Casi tres décadas después de la muerte del rockero, a los 27 años, salen a la luz conclusiones forenses que sugieren que no hubo suicidio, sino homicidio simulado.
La víctima era de origen magrebí y los servicios de emergencia comprobaron que el hombre "presentaba parte de los intestinos, las vísceras, por fuera".
Según explicó Patricia Ramírez, Quezada la quería "matar" por haber "boicoteado" un documental que estaba preparando desde prisión junto a una productora.
Fuentes próximas a la investigación señalan que el agresor ha golpeado a la víctima con la tapa de una alcantarilla y luego le ha "rajado" el cuello con un arma blanca.
La Justicia debe determinar si hubo una cadena de responsabilidades por parte del equipo médico que cuidó al astro argentino durante sus últimos días de vida. Su hijo se muestra "seguro" de que a su padre "le hicieron morir".