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23/02/2018 07:13 CET | Actualizado 25/02/2018 10:11 CET

Cinco lecciones de amor que deja 'La forma del agua'

La película parte como favorita en los Oscar con 13 nominaciones.

La diferencia y la inclusión parecen ser la tendencia en la industria del cine, o al menos esa es la base sobre la que se construyen dos de las cintas más famosas en lo que va de 2018, y que han sonado mucho en esta temporada de galardones cinematográficos: El gran Showman y La forma del agua.

Esta última obtuvo dos Globos de Oro, las de Mejor música original y Mejor director, y cuenta con 13 nominaciones en los premios Oscar, que se entregarán el próximo 4 de marzo.

¿Ya has visto La forma del agua? Estás son las lecciones de amor que Elisa Esposito (Sally Hawkins), Giles (Richard Jenkins), Zelda Fuller (Octavia Spencer) y el hombre anfibio dejan a los que han visto la película.

1. Amar lo diferente

La protagonista es muda y se enamora de una criatura que, como ella, no tiene voz para poder comunicarse como hacen "los otros". Elisa Esposito, que siempre se ha sentido diferente por ser muda, por fin ha encontrado a alguien igual a ella con quien compartir sus emociones, además de otros placeres comunes, como los huevos cocidos y la música.

2. Con un poco de amor, una criatura salvaje puede ser muy tierna

Dicen que le tememos a aquello que no entendemos, ¿pero cómo solemos reaccionar ante el temor? ¿Con violencia e ira? Por un lado tenemos a un "monstruo" que le arranca los dedos a quien lo hiere y, por otro, a una criatura que cura las heridas de quien lo cuida y protege. Sin mencionar la delicadeza con la que se muestra frente a Elisa, quien (vale la pena aclarar) jamás lo vio como un monstruo. (Porque, ¿qué sería ella?, ¿también un monstruo?).

3. Nunca sabes con qué espécimen terminarás coincidiendo

En un mundo en el que estamos ensimismados, en el que compartimos momentos pero al final buscamos cosas distintas (recuperar un trabajo, comprar un Cadillac, ganar la carrera armamentista, buscar la tranquilidad con tu pareja), en el que nos sentimos bichos raros, es complicado encontrar a alguien con quien no solo te entiendes sino que encuentras paz y lealtad. (¿Será importante aclarar que estamos hablando de ficción?) (¿No? ¡Ok!).

4. La diferencia nos une

Elisa, Zelda y Giles pertenecen a grupos vulnerables (personas con discapacidad, ciudadanos afroamericanos e integrantes de la comunidad gay), y eso hace más fuerte su amistad. Zelda y Giles conocen el lenguaje de señas y se entenden a la perfección con la protagonista, que nunca fue excluida por sus amigos. Quizá solo una vez por Giles, que de inmediato advirtió lo que podría perder si rompía con Elisa. (Y también advirtió el tipo de persona que era su vendedor de tartas favorito).

5. Arriesgar el pellejo por ayudar a alguien es romántico

Puede ser tu mejor amigo durante años o alguien a quien acabas de conocer. Alguien que ha demostrado agradecimiento y que se siente tan cómodo contigo como tú con él. Te enteras de que está en peligro. ¿Qué haces? La naturaleza humana seguramente te haría velar por ti mismo. Pero la protagonista de esta cinta nos demuestra que existen personajes (¿de ficción?) a los que vale la pena salvar. Y que (¿en ficción?) también sabrán cómo corresponderte.

Este artículo fue publicado originalmente en la la edición mexicana de HuffPost.

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