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08/11/2015 09:04 CET | Actualizado 08/11/2016 11:12 CET

El '90210 Pack'

libroHubo una época en la que a todas las chicas morenas que llevaban flequillo les decían que se parecían a Brenda. Los chicos rubios con tupé eran como Brandon, y los castaños malotes de la clase parecían Dylan, aunque, en vez de un Porche, tenían una Yog trucada de 50cc. Lo que contaba la tele era que ser un adolescente americano en los 90 molaba mucho.

Cuando Telecinco emitió por primera vez Sensación de Vivir en nuestro país, mis padres no me dejaron verla. Normal, en el año 1990 yo aún no era ni un adolescente, y la cadena de las Mama Chicho se había encargado de sembrar el escándalo con el anuncio de uno de sus capítulos estrella. Era uno en el que la novia que Brandon había dejado en Minnesota iba a visitar la nueva vida de su chico en Beverly Hills y, ya de paso, a perder la virginidad. Los de Telecinco seleccionaron una serie de cortes para anunciarlo en los que Brandon y la novia en cuestión se quitaban la ropa el uno al otro. ¡Con sus padres en la habitación de al lado! Ella le preguntaba "¿Tienes preservativos?", a lo que Brandon respondía "Tengo preservativos y nadie a quien preservar". Después de eso, mis padres me preservaron de las vidas descarriadas de Brandon, Brenda, Dylan, Kelly, Steve, Donna, Andrea y David, los protagonistas de la serie one and only en lo que a ficción adolescente televisiva se refiere.

Pero Sensación de Vivir tuvo tantas temporadas, y las repitieron tantas veces, que a mí me dio tiempo a llegar a la edad en la que mis padres ya poco podían decir de lo que debía ver y lo que no y convertirme en uno más de sus millones de espectadores. Y es que lo de Sensación de Vivir fue como lo de Médico de familia, que la vio todo el mundo.

Por eso hubo una época en la que a todas las chicas morenas que llevaban flequillo les decían que se parecían a Brenda. Los chicos rubios con tupé eran como Brandon, y los castaños malotes de la clase parecían Dylan, aunque, en vez de un Porche, tenían una Yog trucada de 50cc. Lo que contaba la tele era que ser un adolescente americano en los 90 molaba mucho. Vale que con el transcurso de los capítulos, y según ganamos años, nos fuimos enterando de que ese mundo de niños ricos era totalmente irreal, y que también tenía sus desventajas. Pero, con todo y con eso, a los de aquella generación nos parecía que, sobrehormonado, se estaba mucho mejor en California que en España.

La onda expansiva del fenómeno Sensa llegó hasta las productoras patrias que, animadas por el éxito de la ficción de Aaron Spelling, apostaron por productos similares, pero de pata negra. Al salir de clase fue nuestro particular remake, en el que se eliminó la pátina de serie destinada al prime time y se insertó en su verdadero formato: el culebrón de mediodía. Y es que Sensación de Vivir, en el fondo, y en la superficie, era un culebrón en el que, al final, lo importante era quién estaba con quién. Pero esas tramas tópicas de siempre se pueden hacer mal o bien, y el equipo de Aaron Spelling las hizo muy bien. La prueba es que su serie aún sirve como referente en muchas salas de guión.

Cuando se construye una serie de misterio, Twin Peaks flota en el aire que respiran sus guionistas; da igual los años que hayan pasado desde su estreno que siempre está ahí. Cuando en lo que se trabaja es en una serie adolescente, el álbum de fotos que consultar es el de Sensación de Vivir. Y es que Jen Lindley, la rubia neumática de Dawson Crece que revoluciona con su llegada a los adolescentes formales de Capeside, no existiría si antes no lo hubiera hecho Kelly Taylor. Tampoco conoceríamos a la Yoli de Física o Química, ni a Iván, de El internado, sin Dylan.

En los años ochenta, John Hughes creó los estereotipos de los personajes del cine adolescente: el deportista, la princesa, el empollón, la chica rara y el seudodelincuente. Los cinco formaron el llamado Brad Pack, un derivado juvenil del adulto Rat Pack que, aún hoy en día, siguen siendo los estereotipos de instituto referenciales. En la década de los noventa, el equipo capitaneado por Aaron Spelling creó su particular pack de actores juveniles que determinarían los arquetipos adolescentes de la ficción televisiva: el chico que siempre hace lo correcto (Brandon Walsh), el adolescente rico torturado (Dylan McKay), el rey de la fiesta (Steve Sanders), la chica pasional (Brenda Walsh), la que perdió la virginidad demasiado pronto (Kelly Taylor), la chica virgen (Donna Martin), el crío (David Silver) y la empollona (Andrea Zuckerman).

Enchufad la televisión y elegid cualquier serie juvenil, la que sea, que seguro que con lo que os encontraréis será con ese 90210 pack. Ahora tienen otros rostros, otros peinados, y ropa menos hortera, pero ahí están Brenda, Brandon, Dylan, Kelly, Steve, Donna, David y Andrea.

Prólogo del libro Guía de Sensación de Vivir para el teenager de hoy, de Pilar Baena y Juan Rodríguez. Publica Diábolo Ediciones, una editorial que lleva la nostalgia al papel en libros como Generación Goonie: los años dorados de la productora Amblin o John Hughes, el eterno adolescente.

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