Este es el motivo por el que tanta gente comete infidelidades con sus compañeros de trabajo

¿Qué tienen los compañeros de trabajo para que tanta gente arriesgue su relación con su pareja?

Tener una aventura con un compañero de trabajo es un tópico del cine, pero tiene una base real. Al fin y al cabo, todo el mundo conoce historias de algún conocido que ha cometido o sufrido una infidelidad por un romance de oficina. A menudo, por influencia de la pequeña y la gran pantalla, se piensa que estas aventuras suceden en los empleos más glamurosos: políticos, médicos, actores y actrices, etc. Sin embargo, hasta el lugar de trabajo más mundano ha visto una o dos aventuras prohibidas entre compañeros. La pregunta es: ¿por qué? ¿Qué tienen los compañeros de trabajo para que tanta gente arriesgue su relación con su pareja?

Aunque es cierto que algunas personas conocen al amor de su vida en el trabajo, es la mezcla de poder y presión lo que desencadena la aventura en la mayoría de los casos.

“Las aventuras no tienen por qué implicar sexo, pero la proximidad física puede hacer que una cosa lleve a la otra”, explica la psicoterapeuta Lucy Beresford. “Los romances de oficina tratan más sobre crear y transmitir una imagen de ti más atractiva y viva que la versión que muestras con tu pareja”.

Estos romances suelen darse con personas que brillan en el trabajo o entre los compañeros, y esa admiración o dinámica de poder alimenta la aventura. “Es posible que la política de la empresa prohíba a los trabajadores mantener comportamientos románticos durante el trabajo, pero eso, a su vez, hace que la aventura sea más emocionante y tentadora.

“Hay casos en los que la tentación es demasiado grande como para resistirla, pese a estar felices y completamente satisfechos con su relación”

Los trabajos que están sometidos a mucha presión suelen ser más propensos a estas situaciones, explica la psicóloga Chloe Paidoussis Mitchell. Sobre todo si ambas personas están física y mentalmente absortas en los desafíos del trabajo. “La intensidad del trabajo hace que formen lazos más fuertes, y la presión puede acumularse hasta llegar a lo personal e incluso lo sexual”, afirma.

“Muchas infidelidades se producen en el trabajo porque la gente pasa muchas horas con sus compañeros, que son los que mejor pueden entender la presión del trabajo, no tanto los familiares ni la pareja. Cuando nadie de fuera comprende la presión de ese trabajo en concreto, puedes sentirte solo. El deseo de conectar con alguien y liberar estrés acaba siendo demasiado grande”, explica.

Pero una aventura en el trabajo también puede ser síntoma de problemas en casa, advierte la terapeuta matrimonial Dee Holmes, de la organización Relate. Eso sí, no siempre es el caso.

“La gente tiene aventuras por muchos motivos”, señala. “Para algunos es una tendencia que les impide estar del todo comprometidos con una relación. Otras veces, es un síntoma de que la relación está fracasando. Pero también hay casos en los que la tentación es demasiado grande como para resistirla, pese a estar felices y completamente satisfechos con su relación”.

Las aventuras en el trabajo pueden tener consecuencias devastadoras, sobre todo si van a salpicar a los hijos, pero Holmes tiene claro que no tienen por qué suponer el final de una relación larga o de un matrimonio. Por supuesto, siempre queda la posibilidad de que los propios implicados en la aventura den un paso atrás antes de que sea demasiado tarde.

“Cuando te das cuenta de que la atracción y el flirteo se te está yendo de las manos, hay que hacer algo al respecto y analizar qué ha pasado”, comenta. ”¿Hay algún problema en tu relación? ¿De dónde ha surgido la tentación? A menudo la gente no quiere admitir lo que pasa hasta que ya ha cruzado la línea. A partir de ese momento, es muy fácil decir: ‘Solo estamos almorzando juntos o tomando una cerveza después del trabajo’.

“Una forma de darte cuenta de que sí está pasando algo entre tu compañero de trabajo y tú es: ¿se lo estás ocultando a tu pareja? Si es así, ¿por qué?”.

Este artículo fue publicado originalmente en el ‘HuffPost’ Reino Unido y ha sido traducido del inglés por Daniel Templeman Sauco.