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21/12/2016 07:56 CET | Actualizado 21/12/2016 18:13 CET

Todas las situaciones que se repiten cada año con la lotería de Navidad

REUTERS

La Lotería de Navidad es uno de las citas más importantes del calendario nacional. Los españoles y las españolas empiezan con la fiebre de comprar décimos de forma compulsiva en verano y termina de comprar justo un día antes del sorteo. El ritual desde que se adquiere un décimo hasta que sale la última bola del último bombo el día 22 de diciembre pasa por muchas fases.

ANTES DEL SORTEO

1. Todo empieza unos meses antes con el solícito "dame un número que toque" que se transmite en administraciones y bares. Algo al que le siguen rituales tan exóticos como pasar el décimo por la barriga de una embarazada, por la cabeza de un calvo o —como antiguamente— pasarlo por la chepa de un señor o señora con una espalda prominente.

2. Las colas en Doña Manolita. La gente se agolpa en la conocida administración madrileña desde principios de verano. El ritual televisivo comienza con extensos reportajes de personas que llevan lustros haciendo cola y que han cruzado océanos de tiempo para comprar un décimo en ese lugar.

3. La búsqueda enfermiza de un décimo. Como si del Santo Grial se tratase, muchas personas quieren adquirir el número que ha jugado su abuelo durante 50 años y por el que nunca vio una de las antiguas pesetas. Además, muchos buscan números de efemérides curiosas o décimos acabados en "números feos". El llamado racismo numérico.

4. El anuncio de la lotería. A principios de diciembre los medios enloquecemos con el este evento. La ausencia del famoso calvo ha derivado en anuncios monstruosos —como el de Raphael y Monserrat Caballé— o en spots lacrimógenos como el de Justino o el de Carmina.

5. ¿Y si nos toca? Antes del sorteo la televisión se llena de anuncios con sentencias como: "Imagínate si toca". Esto provoca situaciones con familiares, amigos o compañeros de trabajo en las que todos sueñan con lo que harían con los millones. A esta conversación siempre se suma el agorero de turno que dice: "Tienes más posibilidades de que te mate de un mordisco un mono del Congo zurdo a que te toque la Lotería". Un consejo, aléjate de esa persona, puede que intente matarte por la espalda en la oficina.

DURANTE EL SORTEO

6. Conexión en directo desde el recinto. El lugar en el que se celebra está abarrotado de personas disfrazadas de cosas extrañas. Un tipo con un traje hecho de décimos de lotería, algún que otro señor vestido de Papá Noel, hombres con sombreros extravagantes y gente que pasaba por allí y que termina copando minutos en los matinales.

7. Los niños de San Ildefonso. Los pequeños niños y niñas cantores son los protagonistas del sorteo. Los colegiales, ataviados con un uniforme más propio de 1900 que del Siglo XXI, suelen dejar anécdotas por culpa de los nervios y a alguno siempre se le cae alguna bolita al suelo o se traba diciendo el número.

8. Sale el Gordo. La propia aparición del décimo está rodeada de frases que —al igual que el día de la Marmota— se repiten año a año. Lo primero y más importante es que el premio no le toca a alguien, el premio cae en un sitio, como el meteorito que trajo a Superman. Que si el Gordo "ha sido muy madrugador", que si "ha sido muy repartido" o que si "ha caído en un barrio humilde en el que hacía mucha falta". Son expresiones que vas a escuchar sí o sí durante la mañana del 22 de diciembre. El niño o niña que cante el Gordo será subido a los efímeros altares de la popularidad.

DESPUÉS DEL SORTEO

9. Los que han ganado algo. Los premiados irán al lugar en el que han comprado el décimo o en caso de que no sea posible a un bar cercano en el que descorcharán champán y bañarán al reportero o reportera de turno que ha ido a cubrir el evento. A esta celebración se suma el lotero que ha vendido el décimo, que también está feliz aunque él no va a ver ni un euro.

10. Los reporteros que cubren el evento. Un periodista —visiblemente emocionado— entrevistará a los agraciados, que —cómo no— usarán el dinero del premio en "tapar agujeros" y acompañarán el relato con alguna historia de superación personal. En los telediarios también escucharemos expresiones como "lluvia de millones en la capital del Turia".

11. Los perdedores. Los que no han ganado nada —es decir, la inmensa mayoría— también desempolvarán gloriosas expresiones como "al menos tenemos salud", "el dinero no da la felicidad" o "mejor que no me haya tocado, que se lo lleva todo Hacienda".

CONSEJO EXTRA. Cuidado con compartir décimo. Si te toca algo y la persona con la que compartes número no responde al móvil empieza a sospechar. Puede que esa persona esté camino de Bahamas o en un túnel sin cobertura. Pero puede que esté camino de las Bahamas.

Y eso. Mucha suerte a todos y a todas. Y sobre todo, que podáis acabar el año así.

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