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13/05/2021 07:15 CEST | Actualizado 13/05/2021 07:15 CEST

No son los coches, es la salud

A pesar de que Madrid Central es una de las zonas de bajas emisiones más eficaces de Europa, Madrid sigue a la cabeza de las ciudades europeas en contaminación.

Ángel Pérez Meca / Europa Press News via Getty Images
Señales en el suelo de la zona de bajas emisiones Madrid Central.

Si algo hemos aprendido de esta pandemia es lo frágiles que son nuestros cuerpos y lo fuertes que son nuestras mentes para adaptarse cuando la situación lo requiere. En los días más duros del confinamiento nos recogimos, nos cuidamos unos a otros, aplaudimos  a los sanitarios, pero también a nosotros mismos, a nuestra capacidad de resistir ante el miedo y la incertidumbre. Y lo hicimos porque sabíamos que nos jugábamos lo más importante: la salud.

Proteger la salud fue la razón también de que miles de madrileños y madrileñas se echaran a la calle una tarde de verano de 2019, para decir que preferían las multas a seguir exponiéndose a los altísimos niveles de contaminación que sufríamos en la capital, y que cada año nos cuestan más de 40.000 vidas en España.

Por todo ello, y después de un año durísimo, resulta especialmente incomprensible que el actual alcalde, José Luis Martínez-Almeida, haya querido llevar su sectarismo hasta el punto de que Madrid va a ser la única ciudad del mundo que retire una zona de bajas emisiones. El actual Gobierno de la ciudad podría haber tomado muchos caminos, desde retirar los recursos contra una medida que es necesaria, hasta hacer modificaciones al Plan A de Calidad de Aire —donde se encuentra recogido Madrid Central— y correcciones a la ordenanza ya aprobada . Sin embargo, decidió dejar pasar el tiempo sin hacer nada generando inseguridad y un profundo desconcierto.

Madrid va a ser la única ciudad del mundo que retire una zona de bajas emisiones

El resultado podría llegar a ser que, en el momento en que se haga efectiva la sentencia del Supremo, las madrileñas y madrileños decidan entrar con sus vehículos en pleno centro, produciendo los atascos y el caos que tantas veces pronosticaron traería Madrid Central y que nunca sucedieron. En su sectarismo llevarán la penitencia. Y llevarán también las sanciones que la Comisión Europea dejó en suspenso por la aprobación del Plan A de Calidad del Aire, y el tremendo agujero en las cuentas que podría producir tener que devolver todas las sanciones impuestas desde que entró en funcionamiento Madrid Central.

Tengo la certeza de que esos atascos realmente nunca llegarán a producirse porque los madrileños y madrileñas interiorizaron desde el primer día esta nueva forma de relacionarse con la ciudad, de moverse a través de ella y de disfrutarla. Y entendieron mejor que el hoy alcalde que las políticas verdes, que ponen la salud y la vidas de las personas en el centro, son el futuro.

Por eso hoy Madrid Central es más necesario que nunca. A pesar de ser una de las zonas de bajas emisiones más eficaces de Europa, Madrid sigue a la cabeza de las principales ciudades europeas en cuanto a niveles de contaminación y muertes causadas por ella. Es de sentido común proteger y ampliar las políticas que nos protegen de la contaminación, ambiental y acústica, que mejoran la vida de las vecinas y vecinos, que convierten a Madrid en una ciudad más amable, vivible y paseable.

Madrid sigue a la cabeza de las principales ciudades europeas en cuanto a niveles de contaminación y muertes causadas por ella

La ciudad que queremos para el futuro, y que pusimos en marcha durante los cuatro años de gobierno, no se merece un alcalde que dé pasos atrás en la lucha contra la contaminación y contra la emergencia climática.

Con todo lo aprendido en este tiempo sobre los estragos de la contaminación en nuestras vidas, estamos en un buen momento para acuñar una nueva versión de aquella célebre frase de Bill Clinton, solo que en vez de hablar de economía, lo que se nos viene a la mente sería: “¡Es la salud, estúpido!”.

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