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26/02/2014 07:55 CET | Actualizado 27/04/2014 11:12 CEST

El mentidero 2.0

Los mentideros de las afueras de los teatros de Madrid se llenan de nuevo, pero en esta ocasión, en vez de espadas, relucen fulgentes las tablets. Los primeros meses de la temporada teatral 2014 serán recordados por varios hitos en la investigación y en la puesta en escena de los clásicos.

Los mentideros de las afueras de los teatros de Madrid se llenan de nuevo, pero en esta ocasión, en vez de espadas, relucen fulgentes las tablets.

Los primeros meses de la temporada teatral 2014 serán recordados por varios hitos en la investigación y en la puesta en escena de los clásicos. La Compañía Nacional de Teatro Clásico gira una arnichesca versión de La verdad sospechosa, de Juan Ruiz de Alarcón, versionada por Ignacio García May y dirigida por Helena Pimenta, la única directora capaz de llenar la Plaza Mayor de Salamanca con un Shakespeare. A la vez, se estrena El caballero de Olmedo de Lope en una coproducción de la Joven Compañía de Teatro Clásico y el Teatre Lliure de Barcelona, con dirección de Lluis Pasqual y unas memorables Rosa María Sardá y Carmen Machi compartiendo el papel de Fabia, y se prepara el reestreno de La vida es sueño con Blanca Portillo en el papel de Segismundo, el gran éxito teatral del año pasado.

Foto: Compañía Nacional de Teatro Clásico.

Por su parte, los Teatros del Canal de la Comunidad de Madrid (metro Canal) contraatacan con la renovadora visión inglesa de Lawrence Boswell (antiguo director de la Royal Shakespeare Company), quien produjo con aplauso dos obras de Lope de Vega de ambiente palaciego. El perro del hortelano (The Dog in the Manger) es una magistral comedia de enredo en la que, por vez única en el teatro áureo, una patraña sirve para justificar el reconocimiento final del protagonista como personaje noble, lo que le permite casarse con la condesa de Belflor. Si a Jordi Évole le gusta explicar una verdad con una mentira, a Lope le encanta usar una mentira (la ilusión del teatro) para sanar otra (la ilusión de una historia inventada dentro de ella). No es de extrañar que esta obra sea de las más icónicas de Lope (y no hace falta irse a la gran película de la Miró; Eduardo Vasco realizó su despedida de la Compañía Nacional con esta misma obra). En el envés de la cara de Jano encontramos la mejor de las tragedias del mismo Lope, otra obra palatina, en este caso trágica, El castigo sin venganza. La historia cuenta con suficientes atractivos, engaños y trampantojos como para haber despertado el interés de Boswell (en este caso, en una producción para Rakatá).

Tras el éxito de La mujer por fuerza, José Maya ha realizado un segundo Tirso, El pretendiente al revés, en el Teatro Fernán Gómez de Madrid, un montaje divertido de un enredo clásico sobre el Duque de Bretaña y Leonora, con Eliana Sánchez, Alicia González y José Bustos.

La sala Kubik (Usera) programa en un tono mucho más arriesgado para los gustos contemporáneos. Un auto sacramental de Calderón (28 enero, todos los martes de febrero) titulado La cena del Rey Baltasar y preparado por LA MANADA, nos presenta un festín para 12 comensales con dirección de Carlos Tuñón; y una adaptación de un texto médico de la época, El examen de ingenios, de Huarte de San Juan, realizado por Alberto Conejero para Bedlam Teatro, combinado con textos de Calderón de la Barca, Bernardo de Quirós, Quiñones de Benavente y Agustín Moretofebrero, con dirección de Oscar de la Fuente y Edu Soto.

Foto: Ronlalá.

Estos estrenos se combinan con la actividad fuera de la capital o las giras de En un lugar del Quijote, la gamberra versión del clásico que han montado, como suelen, los de Ronlalá y los bolos de Las áspides de Cleopatra de Rojas Zorrila, en la coproducción de la CNTC y del Completo Teatral de Buenos Aires y, por supuesto, ese espectáculo totémico y mágico que es Misterio del Cristo de los Gascones de Nao d'amores, que girará en la Semana Santa de 2014 por La Roda (Albacete), El Ferrol (La Coruña) y la Iglesia de San Justo en Segovia.

A la par, y como por una conjunción estelar, los astros son propicios para la investigación en Teatro Clásico. Si hace unos años los protagonistas eran Cristóbal Colón o don Francisco de Quevedo, es de destacar el esfuerzo arqueológico que está teniendo lugar alrededor de la tumba de Miguel de Cervantes en el convento de las Trinitarias de Madrid, donde se suponen sus huesos. El interés de este año no es atribuible exclusivamente a la cercanía del IV centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote (¡cuándo todavía reverberan los ecos de las efemérides de la primera!), pues el historiador Fernando Prado lleva ya varios años proponiendo el proyecto, como informa El País.

Si el rescate del cuerpo de los escritores es importante, más interesante (todavía) es la recuperación del corpus de obras de los autores. Hace unas semanas salió en El País la noticia del descubrimiento de un inédito de Lope de Vega, Mujeres y criados, unas de las múltiples comedias de capa y espada del Fénix de los Ingenios, descubierta con mimo y tesón por Alejandro García-Reidy, profesor de la Universidad de Siracusa y miembro del equipo de investigación Prolope. A partir de un documento que notificaba que la compañía de Pedro de Valdés había comprado la comedia de Lope y que la estaba representando, el investigador, afanosamente, encontró en el catálogo de la Biblioteca Nacional un manuscrito en cuartos y formado por cincuenta y seis folios, con encuadernación moderna a una sola mano. Tras comprobar que el análisis métrico se ajustaba perfectamente a los usos del dramaturgo en torno a los años 1613 y 1614 (según Morley y Bruerton) y que el copista que transcribió este manuscrito en 1631 se ha identificado sin duda alguna con Pedro de Valdés, se han solventado las dudas sobre su autoría. De hecho, Lope la incluyó en el listado de comedias auténticas suyas que incorporó a la edición de 1618 de El peregrino en su patria. Para el filólogo profesional, Alejandro García-Reidy solventa con detalle los problemas de atribución en un artículo en la Revista de Literatura (75, 150 (2013); pp. 417-438). Esta es una obra que hará las delicias del público contemporáneo: parte del género de la comedia urbana, tiene un acercamiento subversivo a las jerarquías sociales o el honor, y repasa el papel predominante que Lope concede a las mujeres en la trama de la obra. No es de extrañar que la Fundación Siglo de Oro (Rakatá), quien ya ha realizado la primera lectura pública de la obra, se prepare para su presentación en otoño.

Foto: Biblioteca Nacional.

Menos conocido para el público general es el descubrimiento de algunos inéditos de otros ingenios del momento, que ha llevado a cabo Germán Vega García-Luengos, catedrático de la Universidad de Valladolid. De su habilidad catalográfica salen sorprendentes descubrimientos sobre Don Domingo de Don Blas, de Juan Ruiz de Alarcón, Más vale maña que fuerza, atribuida a Rojas Zorrilla, un episodio hagiográfico desconocido atribuible a Calderón y otras obras que se compilan en su artículo Treinta comedias desconocidas de Ruiz de Alarcón, Mira de Amescua, Vélez de Guevara, Rojas Zorrilla y otros de los mejores ingenios de España (Criticón 62 (1994), pp. 57-78). En la actualidad, Vega García-Luengos está revisitando sus inéditos y espera ofrecerlos de nuevo en el ciclo sobre los clásicos que tendrá lugar en la Biblioteca Nacional, organizado por José Manuel Lucía Mejías (catedrático de la Complutense).

Dentro de este cumplido abanico de investigaciones, brilla con una luz tenue pero insistente la de un autor que, si bien no fue el padre del teatro español, debía de haberlo sido: Bartolomé de Torres Naharro. Este escritor, que tiene un impresionante historial de nueve ediciones de sus obras completas y más de una docena de ediciones de sus sueltas de 1517 a 1573, tuvo un par de problemas para ser el padre del teatro español: nació pronto (antes de que acabara el XV) y desarrolló un esquema dramático (galán, dama, criado gracioso, sirvientes, padres que evitan el matrimonio) que antecede en 80 años a la de cualquier autor de obras de enredo, como el mismo Lope de Vega, del XVII. Asimismo, su pluma voló demasiado alto en cuestiones teológicas y la Inquisición dio buena cuenta de ello, censurando hasta tres obras suyas (incluyendo sus obras completas, por si había dudas).

El jueves 27 de febrero, a las 19:00 en la Biblioteca Nacional, un grupo de amigos nos hemos conjurado para imaginar una historia alternativa al teatro español, en la que Torres Naharro ocuparía, por fin, su lugar. En el Sabbath, participaremos un grupo de teatreros: Ana Zamora (directora de Nao d'amores y premio Ojo Crítico de teatro), Sergio Adillo (que ha participado en obras de Nao d'amores) y Eva Rufo (que ha actuado en la Compañía Nacional de Teatro Clásico); y demiurgos académicos como Javier Huerta (catedrático de la Complutense), Luciano García Lorenzo (profesor de Investigación del CSIC y antiguo director del Festival de Almagro) y el que escribe estas líneas, en un intento de devolver a este autor de nuestro Primer Teatro Clásico al canon de nuestras tablas, en una colaboración ejemplar entre los mundos académico y teatral.

Hemos preparado, con cariño y mimo, una selección de escenas de los introitos (divertidas piezas breves en las que un pastor sayagués hace gracias rústicas cientos de años antes de José Mota y Joaquín Reyes) y escenas de la hampesca y prostibularia Comedia Tinelaria y de la cortesana y delicada Comedia Himenea.

Sirva este post (espero que el primero de muchos) como invitación al acto.

EL HUFFPOST PARA PHILIPS HUE