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13/04/2018 02:22 CEST | Actualizado 13/04/2018 05:13 CEST

Dos años y medio de cárcel para un anciano por tenencia ilícita del arma con la que mató a un ladrón

Dos asaltantes se colaron en su casa y torturaron a su esposa.

Getty Images

Un hombre de 83 años ha sido condenado a dos años y medio de cárcel por matar de un disparo a un ladrón que entró a su casa en 2015 y agredió y torturó a su esposa, con la eximente incompleta de legítima defensa.

La sentencia de la sección segunda de la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, hecha pública este jueves, recoge una condena de dos años de prisión por tenencia ilícita de armas, si bien acuerda su suspensión bajo el compromiso de que no haya nuevos delitos

Jacinto Siverio fue considerado culpable el viernes por el jurado, al considerar que aunque actuó en defensa propia y la de su familia tenía otras alternativas "menos gravosas" para salvaguardar su integridad física y la de su esposa sin matar al asaltante.

El anciano también ha sido condenado a indemnizar con 20.000 euros a la madre del fallecido ladrón.

La sentencia detalla que en el transcurso del asalto, Jacinto fue encañonado en la sien con una pistola simulada y le golpearon, por lo que sufrió diversos eritemas y contusiones. Su mujer sufrió varios hematomas y erosiones y una fractura desplazada completa del hueso ganchoso carpiano.

Le quedaron como secuelas trastorno de estrés postraumático, además de un perjuicio estético ligero en la mano, secuelas en extremidad superior y cintura escapular y artrosis postraumática.

Contra la sentencia cabe recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias y el Tribunal Supremo, medida que ya han anunciado tanto la defensa como la Fiscalía Provincial.

Los hechos

Los hechos sucedieron la noche del 1 de marzo de 2015, cuando dos hombres disfrazados con caretas y armados con un formón y una pistola falsa entraron a robar en la finca de Jacinto en Arafo (Tenerife).

Tras franquear el muro exterior, entraron en una edificación anexa en la que se encontraba Jacinto, obligándole a abrir la puerta de acceso al domicilio.

El ruido alertó a la esposa del acusado y a su cuñada, de 69 y 64 años, que se encontraban en el interior de la vivienda. Se asomaron a la ventana del dormitorio principal y los asaltantes la rompieron con un palo y sujetaron a la mujer de Jacinto; su hermana escapó y se encerró en el aseo.

Silverio aseguro a los asaltantes que iría al dormitorio para sacar el dinero en efectivo que exigían pero lo que cogió fue un revólver marca Ruby del calibre 38 de una caja cerrada con llave en un armario.

Regresó al hall en el que se encontraba su esposa con los asaltantes y realizó un primer disparo que impactó en el zócalo de la pared y un segundo disparo que impactó en el lado izquierdo del rostro del fallecido, con herida de entrada por encima del labio superior. El proyectil le desgarró la yugular.

Aún con vida, el ladrón pudo trasladarse herido hasta el patio trasero de la vivienda, donde se desplomó y falleció como consecuencia de un shock hipovolémico.

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