Sofía, asesora financiera, sobre por qué no es una buena idea heredar la casa de tus padres: "Es una manera de ahorrarse impuestos"
"A la vez crear riqueza generacional".

La casa familiar suele ser el mayor patrimonio de unos padres y, al mismo tiempo, una de las decisiones financieras más delicadas para sus hijos. ¿Conviene recibirla directamente cuando fallecen los padres? ¿Es mejor una donación en vida? ¿Existen fórmulas intermedias que permitan pagar menos impuestos y proteger el patrimonio familiar?
Lo que muchos desconocen es que recibirla en herencia no siempre es la opción que menos impuestos genera ni la que más riqueza preserva a largo plazo. Así lo advierte Sofía Auñón, asesora financiera en Valencia, que sostiene que en muchos casos heredar directamente la vivienda puede resultar fiscalmente ineficiente y costoso.
En un vídeo que ha publicado en su cuenta de Instagram @sofi.nanzas, Sofía explica que el principal problema está en la revalorización del inmueble. “Si tus padres llevan muchos años viviendo en esa casa, lo más probable es que su valor haya subido mucho”, señala.
Si el hijo hereda esa casa y más adelante decide venderla, tendrá que pagar impuestos elevados por la ganancia de capital, es decir, por la diferencia entre el valor al que fue comprada y el valor al que se vende.
Una alternativa para pagar menos impuestos
Frente a este escenario, Sofía Auñón propone una estrategia que puede resultar fiscalmente más eficiente: crear un fondo en el que los padres mantengan la propiedad de la vivienda con usufructo vitalicio y el hijo sea nombrado beneficiario.
Esto significa que los padres seguirían siendo los propietarios legales de la casa y podrían vivir en ella, alquilarla o tomar cualquier decisión sobre la vivienda mientras vivan. El hijo, por su parte, quedaría designado como beneficiario del fondo, de modo que, cuando los padres fallezcan, la vivienda pasaría a su nombre sin tener que afrontar la misma carga fiscal que en una herencia tradicional.
“Es una manera de ahorrarse impuestos y a la vez crear riqueza generacional”, señala la asesora financiera. La clave de este modelo está en su estructura fiscal. Se evita o se reduce considerablemente la tributación tanto en el momento de la transmisión como en una futura venta. Los padres conservan el control y el uso de su vivienda hasta el final, mientras que el heredero reduce de forma notable el impacto fiscal.
No es una solución universal
Según la experta, esta fórmula también tiene otra ventaja que es que protege la vivienda mientras los padres están vivos. Ellos mantienen todos los derechos sobre la propiedad y pueden seguir utilizándola o gestionándola como quieran. Lo único que cambia es qué ocurre con la vivienda tras su fallecimiento.
Aun así, la propia Sofía Auñón advierte de que antes de poner en marcha una estructura de este tipo, es fundamental consultar con un asesor fiscal especializado, ya que la legislación sobre herencias cambia con el tiempo y varía según la comunidad autónoma.
También hay que tener en cuenta los costes de constitución y mantenimiento del fondo, que no son gratuitos, y valorar si el ahorro fiscal futuro compensa la inversión inicial. Además, factores como el número de herederos, el valor de la vivienda o la edad de los padres influyen en que esta estrategia sea más o menos conveniente.
Como recuerda la asesora financiera, no todas las herencias se planifican igual, y elegir bien cómo se transmite la vivienda puede marcar una gran diferencia en los impuestos a pagar y en la creación de patrimonio familiar a largo plazo.
