El cine español se va al Caribe con Eduardo Noriega y Carlos Saura

El cine español se va al Caribe con Eduardo Noriega y Carlos Saura

El Festival Internacional de Cine de Panamá abre con 'Jota, de Saura' y pone el cine español en el punto de mira.

El séptimo arte español se ha ido al Caribe y lo ha hecho con varios abanderados de nuestro cine patrio. Eduardo Noriega o la última película de Carlos Saura han sido acogidos en el Festival Internacional de Cine de Panamá (IFF), que surgió en 2012 y que busca alzar la voz y consolidarse como un referente del cine latinoamericano.

Panamá es un país lleno de contrastes: en su capital, altos y modernos rascacielos entre los que hasta Donald Trump ha dejado su huella con su futurista Torre Trump se mezclan con un pasado de impolutos edificios coloniales en el casco viejo y con barriadas humildes que completan esta postal tríptica.

  5c8abce4230000dd04239d02Getty Images/iStockphoto

El festival, celebrado en la capital, parece asimilar ese carácter heterogéneo propio de la ciudad y del país y lo extrapola a su selección oficial, que cuenta con 70 películas que van desde Martinica hasta Singapur. Este es su sexto año. Se celebra hasta el 5 de abril con una programación que aúna calidad y variedad geográfica con títulos de todas las partes del globo: desde películas iberoamericanas que, a pesar de haber sido reconocidas mundialmente en los festivales más prestigiosos, no siempre llegan a las pantallas de los cines de España (también están las que sí llegan, como la aclamada Doña Clara (Aquarius) del brasileño Kleber Mendonça Filho), hasta numerosos y variados títulos internacionales como por ejemplo El cliente, del iraní Asghar Farhadi, que ha sido avalada por el premio Oscar a la mejor película extranjera. A la vez, el festival hace hincapié en una tercera sección, la más propia, dedicada a las historias de América central y el Caribe. Un cine que está comenzando a despuntar y que busca su espacio en el panorama internacional. La directora del IFF Panamá, Pituka Ortega-Heilbron, explicaba que "hace diez años era imposible tener un festival de cine dentro del que premiaran películas panameñas": "Quiero pensar que en diez años el cine de nuestro país va a marcar pauta en el cine mundial".

Llama la atención la presencia española en la lista de películas a proyectar: el festival abre su programación apostando por una película distinta, Jota de Saura. Se trata de una cinta musical, un género propio creado por el director donde la definición 'musical' es de verdad la clave de una narrativa que se sale de la norma y que es más bien un "cine de sensaciones", como bien defendía su productor, Leslie Calvo, presente en el IFF Panamá. El largometraje, dirigido por el consagrado director de cine Carlos Saura, tiene por protagonista la jota, el baile español asociado a la identidad aragonesa.

La gala de apertura en el Teatro Balboa tenía todos los ingredientes de los grandes festivales: alfombra roja, medios de comunicación internacionales y un teatro en el que había 800 personas. Todo ello, con varios protagonistas: la jota, el cine español y el arte de la danza y la música ibéricos. El bailarín Miguel Ángel Berna, que es el protagonista y coreógrafo de la cinta, dejó eclipsado al público con su actuación previa a la proyección de la película. ¿Se sabe en el caribe qué es la jota? Hicimos la pregunta a algunos asistentes antes de la proyección y las respuestas confirmaron que el baile español es un gran desconocido.

Ese Aragón también queda plasmado en bucólicas postales en Nuestros amantes, la película de Miguel Ángel Lamata, protagonizada por Eduardo Noriega y Michelle Jenner que se estrenó en España en el Festival de Málaga de 2016 pero que cruza ahora el charco para hacer llegar esa idiosincrasia española a las pantallas centroamericanas. El actor cántabro ha viajado hasta Panamá y ha estado muy presente durante el festival, donde hemos podido hablar con él acerca del futuro del cine, de su próximo trabajo con Álex de la Iglesia o del papel de la mujer en la cultura. Otra de sus películas, El espinazo del diablo, dirigida por Guillermo del Toro y estrenada hace 16 años, será proyectada también a modo homenaje durante el festival.

Fernando León de Aranoa completa el elenco de cineastas ibéricos con la película Un día perfecto, protagonizada por grandes intérpretes internacionales como Benicio del Toro o Tim Robbins, que llega a tierras panameñas dos años después de lo que lo hizo en nuestro país.

Pero además de cineastas con película en la parrilla de programación, la marca cultural española en el festival se completa con la presencia de artistas como Miguel Bosé, que vive en Panamá y ya fue uno de los rostros protagonistas de la pasada edición, cuando el IFF Panamá homenajeó a su madre, la actriz Lucía Bosé, por su carrera cinematográfica bajo la dirección de grandes figuras como Fellini, Antonioni o Buñuel. También participa en el IFF Panamá Chema Prado, exdirector de la Filmoteca Española, que fue el garante de la conservación, restauración y difusión del cine español durante 27 años, o Elena Manrique, productora ejecutiva de películas como Celda 211 o El orfanato, quien está en el festival impartiendo un taller sobre producción.

Un festival joven, pero prometedor. Todos los eventos consagrados de la cultura tienen un año cero: por ejemplo, el Festival de Cine de San Sebastián lo tuvo en 1953, hace nada menos que 64 años. Igualmente, todos los cineastas consagrados tuvieron su año cero, y seguramente lo tuvieron en un festival: un buen ejemplo de cineasta latinoamericano exitoso es el del chileno Pablo Larraín, director de la reciente Jackie, protagonizada por Natalie Portman. El Festival Internacional de Cine de Panamá está naciendo y lo mejor es que podemos presenciar esa explosición. Aquí hay mucho talento y está en ebullición. Es como cuando te sientes visionario al ver cómo todas las radios emiten en bucle un grupo de música que te gustaba cuando aún era desconocido. Lamentablemente, el monopolio en las salas de cine de las películas comerciales de Hollywood convierten en casi una utopía imaginar que las pupilas bailen al son del cine con eñe. Pero precisamente ahí radica la importancia de los festivales de cine: son el primer paso para que esa utopía pueda hacerse realidad. Porque como decía el célebre escritor uruguayo Eduardo Galeano, "¿Para qué sirve la utopía? Para eso sirve, para caminar".

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