INTERNACIONAL
05/07/2018 15:41 CEST | Actualizado 10/07/2018 15:32 CEST

Diario del agónico rescate de 12 niños y su entrenador atrapados en una cueva tailandesa

Tailandia y el mundo están en vilo desde hace semanas: la historia de los 12 niños y su entrenador que han quedado atrapados en una de las cuevas más turísticas del país genera angustia a todo aquel que conoce su caso.

El despliegue para rescatarles a todos es máximo: la operación es la más amplia de rescate jamás lanzada en territorio tailandés —han participado más de 1.300 efectivos– y ha contado con el apoyo de expertos de Estados Unidos, Japón, China y Australia.

El objetivo es que, cuanto antes, los atrapados puedan volver a abrazar a los suyos. En su contra juegan varios factores, siendo el clima el que más preocupa. Se trata de una carrera contrarreloj cuyo final sólo puede ser uno: el de que todos estén a salvo.

El caso recuerda al de los 33 mineros chilenos rescatados en 2010 después de pasar 70 días bajo tierra en una mina derrumbada. Como sucedió con ellos, el mundo está pendiente de este agónico rescate, cuyo día a día te contamos aquí.

26 DE JUNIO: SE CONOCE LA DESAPARICIÓN

REUTERS
Equipos de rescate rastrean el interior de la cueva.

La noticia salta a los medios del mundo: 12 niños, de entre 11 y 16 años, están desaparecidos junto a su entrenador, de 25, desde hace tres días. No se sabe nada de ellos: sólo que todo apunta a que han quedado atrapados en una de las atracciones más turísticas de este país asiático, la cueva Tham Luang Nang Non, por las fuertes lluvias.

Se cree que penetraron en la cueva cuando estaba seca, antes de que las fuertes lluvias repentinas bloquearan la salida. La única señal de los desaparecidos son las bicicletas, zapatos y otros enseres que dejaron a la entrada de la cueva.

Tham Luang Nang Non es la cuarta cueva más larga de Tailandia, con casi diez kilómetros de túneles. Los chaparrones caen regularmente en este país durante la época del monzón, entre mayo y octubre, provocando generalmente inundaciones y deslizamientos de terreno, que han afectado también a esta cueva. Por si todo esto fuera poco a la hora de dar con los desaparecidos, se cree que los niños y su entrenador están en una cámara de la extensa red de cuevas.

3 DE JULIO: ESTÁN VIVOS

AFP
Familiares sujetan la grabación con los niños sonriendo tras ser localizados.

Ese día se produce el milagro: después de diez días, se localiza a los desaparecidos, que están sanos y salvos. El país estalla en júbilo, aunque todo el mundo es consciente de que toca empezar con la difícil tarea del rescate.

A las condiciones climatológicas nada favorables hay que sumarle el hecho de que los niños no saben bucear, por lo que se podría tardar más de lo esperado en sacarles. Se les hace llegar alimentos, mantas y medicinas.

Según el gobernador, los niños y su monitor fueron encontrados en una isleta en el interior de la cueva, donde el agua llegó a cubrir hasta cinco metros en algunos puntos. En un vídeo distribuido por los equipos de rescate que localizaron a los menores y al entrenador se ve a los trece en aparente buen estado de salud y contentos de haber sido encontrados: "¡Gracias! ¡Gracias!", dicen los niños.

Los héroes que dieron con los niños fueron el bombero Rick Stanton y el ingeniero John Volanthen. Ellos fueron los que advirtieron a los atrapados de que tendrán que esperar para poder salir de la cueva.

4 DE JULIO: LUCHAR CONTRA LA LLUVIA

Lo más fácil, por así decirlo, ya está hecho: los atrapados están estabilizados e incluso podrán hablar con sus familiares tan pronto los submarinistas logren tender una línea telefónica que les comunique con la base de operaciones.

El problema está en el cielo: la previsión de lluvias para los próximos días plantea un dilema sobre si acelerar o no un rescate que en un primer momento se consideró que podría alargarse durante meses.

Por el momento, los expertos se inclinan por esperar mientras se intenta que bajen las aguas y los niños reponen fuerzas. Un médico de la Marina y un psicólogo se encuentran con los atrapados para asistirles mientras se van recuperando y para enseñarles a bucear, por si se opta por este método para evacuarles.

El buceo es una opción por la que parecía inclinarse el ministro del Interior, Anupong Raojinda: "Bucear no es algo fácil. Quienes no lo han intentado nunca lo encontrarán difícil, porque hay pasadizos muy estrechos en la cueva", ha comentado al diario Bangkok Post.

Puede que no haya más remedio: "Hay pronóstico de lluvias para los próximos días y hay que acelerar la evacuación. Si se eleva el nivel de las aguas habrá que recurrir a los equipos de buceo, y será un trabajo difícil. Tenemos que sacar a los niños antes de eso".

5 DE JULIO: EXTRAER AGUA SIN PARAR DE MIRAR AL CIELO

Para poder sacar a los niños cuanto antes, todos los esfuerzos se centran en extraer la mayor cantidad de agua de la cueva lo más rápido posible, sin perder ni un segundo de vista el pronóstico de lluvias. Pese a lo complicado de la situación, hay motivos para el optimismo: ya se han extraído más de 120 millones de litros, pero se aproxima un nuevo temporal que podría durar una semana.

EFE
Varios buzos y otros miembros de rescate enseñan a los niños a bucear y nadar.

Una vez que se haya llegado a niveles considerados seguros, se intentará la evacuación, que se hará gradualmente, sacando a primero a los niños en mejor estado físico y psicológico.

Las autoridades, que se inclinan cada vez más por la extracción a través del buceo, insisten en que no se hará nada hasta que las condiciones sean seguras, a no ser que no quede más remedio. Narongsak Osottanakorn, el gobernador de la provincia de Chiang Rai, donde se encuentra la cueva, ha insistido en declaraciones a la prensa que "si hay el más mínimo riesgo, no les sacaremos".

Los niños siguen recibiendo clases de buceo y natación y mientras, fuera, se llevan a cabo rezos y se pide a las fuerzas sobrenaturales que medien para rescatar cuanto antes a los tailandeses atrapados.

EFE
Un soldado de la Armada tailandesa lleva una cabeza de cerdo como ofrenda a los guardianes y espíritus celestiales.

6 DE JULIO: MUERE UN BUZO

Día trágico: uno de los buzos que participaba en el operativo de rescate muere al quedarse sin oxígeno. La víctima era un antiguo miembro de los cuerpos de elite de la Marina de 38 años y ha sido identificado como Samarn Kunan. "La muerte de este experto buceador sirve para mostrar la dificultad de las tareas de rescate (...) A pesar del deceso no vamos a parar de trabajar para sacar al grupo", ha declarado en rueda de prensa Passkorn Boonyaluck, vicegobernador de Chiang Rai, donde se encuentra la cueva.

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Los equipos de rescate y un monje budista portan el féretro del fallecido.

El principal escollo del rescate es un pasadizo que resulta complejo incluso para los buceadores más experimentados. El recorrido es de tanta dificultad, que ellos tardan hasta 11 horas en ir y volver al punto de la cueva donde se encuentran los niños, a unos 2,5 kilómetros en el interior del túnel. Es un tramo en forma de U, en cuyo fondo se acumula agua, barro y los escombros arrastrados por la corriente, y que hay que reabrir constantemente.

Pese a este terrible accidente, los equipos siguen sacando agua de la cueva: quieren reducir lo máximo posible el nivel del agua para que los niños puedan recorrer la mayor parte del camino con la cabeza fuera del agua. Con todo, se empieza a pensar en otra opción: encontrar un pasadizo en la montaña que permitiera llegar hasta los niños con más facilidad y sacarles por allí.

8 DE JULIO: SE INICIA LA OPERACIÓN DE RESCATE

La fuertes lluvias del sábado empujan al equipo de rescate a iniciar la operación. La mayor preocupación es que llueva más y se vuelvan a inundar las galerías. Con un mensaje en Facebook y una foto de unión el equipo se puso en marcha: "Nosotros, Tailandia y los equipos internacionales unimos fuerzas para traer a los jóvenes a casa".

EFE

Tras diez horas de trabajo, el equipo consiguió traer de vuelta a cuatro niños, que permanecen ingresados en el hospital. Las autoridades no han dado sus nombres ni su edad, pero sí su "perfecto" estado de salud. Quedan ocho menores en el interior de la cueva y el entrenador.

La operación se interrumpió en torno a las 15.00 (hora española) para reponer las bombonas de oxígeno que el equipo había colocado a lo largo de todo el recorrido y para evaluar la primera fase del rescate.

Este lunes, pasadas entre 10 y 24 horas, se reanudará la operación.

9 DE JULIO: EMPIEZA LA SEGUNDA FASE DEL RESCATE

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Compañeros de los atrapados rezan por la buena marcha de la operación de rescate.

Tras haberse repuesto las botellas de aire a lo largo del túnel, la segunda fase de la operación de rescate se ha iniciado.

La pesadilla está muy cerca de acabarse en Tailandia: este lunes cuatro niños han sido rescatados de la cueva de Tham Luang, según medios locales, que, eso sí, no han dado detalles sobre su estado de salud.

En el interior de los túneles de la cueva tan sólo quedarían cinco personas atrapadas, entre las que presumiblemente se encontraría el entrenador.

La lluvia monzónica que amenaza con más inundaciones en esta compleja red subterránea, de unos diez kilómetros de largo, es el principal desafío para los socorristas, que temen nuevas precipitaciones antes de que logren sacar a todo el grupo.

10 DE JULIO: EL ÚLTIMO ESFUERZO

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Personal de los equipos de rescate en el interior de la cueva tailandesa.

Y, por fin, la pesadilla terminó. El 10 de julio el resto de niños y su entrenador que seguían atrapados pudieron ser evacuados. El éxito de la operación se ha producido de la mano de un equipo de buzos que retomó de madrugada la tercera misión del rescate.

Ahora los trece tendrán que pasar un tiempo hospitalizados mientras se recuperan.