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06/07/2012 09:59 CEST | Actualizado 04/09/2012 11:12 CEST

Devaneo en gris y erotismo a los 50 (Sombras de Grey)

Desde que levanté la persiana, lo que más me ha sorprendido es la cantidad de mujeres, de todo pelaje y catadura, que se allegan a mi chiscón y bisbisean: Grey. Tal que adolescentes con gesto turbado pidiendo condones.

Animada por la crisis financiera y el ocaso de la era Gutenberg, he abierto una librería. Parece un contrasentido, pero es en la lucidez extrema (es decir en la pérdida total del yo, enajenación o locura) donde alumbramos las mejores ideas. www.kebooks.org

Desde que levanté la persiana, lo que más me ha sorprendido es la cantidad de mujeres, de todo pelaje y catadura, que se allegan a mi chiscón y bisbisean: Grey. Tal que un sortilegio, palabra mágica, tal que adolescentes con gesto turbado pidiendo condones en la farmacia de guardia, madrugada de sábado. Como buena librera que pretendo ser, yo misma me he asomado a las páginas de este hechizante sonido, Grey, Christian Grey. He descubierto a un hombre de cabellos sedosos y grises (con lo que esto me pone), olor a limpio y modales exquisitos (idem), y por fin he entendido por qué les vuelve locas, a razón de 15 millones de ejemplares vendidos en menos de un curso: Cincuenta sombras de Grey.

Veamos, me asalta insomne la madrugada o amanezco a horas indecentes, y estiro la mano hacia la mesilla; hacia la alfombrilla si es que me sucede al alba, segura de encontrarlo allí donde cayó ayer noche, toda vez vencido el sueño en mi batalla. Lo palpo, pulso et voilà: la página del e-reader se enciende justo allí donde el orgasmo nos dejó rendidos: al Amo Grey, a la Sumisa y a mí misma a punto de. O sea, que en esto consistía: reanimar las líbidos adocenadas, boqueantes bajo el peso del estrés, el no doy para más, me entrego a la austeridad célibe, me rindo. He tenido que llegar a esta edad (media) y esta situación (patética) para descubrir el secreto encanto de la literatura erótica, cuando siempre me juzgué aventurada y libertina. Nada es lo que parece.

Me he asomado a sus páginas, ya digo, y he encontrado: a) un argumento inverosímil y burdamente realista; b) unos personajes rebuscados para el caso: lo mismo, y c) una erótica de rechupete, ¡qué bien describe el placer sexual esta miss James!, madre de familia y exejecutiva, hay que ver. En definitiva, una narrativa de tono pueril en su fondo, que tal vez pudiera concedérsele categoría de young adult pero no más, y una capacidad sensual arrolladora; muy buena para leer cuando nada tienes que hacer más que pasar el tiempo, lo que es sinónimo de verano para muchas/os. ¿Y quién es esta tal miss James, la autora que tiene en pie a las mujeres de medio mundo? Erika Leonard James, madre de dos hijos que renunció a su trabajo como ejecutiva de televisión para dedicarse a la crianza, casada con un guionista y procedente de una familia bien escocesa con cierto ascendente chileno, escondió hasta anteayer su vocación, esta de contar historias. Como madre de familia, James escribió fanfiction (literatura muy menor) bajo el pseudónimo de Snowqueens Icedragon (algo así como el dragón de hielo de las reinas de la nieve, puf); pero hete aquí que, pubertos ya sus hijos, una de estas historietas tuvo gran pegada en su medio (circula habitualmente en redes de fans y otros social media), y devino en una novela titulada Cincuenta sombras de Grey, que en apenas unos meses ha vendido 10 millones de ejemplares en Estados Unidos y suma más de 5 en el resto del planeta. La historia no quedó ahí sino que se sucedió en dos entregas más que conforman toda una trilogía: Cincuenta sombras más oscuras y Cincuenta sombras liberadas, títulos que este 4 de julio han sido publicados en España. James achaca esta literatura a su crisis de mediana edad: nacida en 1963. "He volcado todas mis fantasías, eso es todo", resume. Time Magazine la ha señalado ya entre las 100 personas más influyentes de la actualidad.

Nada es lo que parece. Las veo entrar por la mañana con su apariencia mojigata, sobrevolar avizoras la mesa de novedades, y un rubor en sus mejillas. Sé lo que va a ocurrir: esperará paciente a que vuelva a mi puesto, se acercará a mi rincón, pretendidamente inadvertida, y entonces pronunciará la palabra. Hechizo gris que hará que sus entrañas vuelvan a crujir. Sensación tan olvidada.

Nota: La trilogía de Grey se ha colocado en el número uno de ventas en todo el mundo en su formato ebook. ¿Adivinas por qué? Yo lo he descubierto esta mañana, bajo la chismosa mirada de mi peluquera.

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