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15/03/2016 23:18 CET | Actualizado 19/03/2016 06:13 CET

Puerto Rico: entre la identidad hispana, el Caribe y EEUU

Quizá lo más interesante de hoy fue el viaje de puertorriqueñidad que llegó al congreso con el discurso del escritor de ese país, Luis Rafael Sánchez, que puso a flotar en el aire durante un buen rato el tema de Puerto Rico y su relación política con EEUU. También habló de la identidad cultural de la isla, de su condición nómada y fragmentada por la emigración, de la mezcla y el erotismo mestizo, de las paradojas de un país donde "el credo independentista fracasa en la urnas pero el puertorriqueñista arrasa en las calles".

Foto: AFP

SAN JUAN-En la La isla que se repite, el escritor cubano Antonio Benítez Rojo dice que el Caribe es un enclave fragmentado e hí­brido, musical, errático, sensual, un complejo universo cultural de apariencia desordenada pero enormemente fértil. Con esa sensación de estar uno entre varios mundos, el latino, el americano, el estadounidense, el hispano, el poscolonial, ha arrancado este martes 15 de marzo el VII Congreso Internacional de la Lengua Española en Puerto Rico, con políticos, grandes personalidades de la comunicación, escritores, académicos, profesores, maestros, alumnos. Incluso con los reyes de España que, como todo el mundo, habrán podido disfrutar del ligerí­simo olor a pescado fresco que a uno le regala la maresía cuando sale del aeropuerto de una capital como San Juan, que está a los pies de un océano.

Uno sabí­a que iba a un acto donde se iba a destacar la importancia del español, vehículo de expresión y cultura que une a más de quinientos millones de hispanohablantes. Y en esa lí­nea, en la del homenaje a la lengua, a sus escritores, a Cervantes -de cuya muerte se cumplen 400 años-, a la capacidad del español de pasar de ser una lengua de conquista imperial a un espacio de encuentro, de cultura y modos de hablarla diferentes, fueron la mayor parte de las intervenciones. Desde el rey, que convocó a "seguir el espíritu ideal de Don Quijote" y establecer un "diálogo de lenguas y culturas hermanadas por la palabra que nos hace humanos", hasta el premio Cervantes Jorge Edwards, pasando por Víctor Garcí­a de la Concha, director del Instituto Cervantes, Juan Luis Cebrián, académico, presidente de PRISA y de EL PAÍS o Darí­o Villanueva, director de la RAE.

Foto: EFE

Pero lo más interesante fue quizá el viaje de puertorriqueñidad que llegó al congreso con el discurso del escritor Luis Rafael Sánchez, que puso a flotar en el aire durante un buen rato el tema de Puerto Rico y su relación polí­tica con EEUU. Mencionó a Oscar López Rivera, independentista puertorriqueño que lleva en prisión desde 1981, y se detuvo a hablar de la identidad cultural de la isla, de su condición nómada y fragmentada por la emigración, de la mezcla y el erotismo mestizo, de las paradojas de un paí­s donde "el credo independentista fracasa en la urnas pero el puertorriqueñista arrasa en las calles". Porque los habitantes de la isla "no transan la pérdida de la nacionalidad estadounidense, pero tampoco aspectos de la nación como la lengua, el español, y la bandera".

Pero no hay que irse al auditorio de un congreso ni leer demasiados libros para palpar lo que hoy decía Luis Rafael Sánchez. Con tener uno que ir a cambiar unos euros al banco y subirse en el taxi-furgoneta de Moisés, que tiene el morro cuadrado tí­pico de los coches estadounidenses, es suficiente. Él cree que Puerto Rico, con su estatus de estado libre asociado, es "una colonia encubierta" de EEUU. No sólo se queja de que no puedan votar al presidente de los EEUU ni de que no los dejen convertirse en un estado de la Unión, a pesar de que los puertorriqueños votaron a favor de un cambio de estatus. También cree que muchos conciudadanos se han acostumbrado a una cultura de la subvención, a vivir de ayudas. "Aquí­ la gente ha abandonado los campos, ya no siembra, por ejemplo. Lo que más nos gusta es el mamey [el ocio, el disfrute, la fiesta, la jarana]". Y muestra su admiración por los cubanos, que dice "que se ayudan mucho unos a otros". Sin embargo, tampoco cree verdaderamente que deban independizarse de EEUU. "¿Usted sabe a dónde mandan todos los independentistas a estudiar a sus hijos? Pues eso, a EEUU".

Para independentista, su mujer, Merilín, que aparece en la conversación a través del móvil: "Estoy aquí con un periodista hablando de las cosas de Puerto Rico y EEUU. Espera". Mirando para atrás, dice: "Cójalo usted, que a ella le gusta alegar". Y entonces Merilín cuenta que ella es independentista, pero que cree que no hay un buen lí­der para la independencia, un buen "caudillo". "De todas maneras, en general no vivimos mal y somos gente muy preparada. La gente aquÃí estudia mucho. Hay muy buenos profesionales, el problema es que tienen que emigrar. Como escuché el otro dí­a que decí­an unos españoles en la tele: 'No nos vamos, nos echan".

Y es que los problemas de España son como la neurosis, que se llevan encima a todos lados: en el coche-furgoneta de Moisés, una famosa locutora de radio, de cuyo nombre el taxista no consigue acordarse, habla sobre el congreso y sobre la visita de los reyes. Primero, para defender el español y alegrarse del hecho de que Puerto Rico se haya preocupado por enseñarlo de manera correcta en las escuelas, a pesar de que en algunos momentos de la historia hubiera quien lo considerara un idioma secundario, al lado de la pujanza económica del inglés. Pero luego se detiene a hablar de los reyes y compara su visita con la que hicieron don Juan Carlos y doña Sofí­a en el año 1987, donde hubo un gran recibimiento de la población. La explicación que se ha dado al bajo perfil de este viaje es la crisis económica que vive la isla. Pero esta locutora apuntaba a otras razones para explicar esta falta de entusiasmo: "Hoy en día, quienes quieren ver a los reyes y cómo viven, pueden hacerlo en Internet. Pero es que además, la gente sabe lo que ha pasado en España y que a la hermana del rey la han llevado a juicio. Esta España no es aquella que había conseguido salir de la época de Franco y que producía admiración. Ni siquiera el PSOE y Podemos consiguen ponerse de acuerdo para formar gobierno".

El Caribe, fragmentado, mestizo y diverso, más que un mar parece un espejo.

Nota del editor: en la primera versión de este artí­culo se aludía a una queja del escritor puertorriqueño Luis Rafael Sánchez por la ausencia de la palabra puertorriqueñidad en el diccionario de la Real Academia Española. Lo cierto es que la palabra existe, así­ que hemos eliminado ese comentario.