a punto de salir y pensabas: 'Ojalá haya más de 10 personas, ojalá no pueda contar a toda la gente en la primera canción, en los primeros 10 segundos, porque si no va a ser un desastre'. Y ahora quedan más de dos meses y casi se ha vendido todo. ¡Menuda sensación!

Gato: Aunque suene a algo tópico, es algo con lo que ni soñábamos.

Mikel: Es verdad, creo que la conversación de 'A ver si un día llenamos el Palacio' nunca surgió, y si surgió era de coña. En los primeros dos años hablábamos de intentar tocar 6 o 7 veces al mes por España y que fueran 100 personas por concierto. Con eso nos daba para ser mileuristas musicales felices. [En agosto dieron 15 conciertos y cuando del 1 de enero de 2016 al 25 de febrero de 2017 habrán sido 80]

Me acuerdo de los comienzos cuando ibas a tocar y no sabías cuánta gente iba a ir. Estabas a punto de salir y pensabas: 'Ojalá no pueda contar a toda la gente en la primera canción" (Alejandro Jordá)

Teniendo en cuenta que venís de tocar de Berlín, Dublín y Londres, no está de más daros la bienvenida a casa. ¿Hay mucha diferencia en los conciertos cuando voláis lejos?

Mikel: Ahora sí, aunque los conciertos siguen siendo mejores que los de los primeros tres años en España.

Alejandro: Obviamente en cuestiones logísticas es dar un paso atrás, entre comillas, porque hay menos gente que va a verte; aún así nos sorprende infinito la cantidad de público. El porcentaje de españoles es muy alto y se genera una energía en la sala que incluso cuando tocábamos aquí con esa cantidad de gente no se generaba. El hecho de tocar en un país extranjero y que haya tanto español, incluso aunque a alguien no le guste, es como pasar una noche en España.

Entiendo entonces que las canciones que despiertan las pasiones en el extranjero son las mismas que en España...

Mikel: Totalmente. En ese sentido es igual que un concierto en España.

Hoy no dejaremos de lado los posibles asuntos delicados: os va a tocar mojaros. ¿Cuál es la canción favorita de Izal entre las más de 40 compuestas?

Mikel: Yo esa pregunta la tengo fácil y políticamente correcta porque Pequeña gran revolución se la dedico a mi sobrina. Hay canciones que he compuesto pensando en sentimientos más generales y otras en historias y personas más concretas. Esas son especiales porque te llevan a la persona querida o al recuerdo... Diría Pequeña gran revolución y Agujeros de gusano.

Alejandro: Siempre digo Despedida, pero de repente me ha venido El Epílogo a la cabeza. Me acuerdo cuando Mikel nos pasó la paranoia de esa canción y me acuerdo que la escuché y me dieron escalofríos. Es una canción que merece la pena escuchar el mensaje.

Gato:Copacabana me gusta porque me transmite exactamente lo que es la nostalgia en cada segundo y me parece algo maravilloso.

Si huir ha sido cosa de cobardes, ¿por qué habéis huido siempre de las discográficas y habéis sacado adelante vuestros discos de forma independiente? ¿Vais a seguir así?

Gato: Al principio era la única posibilidad que teníamos, pero a posteriori, cuando la cosa ha empezado a ir mejor, hemos tenido la suerte de que se han acercado a nosotros desde el respeto y cordialmente hemos escuchado las ofertas. Nosotros no tenemos ningún problema con nadie, escuchamos a cualquiera que viene a ofrecernos lo que sea, pero no nos convenció.

Mikel: Las discográficas no son el demonio. Hay algunas, o algunas personas dentro, que tienen poco respeto al músico y que ven el negocio. Cogen músicos en sus inicios, con toda la ilusión que tienen, y les ponen delante de la mesa un contrato que es poco ético. Entonces ese grupo firma porque están extremadamente ilusionados porque esa discográfica se siente con ellos. Aprovecharse de esa ilusión pidiendo algo que no es ético, es lo que está mal. Algunas lo hacen y otras no. O algunas personas de una discográfica lo hacen y otras no... Nosotros no tuvimos ofertas al principio, luego las hemos tenido y no nos han convencido. Fueron muy respetuosos artísticamente hablando pero no nos convencieron demasiado. En el futuro, para que un grupo con las características de Izal colabore con una discográfica tienen que darse tantas condiciones y tan complicadas para la discográfica que presumimos que nunca nadie se sentará a ofrecernos algo como lo que queremos. Para que ahora entre alguien, tiene que ser una oferta muy extraña para que digamos que sí nos convence y valoremos la colaboración... Es complicado.

Para que un grupo con las características de Izal colabore con una discográfica tienen que darse tantas condiciones y tan complicadas para la discográfica que presumimos que nunca nadie se sentará a ofrecernos algo como lo que queremos (Mikel Izal)

Y ya a modo de epílogo, ¿cómo se define Izal? ¿Os sentís cómodos en el saco de grupos indie?

Gato: Es una etiqueta más. Nosotros en realidad hacemos pop-rock y el indie es si se refiere a independencia. Somos tan indies como pueda ser un grupo heavy de Móstoles que es mucho más indie que nosotros. A nivel de música hacemos pop-rock español. Si se refiere a la independiencia creativa o de gestión es al 100%, en cuanto al sonido y otros derivados ahi no nos metemos

Mikel: No creemos que haya un sonido indie. El indie no es un género musical. Si hablamos de independencia, sí somos indies. Si hablamos de género o formas de vestir, no.

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