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31/03/2018 21:37 CEST | Actualizado 31/03/2018 21:37 CEST

Cómo saltarse la dieta en condiciones

Aunque no hay consenso, muchos nutricionistas pautan un día libre en los planes dietéticos.

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Todo el que ha hecho dieta alguna vez en su vida conoce esas ganas irrefrenables de saltársela. De hecho, son muchos los nutricionistas que aconsejan tomarse un día libre por distintos motivos, como facilitar la vida social, mejorar la adherencia a la dieta, permitir un respiro de tal forma que no exista nada prohibido y evitar que el metabolismo se adapte al aporte calórico restringido, según señala Natalia Hernández, presidenta de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Canarias (ADDECAN).

Hernández reconoce la dificultad de hacer una dieta equilibrada con el ritmo de vida actual. "En la consulta debemos de ser realistas y realizar planes fáciles de llevar", señala Hernández, quien se muestra partidaria de pautar el día feliz. "Pero no solo debemos ver el lado positivo porque el contra es que podemos echar al traste todo el sacrificio de la semana", explica.

No todo el mundo es partidario del día feliz

Ángela Quintas, es química y experta en nutrición clínica, y al contrario que Hernández no es simpatizante del día feliz por varios motivos. Según esta experta el plan nutricional debe adaptarse a cada persona para aprender a cambiar los hábitos disfrutando de la comida. "Así no sentiremos con tanta frecuencia la necesidad de saltarnos la dieta", afirma.

Para Quintas, salir a comer con los amigos no significa comer mal. "Un cambio de hábitos también tiene que contemplar el mantener la vida social", afirma la nutricionista para quien lo importante no es lo que se hace un día, sino todos los días del año.

La asesora en nutrición Marina Arcos señala que la clave para encontrarse bien es no tener que hacer dieta jamás, sino comer de todo de forma variada, hacer actividad física y estar bien hidratado. "La clave no está en el día que te saltas la rutina, sino en lo que haces en tu día a día para hacer elecciones balanceadas", explica.

Hay que renovar el concepto de dieta

A la dietista-nutricionista Gabriela Uriarte tampoco le gusta mucho pautar el día libre en su consulta. "Creo más en la flexibilidad", afirma. Uriarte mantiene que el concepto mismo de dieta ya es erróneo. "La palabra tiene connotaciones muy negativas. Lo importante es la reeducación alimentaria en la que podamos combinar lo social y los días que queremos ser más flexibles con los días que seguiremos un menú 100% saludable", explica.

Uriarte invita a que si ya has tomado la decisión de excederte un día con la comida, elijas aquello que más te guste y disfrutes. "La culpa es nuestro peor enemigo si nos saltamos la dieta. Mi consejo es que se disfrute de la flexibilidad sin subestimarla. Muchas veces me encuentro en la consulta con que cuando alguien decide cuidarse es demasiado restrictivo, lo que aumenta la ansiedad. Después viene el atracón y luego la culpa y el ciclo vuelve a comenzar", explica.

Saltarse bien la dieta

Ahora bien, una vez que ya sabemos que nos vamos a saltar las pautas saludables por el motivo que sea, no es lo mismo que comer una cosa que otra. Las nutricionistas explican qué debes elegir para optar por la mejor opción, dentro de un punto de vista nutricional.

¡Ten esto en cuenta antes de sucumbir a la tentación!

Pizza o hamburguesa

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Natalia Hernández se decanta por la hamburguesa siempre que las hagamos caseras, de esta forma nos aseguramos de que no estén llenas de aditivos y azúcar. "Así mejoramos nuestra línea y nuestra salud", afirma. Para reducir el aporte calórico, la experta propone hacerlas de pollo con especias y verduras. "Y en lugar de pan bollo, podemos sustituirlo por pan común que además de estar más rico es más sano", afirma. Como guarnición, se pueden incluir verduras salteadas a la plancha y como salsa, usar una mostaza amarga.

Ángela Quintas también opta por la hamburguesa, siempre que sea con una buena carne. "Podemos jugar con el resto de los ingredientes, escogiendo un buen pan y huyendo de los excesos de las salsas. La pizza, por la masa y los quesos suele ser más calórica. Una buena opción sería hacer la masa con harina integral y usar alimentos ricos en proteína y vegetales", señala.

Marina Arcos, en cambio, se decanta por la pizza. "El problema de la hamburguesa es que la solemos acompañar de patatas fritas y siempre le ponemos ketchup. Lo menos malo, para mí, es la pizza porque a pesar de los hidratos de carbono de la masa, tiene menos grasa saturada. Y eso a pesar del queso", afirma Arcos.

Burritos o quesadilla

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Hernández afirma que será el contenido el que marca la diferencia. "Pero si comparamos los más habituales de cada cosa, los burritos no llegan al aporte calórico de sus rivales", afirma. Arcos también prefiere los burritos porque suelen ser de carne o pollo con verduras. "Tenemos la misma tortita en los dos casos, pero en los burritos la proteína que se utiliza es más magra y tiene menos grasa que la del queso", asegura.

Huevos rotos con patatas y jamón o lasaña de carne con tomate

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"Mucho mejor la lasaña de carne, porque tiene menos aceite y el menor contenido en grasa. En este caso, la lasaña es la gran triunfadora y además, gana por goleada", señala Hernández. Arcos difiere y se queda con los huevos con patatas y jamón. "Ambas cosas son igual de malas pero, al menos, la proteína del huevo es más saludable que la de la carne", afirma.

Alitas de pollo fritas o boquerones fritos

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"Elegir entre estas dos opciones es complicado porque ambos son alimentos proteicos de buena calidad, pero su presentación también es frita. Por su aporte en ácidos grasos omega 3, elijo los boquerones", opina Quintas. "Sí, la opción más acertada son los boquerones", afirma Hernández. Arcos coincide con ambas. "Aunque no debemos comer fritos, con los boquerones obtenemos mayor proteína que con las alitas", añade.

Croquetas o calamares

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"Calamares, pero a ser posible a la plancha. Si son fritos, se trata de dos opciones con un elevado aporte graso. Si los calamares son de calidad suelen llevar un capa muy fina de harina, como una tempura. Elijo esta opción por su contenido proteico. Las croquetas llevan más harina, tanto en el rebozado como en la bechamel y al hacerse en una fritura más lenta absorben mucho más aceite que los calamares", opina Quintas. Hernández afirma que ganan los calamares, pero alerta de otra cuestión: "¡Cuidado con el acompañamiento!", señala. "Calamares sin duda", concede Arcos, que recuerda que la croqueta es prácticamente harina y leche.

Empanadillas al horno o empanada tipo gallega

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"Me quedo con las empanadillas al horno, porque llevan menos aceite que la empanada gallega tradicional", afirma Hernández. Arcos, sin embargo, prefiere la empanada. "Las dos cosas son muy similares en grasa e hidratos de carbono, pero la empanada suele ser más contundente en ingredientes de mar y vegetales, por lo que ganaríamos en proteína. Pero insisto en que se parecen mucho", añade Arcos.

En un restaurante italiano: una pizza o un plato de pasta

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"Pasta. Y si tenemos la posibilidad de elegir el tipo de pasta, escoger la integral. Para el acompañamiento elegiremos alimentos ricos en proteínas y que no tengan mucha grasa. Opciones como la pasta frutti di mare, que lleva pescado y marisco, o una boloñesa serían buenas opciones", afirma Quintas. Arcos también elige la pasta. "Así podemos controlar el queso que le ponemos, siempre y cuando no sea a la carbonara o con cremas. Eso dispararía las grasas saturadas. En ese caso sería mejor pedir la pizza", afirma.

Quiche o lasaña de verduras con queso gratinado

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"Ninguna de las dos, no me parece un buen plato para tomar verduras. Mucha harina, bechamel, quesos grasos y bajo aporte proteico", afirma Quintas.

Patatas bravas o alioli

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"Patatas bravas, ya que la salsa necesita mucho menos aceite que el alioli", afirma Quintas.

Teniendo todo esto en cuenta, solo queda decir:

¡Bon appétit!

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