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Mariah, experta en etiqueta: "La persona del asiento del medio se queda con los dos reposabrazos. No está abierto a debate"

Mariah, experta en etiqueta: "La persona del asiento del medio se queda con los dos reposabrazos. No está abierto a debate"

Expertos en etiqueta explican quién puede reclinar el asiento, cuánto espacio corresponde en el maletero y cuándo es aceptable quitarse los zapatos.

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Las normas de cortesía en los aviones vuelven a generar discusión en plena temporada alta de viajes.Jaromir Chalabala

Cada verano, millones de pasajeros vuelven a enfrentarse a los mismos conflictos dentro de los aviones: quién se queda con el reposabrazos, hasta dónde puede reclinarse un asiento o cuánto espacio corresponde a cada viajero en el compartimento superior. Son discusiones pequeñas, pero suficientes para convertir un vuelo de dos horas en una experiencia incómoda. Pequeñas grandes cuestiones

Para la experta en etiqueta Mariah Humbert, al menos una de esas dudas tiene una respuesta clara. "La persona del asiento del medio se queda con los dos reposabrazos. No está abierto a debate", sostiene en una entrevista a The Guardian

La explicación es sencilla: quienes viajan junto a la ventanilla cuentan con las vistas y una pared sobre la que apoyarse, mientras que los pasajeros del pasillo disponen de mayor libertad para levantarse. El viajero del centro no tiene ninguna de esas ventajas.

El asiento del medio tiene prioridad en los reposabrazos

La norma no aparece escrita en las condiciones de ninguna aerolínea, pero se ha consolidado como una regla básica de convivencia. El pasajero central se encuentra encajonado entre otras dos personas, sin acceso directo al pasillo ni a la ventanilla. Cederle ambos reposabrazos sería, por tanto, una pequeña compensación por ocupar el peor asiento de la fila.

Eso no significa que pueda extenderse más allá de su espacio. Los codos deben permanecer dentro de los límites del asiento y tampoco resulta aceptable invadir con las piernas la zona de los viajeros situados a ambos lados.

La cuestión se complica cuando uno de los pasajeros desconoce la regla o decide ignorarla. En ese caso, los expertos recomiendan evitar una disputa y pedir espacio de forma directa, pero educada. Una frase sencilla suele ser suficiente: "¿Te importa si utilizo este reposabrazos?".

¿Se puede reclinar el asiento del avión?

Otra de las grandes batallas en los vuelos tiene que ver con el respaldo. La experta en etiqueta y antigua auxiliar de vuelo Elaine Swann considera que sí puede reclinarse, pero siempre con cuidado.

Su recomendación es hacerlo despacio para dar tiempo a reaccionar a la persona sentada detrás. Puede estar utilizando un ordenador portátil, escribiendo o sujetando una bebida. Echar el asiento hacia atrás de golpe puede derramar un vaso, atrapar una pantalla o golpear las rodillas del pasajero.

La norma no prohíbe reclinar el respaldo, ya que esa función forma parte del asiento. Sin embargo, el espacio reducido de muchos aviones obliga a utilizarla con sentido común. Durante el servicio de comidas, por ejemplo, lo más considerado es mantenerlo recto. También conviene mirar atrás antes de moverlo. Un gesto tan simple evita buena parte de los enfrentamientos que terminan circulando después por las redes sociales.

Otras medidas a tener en cuenta: civismo aéreo

El precio de facturar una maleta ha llevado a muchos viajeros a intentar subir al avión con todo su equipaje. El resultado son compartimentos llenos antes de que embarquen los últimos pasajeros.

Swann sostiene que cada persona debería ocupar aproximadamente el espacio correspondiente a una maleta de cabina estándar. Los abrigos, bolsos pequeños o mochilas deben colocarse debajo del asiento delantero cuando sea posible.

Quitarse los zapatos y hablar con el compañero

Los expertos también coinciden en que quitarse los zapatos solo resulta razonable cuando los pies están limpios, no desprenden olor y el pasajero lleva calcetines. Caminar descalzo por el avión no es recomendable. La moqueta acumula suciedad y el suelo de los baños puede estar mojado por motivos que es mejor no comprobar.

En cuanto a la conversación, no es necesario contarle la vida entera a la persona sentada al lado. La experta Sara Jane Ho recomienda reconocer su presencia con una sonrisa, un saludo o un ligero gesto de cabeza. A partir de ahí, puede mantenerse el silencio sin que se considere una falta de educación.

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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