Un recital de fútbol vale una cita con la gloria: España, a la final del Mundial tras anular a Francia con una exhibición
Los goles de Mikel Oyarzabal —de penalti gracias a un listísimo Lamine— y de Pedro Porro abrochan un partido extraordinario de todo el equipo para ganar 0-2 a la gran favorita, desaparecida. Clase magistral de Luis de la Fuente.
El día de gloria llegó, vaya que sí. Y en un 14 de julio para más señas. Pero la esperada Fiesta Nacional de Francia se tornó en un 12 de octubre adelantado. Porque la celebración fue toda de España, como fue todo de España el recital de fútbol que vale el pase a la final del Mundial.
Qué partido. Qué manera de jugar. Qué clase magistral de Luis de la Fuente en unas semifinales de Mundial. A la selección española no le bastó con ganar a Francia 0-2, que ya es bastante. La gloria llegó con un recital de juego de equipo, de seriedad, de solidaridad en la presión, para anular a la gran favorita y devolver a España a la cima del mundo con goles de Mikel Oyarzabal de penalti inteligentísimamente provocado por Lamine Yamal y de Pedro Porro.
El lateral de Don Benito acabaría siendo el MVP, resumen maravilloso de una España donde todos suman y nadie resta.
Una apuesta y un plan silencioso
El ambiente de 'final anticipada' empapó todo, salvo la charla técnica de un Luis de la Fuente que no quiso innovar ni sorprender, pero sí dejar clara su definitiva apuesta por Fabián, que le ha ganado el sitio a Pedri. Enfrente tampoco iban a llegar grandes sorpresas, pese a algún cambio de nombres.
Para la selección española que tu rival anhele cualquier error en la circulación para salir en tromba es algo rutinario. Raro es el rival que no lo ha aplicado, claro que no todos tienen el poderío de un equipo, el francés, que se sabe mortal cuando tiene espacio por delante. A eso juega de maravilla la selección de Deschamps y contra eso De la Fuente planteó otro estilo, de juego más reposado, por momentos horizontal y el mandato de no rifar balones.
Sabía el técnico riojano que un fallo podía salir caro. El primer error de bulto se quedó en categoría de susto. El que generó Mbappé al filo del cuarto de hora a pase en largo de Dembélé. El madridista le ganó la espalda a Cubarsí, pero la zaga española se rehizo bien en el repliegue para impedir el remate. El aviso alentó a les bleus, pero 'la roja' (hoy blanca) se rehizo pronto.
No se trataba de jugar al mismo juego, pero sí de sacar garras, incluso sin necesidad de tener el balón. Es otra de sus armas en este Mundial, una presión agobiante cerca del área rival. El protagonista del momento clave en el 20' fue Lamine Yamal, que muy avispado él, subió a presionar a la espalda de Digne. El ex del Barça no le esperaba y le derribó dentro del área. Más allá del dubitativo árbitro salvadoreño Iván Barton, el penalti tenía poca discusión. Menos aún la hubo en quién lanzaría.
Mikel Oyarzabal sacó galones, cogió el balón y la ajustó perfecta a la izquierda de Maignan. El grito del gol salió de Dallas y llegó a las plazas, calles y casas de toda España.
Francia, tocada; España a lo suyo
Tras la innecesaria pausa de hidratación llegó la segunda mala noticia para la subcampeona del mundo, la lesión del central Saliba. Los galos quedaron tocados, como evidenció un nervioso Maignan, que la rifó como pudo ante la presión española. Baena la recuperó y comenzó una jugada magistral al toque entre él, Lamine, Olmo y Fabián que si convierte el sevillano hubiera sido el gol del Mundial. Sus nombres estan constantes, como el de un Rodri magistral todo el partido como cerebro de este deporte llamado fútbol.
Lo más fácil de decir era que Francia no estaba... pero eso es mucho decir, porque incluso de la nada aparecen. Como hizo Rabiot cuando vio a Mbappé en carrera. Si Unai se lo piensa medio segundo más al salir, estaríamos hablando del 1-1, pero estuvo perfecto en eso que los modernos llaman el timing. Sensaciones aparte, la realidad es que al descanso la todopoderosa Francia de Mbappé, Dembélé y Olise no había tirado a puerta.
Deschamps apostó de vuelta por Koné, pero aún más por la 'guerra'. Francia subió intensidad en el contacto cuerpo a cuerpo aprovechando la permisividad del árbitro. España no entró en en ese juego y sí en hacer lo que mejor sabe. Crear, combinar, no fallar donde no se puede fallar.
Y eso mismo hizo un Pedro Porro reconvertido en goleador en este mundial. En el capítulo de héroes improbables, el lateral pacense combinó en una preciosa pared con Dani Olmo. El defensa del Tottenham se vio en el área y con la precisión de un ariete, la clavó perfecta para hacer el 0-2 en el 57'.
La brecha se agrandaba y se hubiera hecho irrecuperable si Lamine Yamal parte 10 centímetros más atrás en la siguiente jugada. Su golazo quedó en nada por un ajustado pero cierto fuera de juego. Francia estaba K.O. pero seguía con 'vida' a falta de media hora. A falta de equipo, el argumento pasó a ser Mbappé. Un par de acciones sueltas suyas devolvieron a les bleus parcialmente al partido, mientras Deschamps probaba todo tipo de cambios a ver cuál funcionaba. Spoiler: nada, ninguno.
De la Fuente no se acobardó. Los cambios, escalonados, fueron los mismos de casi siempre. Ferrán, Merino, Pedri... Jugar a racanear no está en el 'adn' de esta España. Claro que no nos íbamos a aburrir. A la desesperada Francia intentó de todo y en una de ellas, un despeje de urgencia de Unai Simón fue directo a Doué, que de lejos pero con el portero fuera de del área, buscó fortuna. Listo, el meta del Athletic blocó con el cuerpo, ayudado por el rápido repliegue de la zaga.
Hubo más, hubo mil, ninguna fraguó. Francia atacaba más por vergüenza torera que con verdadera capacidad. La defensa española se agrandó; cada recuperación se celebraba en una piña. Y la piña se hizo total en el 97'. España se va a Nueva York. ¡España se va a la final del Mundial!
¿La Argentina de Messi, la Inglaterra de Kane? Serán ellos los que se planteen que enfrente estará la España de Luis de la Fuente.