Alarma por los avistamientos de oso en estaciones de tren y barrios residenciales de Japón antes de la Golden Week: "Han aprendido que pueden encontrar comida en lugares cercanos a las personas"
Un hecho que ha disparado la preocupación de las autoridades.

Cuando pensamos en osos, la imagen que se nos viene a la mente suele ser la de un animal solitario avanzando entre bosques espesos, lejos de cualquier presencia humana. Sin embargo, en Japón esa escena cada vez encaja menos con la realidad: estos animales están apareciendo no solo en zonas rurales, sino también en espacios donde antes era impensable verlos, como estaciones de tren o barrios residenciales.
En pleno inicio de la temporada turística de la Golden Week, uno de los periodos vacacionales más importantes del país, las autoridades han vuelto a encender todas las alertas. El incremento de avistamientos en el noreste de Japón, especialmente cerca de áreas habitadas e infraestructuras públicas, ha disparado la preocupación ante la posibilidad de nuevos encuentros entre humanos y osos en plena temporada de desplazamientos y turismo interno.
En prefecturas como Aomori, Iwate y Fukushima, las autoridades han activado avisos especiales y piden máxima cautela a residentes y viajeros. “Los osos que antes se adentraban en asentamientos humanos podrían haber aprendido que pueden encontrar comida en lugares cercanos a las personas”, asegura Shinsuke Koike, profesor de ecología de la Universidad de Agricultura y Tecnología de Tokio, en declaraciones recogidas por The Guardian.
238 ataques en un año
En los últimos doce meses transcurridos desde abril del año pasado, Japón registró 238 ataques de osos y 13 muertes. La mayor parte de los casos se concentró en Tohoku, la región del noreste donde el contacto entre humanos y fauna salvaje se ha vuelto cada vez más frecuente, en un contexto marcado por el avance de los animales hacia zonas habitadas y una creciente preocupación entre las autoridades locales por la seguridad de los residentes.
Uno de los incidentes más recientes ocurrió en el arranque de 2026, cuando la policía encontró el cuerpo de una mujer en Iwate, poco después de que un agente resultara herido en un ataque de oso en las cercanías. Días después, nuevos avisos describieron osos merodeando por barrios residenciales y acercándose a áreas donde, hasta hace poco, los vecinos aseguraban que estos animales eran una rareza.
Los expertos esperan que una mejor cosecha de hayucos, uno de los alimentos clave para estos animales, alivie algo la presión este año. El otoño pasado la producción fue mala, y eso empujó a muchos osos a adentrarse en pueblos y ciudades en busca de comida. Aun así, Shinsuke Koike advierte que, tras varios encuentros de estos animales sin consecuencias, podrían haber dejado de percibir a las personas como una amenaza, por lo que podrían volver buscando comida.
