España y el conflicto del Sáhara: claves para entender un giro histórico

¿Por qué este cambio de postura ahora? ¿Qué dice Marruecos? ¿Y el Frente Polisario?
Una mujer sujeta la bandera de Sáhara Occidental
Una mujer sujeta la bandera de Sáhara Occidental
Stefano Montesi - Corbis via Corbis via Getty Images

El viernes por la tarde, mientras el mundo está pendiente como desde hace más de 20 días de la desgarradora guerra en Ucrania, salta la noticia: “Marruecos asegura que España apoya su propuesta de autonomía del Sáhara”, reza el titular, noticia de impacto. A partir de ese momento, la revolución es absoluta ya que este paso supone un giro histórico de la postura española sobre el Sáhara Occidental, una antigua colonia española anexionada por el país africano con el que arrastra un conflicto desde hace casi 50 años para conseguir su independencia.

¿Qué es lo que ha dicho exactamente España?

A través de una carta, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, ha trasladado al rey Mohamed VI que España considera la propuesta de autonomía de Marruecos respecto al Sáhara Occidental como “la base más seria, creíble y realista para la resolución de esta disputa”.

Ha sido el Gabinete Real marroquí quien ha hecho pública la misiva en la que, además, Sánchez ha subrayado que “reconoce la importancia de la cuestión del Sáhara para Marruecos” y que, por ello, “España considera la iniciativa marroquí de autonomía, presentada en 2007” por Rabat. De igual modo, destaca “los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos en el marco de las Naciones Unidas para encontrar una solución mutuamente aceptable” y que “los dos países están indisolublemente unidos por afectos, una historia, una geografía, intereses y una amistad compartida”.

Esta decisión llega, además, acompañada de dos futuras visitas clave: la del ministro de Exteriores, José Manuel Albares, que viajará a Marruecos antes del 2 de abril, y la de Pedro Sánchez, que lo hará “próximamente”.

¿Qué propuesta de Marruecos es la que apoya ahora España?

La propuesta de autonomía para el Sáhara Occidental que Marruecos presentó ante la ONU en 2007. En ella, Rabat se mostraba dispuesto a ceder competencias administrativas y fiscales, pero reservándose “el control de cuestiones religiosas y de seguridad”.

Rabat dice que esta propuesta de ofrecer la autonomía del Sáhara Occidental dentro de Marruecos es lo máximo que puede ofrecer como solución política al conflicto.

¿Qué ha respondido Marruecos a España?

Que “aprecia altamente las posiciones positivas y los compromisos constructivos de España”, que permiten prever una asociación bilateral perdurable.

A través de un comunicado, el Ministerio marroquí de Asuntos Exteriores ha explicado que Marruecos “aprecia altamente las posiciones positivas y los compromisos constructivos de España sobre la cuestión del Sáhara marroquí” contenidos en el mensaje de Pedro Sánchez.

¿Y el Frente Polisario y los socios de Gobierno?

Tanto en Unidas Podemos como en el Frente Polisario el descontento es evidente.

Todos los ministros de Unidas Podemos, con la vicepresidenta Yolanda Díaz a la cabeza, han hecho público su rechazo a esa decisión. “Reafirmo mi compromiso con la defensa del pueblo saharaui y con las resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Toda solución al conflicto debe pasar por el diálogo y el respeto a la voluntad democrática del pueblo saharauí. Seguiré trabajando en eso”, ha asegurado Díaz.

“Toda solución al conflicto debe pasar por el diálogo y el respeto a la voluntad democrática del pueblo saharauí. Seguiré trabajando en eso”

- Yolanda Díaz

Por su parte el movimiento independentista Frente Polisario -que cuenta con el respaldo de Argelia- ha acusado a Sánchez de “sucumbir” al chantaje de Marruecos.

¿Por qué es un giro histórico?

Esta decisión supone un cambio en la política que España había mantenido hasta ahora, siempre neutral y alineada con Naciones Unidas.

A esto hay que sumarle que este cambio de postura, rechazado por sus socios de coalición, supone un giro con respecto al programa electoral del PSOE. En él, los socialistas se comprometían a promover la solución del conflicto “a través del cumplimiento de las resoluciones de Naciones Unidas, garantizando el derecho de autodeterminación del pueblo saharaui”. Para ello, trabajarían para alcanzar una solución del conflicto favoreciendo el diálogo entre Marruecos y el Frente Polisario, con la participación de Mauritania y Argelia, tal y como recoge la agencia Efe.

Eso sí, según han explicado fuentes gubernamentales a la agencia Europa Press, el Gobierno no esperaba que la carta de Pedro Sánchez al rey Mohamed VI fuera a tener el “efecto catárquico” que ha tenido. No obstante, reconocen que sabían que iban sobre seguro porque era algo que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, había venido trabajando desde hacía meses con su homólogo marroquí, Naser Burita, y de hecho ambos habían estado “cerca del acuerdo” en varias ocasiones.

En cuanto al contenido de la misma, subrayan que no es una carta sobre el Sáhara, sino sobre la relación entre los dos países e inciden en que, aunque se haya manifestado que el plan de autonomía planteado por Marruecos en 2007 es “la base más seria, creíble y realista para la resolución de este diferendo”, se sigue apostando por una “solución mutuamente aceptable y en el seno de la ONU”.

Además, insisten en que al reconocer los “los esfuerzos serios y creíbles de Marruecos en el marco de Naciones Unidas para encontrar una solución mutuamente aceptable”, el Gobierno se hace eco de lo que en su día ya habían expresado los Ejecutivos de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy.

¿Por qué se produce ahora este cambio?

“No hay ningún beneficio de realizar este movimiento ahora”, explica a la Cadena Ser el periodista de El Confidencial Ignacio Cembrero, experto en las relaciones entre Marruecos, España y el Sáhara Occidental. “Lo que obtiene España es la normalización de las relaciones, por lo que tendremos ahora tráfico de pasajeros a través del estrecho, cerrado desde hace más de dos años por parte de Marruecos”.

“Además, se reabrirán las fronteras terrestres de Ceuta y Melilla y quizás también se reduzca la inmigración irregular. Casi la totalidad de las personas que han llegado proceden del Sahara Occidental o del sur de Marruecos, es decir, territorios controlados por Rabat. En definitiva, la inmigración irregular es un arma de presión que se utiliza para doblegar al Gobierno de España”, añade Cembrero.

¿En qué punto estaban las relaciones entre Marruecos y España?

El Ejecutivo ha adoptado esta decisión meses después de la crisis más grave entre Marruecos y España de las últimas dos décadas, que comenzó a finales de abril del pasado año con la acogida del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para ser hospitalizado en Logroño y la oleada de migrantes que entraron a nado en Ceuta en mayo.

Entonces Rabat reconoció que el telón del fondo de la crisis fue la negativa de España a seguir los pasos de la Casa Blanca de Donald Trump, que en diciembre de 2020 optó por reconocer El Sáhara como marroquí.

Y esa es la crisis que este viernes el ministro Albares ha dado por cerrada: “Esta nueva etapa se desarrollará en una hoja de ruta clara y ambiciosa, para garantizar la estabilidad, la soberanía, la integridad territorial y la prosperidad de nuestros países”.

¿Cuál es la postura de la ONU?

La que queda recogida en la resolución 690 del 29 de abril 1991, año del alto el fuego. En ella se reconoce el derecho del pueblo saharauí a su autodeterminación y se detalla un plan que determinaba un período de transición en el que el pueblo del Sáhara Occidental tendría que elegir entre su independencia o la integración en Marruecos.

Según la ONU, el Sáhara es uno de los 17 territorios que no han alcanzado su “plenitud de gobierno propio”. Es decir, está pendiente de descolonización. Y entre esos 17, el mayor y el único en el continente africano es el Sáhara Occidental, antiguo Sáhara español y provincia 53 del Estado español.

Durante años, la mayoría de los países han apoyado la idea de un referéndum para resolver la cuestión, que se acordó como parte del alto el fuego y es la solución que exige el Frente Polisario.

Sin embargo, nunca se llegó a un acuerdo sobre cómo se realizaría la votación y en los últimos años incluso la ONU ha dejado de referirse a la idea de una votación, hablando en su lugar de buscar una solución realista y mutuamente aceptable basada en el compromiso.